Este blog está destinado a dar a conocer la realidad de los Presos Políticos Cubanos y clamar al mundo por su liberación, así como denunciar las arbitrariedades del desgobierno cubano.
sábado, 4 de julio de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
Cuba: nadie quiere quedarse hasta el final de esta novela
Ya se ha vuelto habitual en cualquier barrio habanero las historias de vecinos y amigos que recientemente emprendieron los diversos caminos de la emigración
LA HABANA, Cuba. – Hace seis meses comenzaron las conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU, pero hasta ahora solo se sabe lo que han dicho a la prensa Raúl Castro y Obama. Lo más sencillo en el proceso de esta normalización se llevará a cabo a partir del 20 de julio de este año, con la apertura de las embajadas en ambas capitales.
En medio de la lentitud del proceso, unido a la falta de información, se ha generado una enorme confusión pues los cubanos aún desconocen losbeneficios que traerán la restauración de los lazos amistosos entre ambos países, y de paso, cómo quedará la actual Ley de Ajuste Cubano. Por tales motivos, cientos de ciudadanos aún cifran sus esperanzas en superar a como dé lugar la distancia de 90 millas que separan los EE.UU de Cuba, o seguir la ruta hacia Ecuador, y desde allí continuar elviaje a Centroamérica y México, con la esperanza de llegar al país norteño.
Ya se ha vuelto habitual en cualquier barrio habanero las historias de vecinos y amigos que recientemente emprendieron los diversos caminos de la emigración, ya sea legal o no, a pesar de los riesgos que supone esta última. Para citar unos pocos ejemplos: María Julia Menéndez, vivía en la barriada de Luyanó y tiene la nacionalidad española, por lo que pudo viajar a Miami el pasado año. Regresó, pero recientemente sus hijos que viven en la Florida, decidieron sacarla urgentemente del país rumbo a Miami, donde inmediatamente pidió asilo gracias a la Ley de Ajuste cubano.
En cambio su esposo, Manuel Osorio, quien no posee la ciudanía española, se ha lanzado en una lancha después de vender la casa, según cuenta su hermano. Se cree que se fue hacia México, aunque se desconoce su paradero actual. Al respecto, nos comenta su mejor amigo, Alfredo Zaldo: “Estoy consternado, porque mi amigo El Gordo, siempre le tuvo miedo al mar. Lo contradictorio es que por el año 2002 lo invité a firmar el Proyecto Varela, y se negó acobardado, y me dijo que él no se jugaba el pellejo metiéndose en asuntos políticos.”
Otro caso es el de Reina Irma de la O, trabajadora del sector de la Salud, y que profesa el cristianismo. Estemes estuvo angustiada por el riesgoso viaje de su hija, su nietecito, y su yerno, quienes después de vender su apartamento para costear su viaje al Ecuador, atravesaron la región centroamericana hasta llegar a la frontera de México con EE.UU: “Doy gracias a Dios que oyó mis oraciones, tuve mucho miedo durante la travesía de ellos por tantos países. Algunas personas me advertían que ese recorrido era muy peligroso, ya que a las personas les podían quitar el dinero y hasta la vida”, declaró.
Durante más de 50 años de fidelismo, millones de cubanos han querido irse de Cuba por distintas razones. Muchos hasta han preferido correr el riesgo de morir en salidas ilegales, antes de agonizar aquí. Las estadísticas (del año 2014) hablan por sí solas: la Guardia Costera de EE.UU registró la fuga de 2.059 cubanos en embarcaciones. En tanto, en Panamá se reporta la presencia de inmigrantes cubanos que llegan desde Colombia, atravesando la selva del Darién.
Resulta doloroso tener que leer cifras como estas: 1 154 muertes o desapariciones en intentos de salida ilegal, la mayoría de estas mar, documentado por la organización Cuba Archive en los últimos quince años. Aun así, hayotras fuentes, como la de la activista María Werlau, directora ejecutiva de la BBC, que están convencidos de que la cifra mencionada es mucho mayor.
Ya me lo dijo el viejo Pancho al salir del hospital: “Nadie quiere estar aquí para ver el final de esta trágica telenovela.”
Posted by: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos
"Soy inocente"
Activista estuvo 46 días en huelga de hambre
“Mi decisión era irrevocable: mi libertad sin condiciones o la muerte, porque yo soy inocente.”
LA HABANA, Cuba. -Rolando Yusef Pérez Morera es miembro del Partido Unión por Cuba libre. Activista político, tiene 37 años y reside en San Antonio de los Baños.
A partir de su detención el pasado dos de mayo de este año por parte del Departamento de la Seguridad del Estado, Pérez Morera inició una huelga de hambre que mantuvo durante 46 días y que terminó cuando fue liberado bajo fianza. Salió de la cárcel el pasado 18 de junio.
En entrevista exclusiva para CubaNet, el activista refiere haber apelado a esta forma de lucha no violenta para reivindicar el respeto a sus derechos humanos y civiles, contra las normas que le estaban aplicando los órganos represivos delgobierno.
Según relata él mismo, ya en el 2014, a fin de evitar su participación en una reunión de su Partido, había sido detenido por un agente conocido como Johan y luego enviado a un calabozo de la unidad de policía de Santiago de las Vegas
La fama de esbirro del agente que apresó a Pérez Morera ya trasciende dentro de los grupos de oposición que realizan su labor en las poblaciones al suroeste de la capital. Cuenta Rolando Yusef que la noche de su primera detención, antes de excarcelarlo, al disidente le amarraron los brazos con un cinto y, después de recibir una golpiza, fue abandonado en las inmediaciones de Melena del Sur.
Ahora, después de salir de prisión por segunda vez, y tras el ayuno que duró mes y medio -el mismo tiempo de cárcel- Rolando Yusef explica que su abogado le comunicó que jamás la mostraron la existencia de un expediente. Además, durante los 45 días de detención no le tomaron declaraciones y no conoció al instructor del caso, lo que refuerza la sospecha de que jamás hubo causa legal contra él.
El caso de Rolando Yusef se suma a la lista de los opositores que emprendieron el camino de las huelgas de hambre en reclamo de sus derechos. Como él, han estado, entre otros, el poeta disidente Pedro Luis Boitel, fallecido en una huelga de hambre que duró 53 días, así como el activista Orlando Zapata Tamayo, cuya muerte acaecida en una cárcel cubana en febrero de 2010, luego de 86 días sin comer, tuvo gran repercusión mediática, aumentando el desprestigio del gobierno de la Habana.
¿Podrías describirnos los motivos de tu primer arresto y que fue lo que sucedió?
“Después de recibir aquella golpiza, yo hice la denuncia a la Fiscalía General de la República, y la única respuesta que recibí fue la represaalia de los órganos policiales del gobierno. A esto se une que, para obstaculizar la actividad paralela realizada por mi organización durante la cumbre de Panamá los días 9 y 10 de abril de este año, no me dejaron salir de mi casa. En esa misma fecha me sometieron además a un fuerte interrogatorio donde el agente Yosvany, que estaba a cargo, amenazó con desaparecerme.”
Y la anunciada amenaza se ha cumplido…
“Sí. Veintiún días después de aquel evento, al anochecer del 2 de mayo iba yo camino a mi casa en San Antonio, por el frente de unos edificios del reparto donde residen varios militares. Al reconocerme éstos, la emprendieron a golpes contra mí. De inmediato fui detenido y acusado por el Jefe de la Seguridad del Estado de ese territorio, Ernesto Pérez Morales, por un supuesto atentado contra las autoridades. Esa misma noche me dejaron en un calabozo de la Unidad de la Policía de Artemisa, donde inicié la huelga de hambre.”
¿Cómo transcurrieron los primeros días de la huelga?
“A los veinte días, con mi salud quebrantada, querían que yo reconociera que había cometido un delito. Me negué y declaré mi inocencia y voluntad de mantener la huelga de hambre, entonces me trasladaron hacia el Hospital Nacional y me ingresaron en la Sala de Penados del séptimo piso. Seis días después, como seguía sin ingerir alimentos, me trasladaron bajo un fuerte operativo, esposado y con cadenas, a la Unidad de la Policía de Artemisa, y de ahí en una patrulla hacia la prisión de Taco-taco. Allí, forzosamente, me raparon la cabeza, me vistieron de preso, y me recluyeron en una celda oscura y húmeda, llena de mosquitos.”
“Pero para mi sorpresa, a la mañana siguiente me dieron la ropa de civil, y fui conducido al Técnico de San Cristóbal, donde me recibió una psicóloga capitana del MININT, quien me propuso cesar en mi huelga de hambre. Yo me planté con estas palabras: Libertad, o Muerte.”
Según tus propias palabras, la policía política te propuso acuerdos que tú consideraste indecorosos. ¿Podrías resumir cómo aconteció tu liberación?
“En varias ocasiones, insistieron para que yo reconociera el supuesto delito del que me acusaban, me ofrecieron comida caliente y mandarme a casa hasta el día del juicio; pero mi decisión era irrevocable: mi libertad sin condiciones o la muerte, porque yo soy inocente.”
Posted by: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"
Testimonios del 12 Domingo de represion contra activistas y Damas de Blanco
Castro con Lula, la semana pasada. | Reuters
- 'Cuba nunca ha ordenado el asesinato de un disidente'
- Esto lo dijo Fidel Castro., con relacion a la muerte de Orlando Zapata Tamayo
- "Lula conoce desde hace muchos años que en nuestro país jamás se torturó a nadie, jamás se ordenó el asesinato de un adversario, jamás se mintió al pueblo. Tiene la seguridad de que la verdad es compañera inseparable de sus amigos cubanos", agregó Castro.
Posted by: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"
SOBRE LOS PRESOS POLÍTICOS
VIERNES, 3 DE JULIO DE 2015
Por: Martha Beatriz Roque Cabello
Una causa de desacuerdo en la oposición, es la clasificación de los presos políticos. Hay disímiles formas de pensar de quién es o no es una persona llevada a la cárcel por razones políticas, pero en ninguno de los casos se toma como elemento de referencia, lo que la ONU (Organización de Naciones Unidas), o cualquier otra organización que siga esta materia, establecen al efecto.
Dentro y fuera del país circulan varias listas, las que están hechas por diferentes organizaciones y no se conocen precisamente por el nombre del grupo disidente, sino por el de la persona que las divulga.
No obstante, nunca ha habido un intento de consensar estas listas, aunque tengo que decir que traté de conseguir este objetivo, pero no dio algún resultado positivo. Los que manejan los nombres no quieren oír ni siquiera -de forma desafortunada- lo que otros tienen que decir.
También están los diferentes grupos de abogados, que no tienen participación activa en la confección de las listas y que tampoco las avalan.
Si bien es cierto que el régimen cuando ha querido quitar un disidente de las calles, le ha inventado cualquier delito, e incluso cuando un agente de la autoridad golpea a un opositor, es la victima la que queda acusada de atentado; también ha habido casos en los que se ha considerado el opositor como un preso político sin tener conexión alguna con su actividad.
En los últimos meses el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, ha dicho en dos ocasiones que en Cuba no hay presos políticos, pero después ha invitado a que se le entregue un listado con los nombres de los que tienen esta condición.
Como es natural, al no haber una unidad de criterios dentro de la oposición, tendrá varias listas, incluyendo algunas que relacionen a personas que hayan cometido delitos -ni de forma remota vinculados a la oposición interna- ni con el objetivo de democratizar por la vía pacífica el país.
De forma humanitaria, algunos de ellos ya han pasado muchos años en prisión y necesitan ser liberados y otros, tienen sanciones desmesuradas que no les da derecho a algún beneficio durante las mismas. Pero habría que diferenciar estas personas del concepto de “preso político”, aunque se pida por ellos y por otros que también deberían estar en una lista, con menos años de privación de libertad, pero injustamente, que son los que han sido llevados a las cárceles por peligrosidad social pre delictiva.
El régimen nunca ha querido aceptar que en el país hay presos políticos, porque quiere convertir a los opositores en criminales comunes, mercenarios, terroristas y cualquier otra cosa que los desacredite como personas y en su actividad contestataria. En fin su objetivo es multiplicarlos por cero.
Con el fin de poder demostrar por qué es tan necesario consensar los listados de presos y elaborar uno solo que tenga el visto bueno de toda la oposición, se han hecho algunas pesquisas en las que hemos contactado a jefes de organizaciones, familiares, disidentes e incluso a las personas que elaboran los listados, aunque no siempre hemos obtenido la respuesta necesaria y se ha pasado mucho trabajo para poder llegar a conclusiones, por la falta de comprensión sobre el trabajo.
Como se podrá comprobar de la lectura de este análisis, algunos casos deben ser verificados por una comisión creada al efecto, que evalúe los testimonios de testigos y familiares.
No es el objetivo al difundir esta información, desprestigiar el trabajo de ninguna organización y mucho menos desmeritar a cualquier preso. Pero solo comprendiendo la importancia de un análisis conjunto se podrá llegar a conclusiones más acertadas. Estoy segura que después de leer cada uno de los casos y su examen, habrá el convencimiento de la necesidad de colegiar esta actividad.
Es importante dejar claro que no se puede descartar que existan otros presos de carácter político y que no se conozca por no estar en alguna de las listas que revisamos. El régimen no permite el acceso a las estadísticas de las prisiones y tampoco las divulga.
Quiero agradecer el apoyo de los miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, sin los que no hubiera sido posible llegar a estas conclusiones y en particular del miembro del Grupo de los 75, preso de conciencia, Arnaldo Ramos Lauzurique.
La Habana, 2 de julio de 2015
VIERNES, 3 DE JULIO DE 2015
Por: Martha Beatriz Roque Cabello
Una causa de desacuerdo en la oposición, es la clasificación de los presos políticos. Hay disímiles formas de pensar de quién es o no es una persona llevada a la cárcel por razones políticas, pero en ninguno de los casos se toma como elemento de referencia, lo que la ONU (Organización de Naciones Unidas), o cualquier otra organización que siga esta materia, establecen al efecto.
Dentro y fuera del país circulan varias listas, las que están hechas por diferentes organizaciones y no se conocen precisamente por el nombre del grupo disidente, sino por el de la persona que las divulga.
No obstante, nunca ha habido un intento de consensar estas listas, aunque tengo que decir que traté de conseguir este objetivo, pero no dio algún resultado positivo. Los que manejan los nombres no quieren oír ni siquiera -de forma desafortunada- lo que otros tienen que decir.
También están los diferentes grupos de abogados, que no tienen participación activa en la confección de las listas y que tampoco las avalan.
Si bien es cierto que el régimen cuando ha querido quitar un disidente de las calles, le ha inventado cualquier delito, e incluso cuando un agente de la autoridad golpea a un opositor, es la victima la que queda acusada de atentado; también ha habido casos en los que se ha considerado el opositor como un preso político sin tener conexión alguna con su actividad.
En los últimos meses el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, ha dicho en dos ocasiones que en Cuba no hay presos políticos, pero después ha invitado a que se le entregue un listado con los nombres de los que tienen esta condición.
Como es natural, al no haber una unidad de criterios dentro de la oposición, tendrá varias listas, incluyendo algunas que relacionen a personas que hayan cometido delitos -ni de forma remota vinculados a la oposición interna- ni con el objetivo de democratizar por la vía pacífica el país.
De forma humanitaria, algunos de ellos ya han pasado muchos años en prisión y necesitan ser liberados y otros, tienen sanciones desmesuradas que no les da derecho a algún beneficio durante las mismas. Pero habría que diferenciar estas personas del concepto de “preso político”, aunque se pida por ellos y por otros que también deberían estar en una lista, con menos años de privación de libertad, pero injustamente, que son los que han sido llevados a las cárceles por peligrosidad social pre delictiva.
El régimen nunca ha querido aceptar que en el país hay presos políticos, porque quiere convertir a los opositores en criminales comunes, mercenarios, terroristas y cualquier otra cosa que los desacredite como personas y en su actividad contestataria. En fin su objetivo es multiplicarlos por cero.
Con el fin de poder demostrar por qué es tan necesario consensar los listados de presos y elaborar uno solo que tenga el visto bueno de toda la oposición, se han hecho algunas pesquisas en las que hemos contactado a jefes de organizaciones, familiares, disidentes e incluso a las personas que elaboran los listados, aunque no siempre hemos obtenido la respuesta necesaria y se ha pasado mucho trabajo para poder llegar a conclusiones, por la falta de comprensión sobre el trabajo.
Como se podrá comprobar de la lectura de este análisis, algunos casos deben ser verificados por una comisión creada al efecto, que evalúe los testimonios de testigos y familiares.
No es el objetivo al difundir esta información, desprestigiar el trabajo de ninguna organización y mucho menos desmeritar a cualquier preso. Pero solo comprendiendo la importancia de un análisis conjunto se podrá llegar a conclusiones más acertadas. Estoy segura que después de leer cada uno de los casos y su examen, habrá el convencimiento de la necesidad de colegiar esta actividad.
Es importante dejar claro que no se puede descartar que existan otros presos de carácter político y que no se conozca por no estar en alguna de las listas que revisamos. El régimen no permite el acceso a las estadísticas de las prisiones y tampoco las divulga.
Quiero agradecer el apoyo de los miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, sin los que no hubiera sido posible llegar a estas conclusiones y en particular del miembro del Grupo de los 75, preso de conciencia, Arnaldo Ramos Lauzurique.
La Habana, 2 de julio de 2015
VIERNES, 3 DE JULIO DE 2015
Por: Martha Beatriz Roque Cabello
Una causa de desacuerdo en la oposición, es la clasificación de los presos políticos. Hay disímiles formas de pensar de quién es o no es una persona llevada a la cárcel por razones políticas, pero en ninguno de los casos se toma como elemento de referencia, lo que la ONU (Organización de Naciones Unidas), o cualquier otra organización que siga esta materia, establecen al efecto.
Dentro y fuera del país circulan varias listas, las que están hechas por diferentes organizaciones y no se conocen precisamente por el nombre del grupo disidente, sino por el de la persona que las divulga.
No obstante, nunca ha habido un intento de consensar estas listas, aunque tengo que decir que traté de conseguir este objetivo, pero no dio algún resultado positivo. Los que manejan los nombres no quieren oír ni siquiera -de forma desafortunada- lo que otros tienen que decir.
También están los diferentes grupos de abogados, que no tienen participación activa en la confección de las listas y que tampoco las avalan.
Si bien es cierto que el régimen cuando ha querido quitar un disidente de las calles, le ha inventado cualquier delito, e incluso cuando un agente de la autoridad golpea a un opositor, es la victima la que queda acusada de atentado; también ha habido casos en los que se ha considerado el opositor como un preso político sin tener conexión alguna con su actividad.
En los últimos meses el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, ha dicho en dos ocasiones que en Cuba no hay presos políticos, pero después ha invitado a que se le entregue un listado con los nombres de los que tienen esta condición.
Como es natural, al no haber una unidad de criterios dentro de la oposición, tendrá varias listas, incluyendo algunas que relacionen a personas que hayan cometido delitos -ni de forma remota vinculados a la oposición interna- ni con el objetivo de democratizar por la vía pacífica el país.
De forma humanitaria, algunos de ellos ya han pasado muchos años en prisión y necesitan ser liberados y otros, tienen sanciones desmesuradas que no les da derecho a algún beneficio durante las mismas. Pero habría que diferenciar estas personas del concepto de “preso político”, aunque se pida por ellos y por otros que también deberían estar en una lista, con menos años de privación de libertad, pero injustamente, que son los que han sido llevados a las cárceles por peligrosidad social pre delictiva.
El régimen nunca ha querido aceptar que en el país hay presos políticos, porque quiere convertir a los opositores en criminales comunes, mercenarios, terroristas y cualquier otra cosa que los desacredite como personas y en su actividad contestataria. En fin su objetivo es multiplicarlos por cero.
Con el fin de poder demostrar por qué es tan necesario consensar los listados de presos y elaborar uno solo que tenga el visto bueno de toda la oposición, se han hecho algunas pesquisas en las que hemos contactado a jefes de organizaciones, familiares, disidentes e incluso a las personas que elaboran los listados, aunque no siempre hemos obtenido la respuesta necesaria y se ha pasado mucho trabajo para poder llegar a conclusiones, por la falta de comprensión sobre el trabajo.
Como se podrá comprobar de la lectura de este análisis, algunos casos deben ser verificados por una comisión creada al efecto, que evalúe los testimonios de testigos y familiares.
No es el objetivo al difundir esta información, desprestigiar el trabajo de ninguna organización y mucho menos desmeritar a cualquier preso. Pero solo comprendiendo la importancia de un análisis conjunto se podrá llegar a conclusiones más acertadas. Estoy segura que después de leer cada uno de los casos y su examen, habrá el convencimiento de la necesidad de colegiar esta actividad.
Es importante dejar claro que no se puede descartar que existan otros presos de carácter político y que no se conozca por no estar en alguna de las listas que revisamos. El régimen no permite el acceso a las estadísticas de las prisiones y tampoco las divulga.
Quiero agradecer el apoyo de los miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, sin los que no hubiera sido posible llegar a estas conclusiones y en particular del miembro del Grupo de los 75, preso de conciencia, Arnaldo Ramos Lauzurique.
La Habana, 2 de julio de 2015
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