
LA HABANA, Cuba, junio,
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-En comparación con otros actos represivos de las autoridades contra
quienes intentan expresarse libremente, lo que le ha ocurrido al
grafitero Danilo Maldonado (El Sexto) pudiera parecer “suave”, pero
—aparte de que, como sabemos, es difícil calcular el alcance que puede
tener la pesada mano del castigo desde que cae sobre alguien que se
opone al régimen— siempre será importante oponerse a cualquier violación
de la legalidad que esas mismas autoridades, en principio, deben
respetar.
Claro está que El Sexto no tiene la menor duda de cuáles son sus
derechos como artista y como ciudadano, aunque existan leyes para
castigar severamente a quienes intenten ejercer su libertad de
expresión, pero eso no significa estar dispuesto a aceptar las
arbitrariedades que pasan por encima de la propia legalidad establecida y
hasta de toda lógica.

Danilo
Maldonado no fue arrestado siquiera cometiendo el “delito” de exponer
sus grafitis por toda la ciudad. Ya eso sería, por supuesto, un asunto
defendible de otra manera, aunque partiendo de derechos semejantes. El
Sexto fue arrestado por el simple hecho de llevar un spray en un
bolsillo. A partir de eso, la policía le hizo un registro en su
domicilio y le incautó numerosos materiales y obras. Aunque lo liberaron
en poco más que veinticuatro horas, no le devolvieron muchos de los
materiales y piezas confiscadas y al final le advirtieron que tenía
abierto un proceso cuya causa no revelaron.
Ahora, sin especificar el delito cometido, le han impuesto una multa de mil pesos.
Antes de eso, no obstante, ya el grafitero había acudido a la
Asociación Jurídica Cubana, organización independiente que se dedica,
entre otras labores, a asesorar legalmente a los necesitados, no importa
si por hallarse bajo acusaciones de índole política o civil, aunque es
frecuente que quienes buscan asesoramiento sean personas que no han
cometido ningún delito según lo prescrito por la ley, sino que son
acusados por la Seguridad del Estado de ciertos “delitos” que los
tribunales deben procesar y condenar según les ordenen.
En
un breve documental realizado recientemente por Claudio Fuentes sobre esta situación de Danilo Maldonado,
el abogado Edilio Hernández Herrera, de la mencionada Asociación,
explica cómo, dado el hecho de que la multa no procede legalmente,
decidieron escoger una opción prevista por la ley: no pagar la multa en
el plazo previsto (las setenta y dos horas siguientes) para que entonces
las autoridades tengan que llevar a El Sexto ante un tribunal que, como
declara el abogado, “es realmente quien, según la legislación cubana,
tiene que decidir cuál es el delito y si se le deben devolver sus obras
de arte y otros materiales, encausarlo o imponerle una multa”.

Pero
Hernández Herrera recalca que no existe ninguna definición escrita del
supuesto delito cometido por Danilo Maldonado, a quien ni siquiera se le
permitió la presencia de un abogado en el momento de la imposición de
la multa. No obstante, como advierte el letrado en el video, “lo cierto
es que en Cuba hay una disposición legal que es la actitud
predelictiva y, con todas esas cosas, ellos pueden ir conformando un
expediente predelictivo, que es lo que queremos evitar”.
El abogado insiste en que el propósito es “que se cumpla la
legalidad, que se haga justicia y que el tribunal sea el que decida si
realmente hubo o no delito”, además de que permita la devolución de las
obras y los instrumentos incautados sin ninguna justificación legal.
Por su parte, en dicho video, Maldonado es explícito en que no paga
la multa, ante todo, porque, en caso de pagarla, “yo demostraría que
estoy haciendo algo malo, que ser artista es un acto de delincuencia”, y
asegura: “Prefiero obligar a los tribunales a que tengan que hacerme un
juicio para demostrar en qué y a quién estoy haciendo daño”.
Posted by: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"