
LA HABANA, Cuba, 30 de diciembre,
www.cubanet.org
— Termina otro año difícil para los cubanos, que siguen sin percibir
los esperados beneficios de la nueva política económica del gobierno. El
clásico informe oficial gestado desde la reunión del Consejo de
Ministros, que sesionó los pasados días 18 y 19 de diciembre, “debatido y
aprobado” en el Segundo Período Ordinario de Sesiones de la VII
Legislatura de la Asamblea Nacional, celebrado entre los días 19 y 20 de
este propio mes, no arroja muchas esperanzas de remontar la crisis
estructural del sistema; menos aún sugiere alguna mejoría futura de la
situación económica.
En general, más allá de los acostumbrados eufemismos y la enjundiosa
ambigüedad del lenguaje, el panorama se anuncia sombrío: se ha estimado
el crecimiento del PIB en un 2,7%, inferior al 3,6% previsto para este
año, se implementaron nuevos impuestos que gravarán más aún los
deprimidos bolsillos de la población, se prevé un decrecimiento del PIB
para el año 2014, se pronostica una caída de los precios en los rubros
exportables como el azúcar y el níquel a la vez que un alza en los
costos de los alimentos que se importan, y se proyecta un bajo
crecimiento en la actividad manufacturera “a causa de las limitaciones
financieras”, entre otros augurios similares.
Un panorama sombrío
En el plano del comercio exterior se informó sobre “afectaciones
económicas” que ocurrieron a causa de irregularidades en las operaciones
comerciales, entre ellas “la incorrecta selección de la cartera de
proveedores, los dilatados procesos de contratación, la deficiente
manipulación de los productos, los problemas en la transportación y las
indisciplinas tecnológicas”, problemas éstos que en el segundo semestre
del año fueron enfrentados con “un grupo importante de acciones” en las
que “se requiere trabajar con rigor y sistematicidad”. Tampoco se
alcanzaron las cifras de inversiones extranjeras previstas para este
año.
Un factor tan sensible y crucial como la construcción de viviendas
sigue lastrado por la escasez de los materiales de construcción, la
ineficacia de los mecanismos de distribución, el incumplimiento de las
empresas productoras y comercializadoras, y los altos costos de los
materiales. Aunque los informes oficiales no arrojan cifras exactas, la
realidad ofrece un panorama dramático en el cual el fondo habitacional
continúa deteriorándose a un ritmo mayor que el constructivo, con un
aumento de los derrumbes parciales o totales y una insuficiente
capacidad de albergues para los damnificados.
Tampoco existe un programa gubernamental efectivo para dar respuesta
al problema del decrecimiento y envejecimiento poblacional, en un país
cuya fuerza laboral se descapitaliza de manera creciente.
Estos son apenas algunos de los problemas esbozados en los informes y
balances gubernamentales. Nuevamente se habló de la aprobación de un
presupuesto cuyo monto, secreto de los druidas de verde-olivo, se
mantiene oculto a la nación, enredado en un dédalo de cifras igualmente
incontrastables.
La realidad detrás de los discursos
Más allá de las sesiones del Parlamento, los cubanos siguen lastrados
por las pautas de la supervivencia, sumidos en el compás natural de una
realidad que nunca se refleja cabalmente en las estadísticas, en los
informes, ni en los vibrantes discursos. El día a día es tan cruento
para la mayoría que no queda tiempo ni interés para interpretar las
cábalas de los señores del poder. En definitiva, un año tras otro no han
hecho la diferencia, y los rubros que siguen punteando un crecimiento
continuo y ascendente son la decadencia, la apatía y el desencanto
social, incluso entre aquellos que hasta poco tiempo atrás creyeron
posible el advenimiento de la prosperidad de la mano de las reformas
“aperturistas” de Castro II. No es posible imaginar un ambiente menos
navideño y festivo que el de Cuba por estos días finales de 2013.
Un limitado sondeo de opinión acerca de lo vivido en este año y el
estado actual de las expectativas en una muestra aleatoria de 30
individuos de diferentes ocupaciones –legales o no– y de diversos grupos
etarios, residentes de los municipios Centro Habana y Plaza, demuestra
que, a la vez que se mantienen las aspiraciones migratorias de un
elevado número de cubanos y crecen la frustración y la pérdida de
confianza en el sistema político y en las promesas gubernamentales, la
línea divisoria generacional entre los que emigran tiende a
desdibujarse. En los últimos años emigrar ha dejado de ser una opción
preferente de los sectores jóvenes y se está manifestando una marcada
tendencia a marcharse de Cuba por muchos cubanos comprendidos entre los
45-50 años de edad, o aún mayores. Este es un signo elocuente del
fracaso, no ya solo del sistema político propiamente dicho, sino de la
“renovación del modelo” que constituye el actual programa de gobierno y
el prospecto sobre el que habrá de edificarse el futuro de la nación.
Los entrevistados

Los
encuestados en este sondeo fueron dos médicas, cinco profesionales
graduados de diversas carreras de nivel superior y nivel medio, cinco
estudiantes de preuniversitario y dos universitarios, dos jóvenes que se
encuentran pasando el servicio militar obligatorio, cinco amas de casa,
cinco cuentapropistas de diversas ocupaciones, una jubilada y tres
proveedores ilegales de productos alimenticios procedentes de almacenes
estatales (uno de ellos posee una licencia como “gestor de transporte”,
otro tiene vínculo laboral con el Estado, en tanto el tercero es solo un
intermediario). El criterio de las médicas fue tomado en consideración
de manera particular por cuanto ellas pertenecen a un sector peculiar
dentro del espectro social en tanto son parte de una reserva estratégica
de mano de obra que alquila el gobierno en el extranjero y produce
importantes ingresos en divisas al Estado, y también, por la naturaleza
de su profesión, conocen de primera mano las condiciones de vida de la
población cubana y el verdadero estado del sistema de salud.
Las preguntas se centraron en cinco puntos: 1- ¿Se cumplieron las
expectativas que tenía para el año 2013?, 2- ¿cree que el año venidero
va a ser mejor, peor o igual al transcurrido?, 3-¿se ha sentido
beneficiado por las reformas y nuevas legislaciones dictadas por el
gobierno?, 4- ¿cuál de ellas le ha resultado beneficiosa y en qué
medida?, 5-¿cuáles son sus aspiraciones personales a corto, mediano y
largo plazo?
El 86,66% de los encuestados (26 individuos) declaró no haber tenido
expectativas para el año recién terminado. De los cuatro restantes, la
mitad declaró que sus expectativas se cumplieron solo parcialmente y el
resto, que no se cumplieron en lo absoluto.
El 2014 será igual o peor

El
93, 33% (28 individuos) consideran que el año 2014 va a ser igual o
peor que el transcurrido, en tanto los dos restantes creen que va a ser
mejor porque sus proyectos personales no dependen directamente de las
condiciones del país ni de las propuestas gubernamentales.
Ninguno de los encuestados se reconoce particularmente beneficiado
con las reformas. Un 60% (18 individuos) declara que ha habido un
encarecimiento de la vida después del inicio de la implementación de
éstas.
El total de encuestados considera que la reforma más beneficiosa es
la migratoria, que en enero de 2013 eliminó el permiso de salida y
autorizó la salida de los cubanos al extranjero, aunque se mantienen
limitaciones severas como el alto costo de los pasaportes y la
dificultad de conseguir un visado.
En cuanto a las aspiraciones, al menos el 83.33% (25 individuos)
esperan a mejorar económicamente en dependencia de alguna posibilidad de
viajar al extranjero, ya sea de manera temporal –aprovechando la
extensión del permiso oficial de permanencia fuera del territorio cubano
por hasta 24 meses– o como emigrados permanentes.
La muestra es pequeña, pero los resultados son un indicador de lo que
apunta un porvenir cada vez más incierto. En muchos sentidos en la
realidad cubana actual se siguen acentuando rasgos del deterioro general
del sistema, pero, contrario a lo que piensan algunos ilusos, el
desgaste político del régimen no implicará la ruina económica de los
caudillos y su casta. Cuba hoy no es la misma de hace cinco años, pero
no necesariamente todos los signos de deterioro del viejo régimen deben
ser interpretados como promesas de un futuro mejor para los cubanos
salvo que nos encarguemos de propiciarlo nosotros mismos. La
castrocracia se está reciclando aceleradamente, lista para resurgir
mutada y a salvo después del naufragio definitivo. En los planes
oficiales el 2014 será, seguramente, otro año de experimentos en los
cuales, como antes, nosotros solo contaremos como conejillos de indias.

Problemas con el transporte

Falta de agua

Más represión

Tragedias familiares
Posted by: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"