Puerto Rico vota por la anexión a EE UU y la prensa oficial cubana hace su 'interpretación'.
En medio de la ola represiva cubana del pasado mes de noviembre, pensé que todo no era
más que
otra patética pataleta de la policía política para distraer así la
atención de la noticia de mayor impacto en el área del Caribe, acaso en
nuestro hemisferio: los puertorriqueños de hoy no ven con ningún horror
su anexión a los Estados Unidos de América. Al contrario, por primera
vez en su historia votan en mayoría a favor de ese proceso.
Si fueran súbditos del castrismo esos electores plebiscitados el 6 de
noviembre último, hoy habría 824.195 nuevos presos de conciencia en las
cárceles de Cuba. Amnistía Internacional terminaría siendo una
institución local enfocada solo en nuestra islita. Lo que fue una opción
civilizada en Puerto Rico, en la Mayor (y Peor) de las Antillas hubiera
sido fuente de una guerra civil, ganada a priori por los abusos de
Estado y los saboteadores de toda espontaneidad ciudadana. Al parecer,
la bota del Imperio yanqui humaniza. En cambio, la humanidad soberana de
la
revolución nos trajo tantas barbas como barbaries.
1. Independencia, 2. Estado Libre Asociado Soberano, 3. Estadidad
número 51 de los EE UU: ni un solo acto de repudio ocurrió como
consecuencia de esta consulta popular. Una más, de las muchas a las que
se ha sometido el pueblo de Puerto Rico, incluido un referéndum
constitucional en agosto de 2012, donde, por supuesto, se hicieron
campañas de oposición en contra la intención gubernamental (que perdió,
por cierto) y, para colmo de democracia, hasta los presos de aquel país
pudieron participar (mientras que en Cuba son considerados cadáveres en
trance de rehabilitación).
El cantinfleo de los medios de prensa cubanos (o transmisibles dentro
de Cuba) me sacó más de una carcajada a pesar de los amigos presos
extrajudicialmente y los teléfonos boicoteados por Cubacel, la misma
empresa que nos contrata como clientes solo para estafarnos con su
irresponsabilidad criminal. En escasas horas, los "talibanes
totalitarios" de la
internet secuestrada cubana, coordinaron una escalada mediática de injerencia ideológica contra nuestra vecina nación.
TeleSur resucitó al líder nacionalista boricua Rafael Cancel Miranda,
quien entiende que toda consulta es "una entretención para engañar al
mundo con una falsa democracia", pues "el derecho de los pueblos no se
somete a votación". En el portal gubernamental
Cubadebate,
Cancel Miranda critica paradójicamente que el plebiscito no fuera
vinculante de cara al gobierno de Washington, a pesar de que el suyo sea
"un país secuestrado por el poder imperialista estadounidense".
El bloguero oficialista cubano Enrique Ubieta dictaminó que "los números a veces son tramposos". El propio
Cubadebate citó fuentes que consideran que no hubo más que "una ficción estadística". La licenciada en periodismo Marina Menéndez desde
Juventud Rebelde
diagnosticó que se trataba del "resultado de la manipulación en la
mente de un pueblo que se ha visto crecer 'gracias' a los vínculos con
el Norte, y a quien se le ha hecho creer que no puede vivir sin ese
nexo", ya que "la anexión no fue el parecer de la mayoría; aunque esa
variante haya obtenido, al contarse las boletas, los mayores
porcentajes".
De hecho, esta profesional se pone a sumar peligrosamente en público
las boletas en blanco, más las ausencias a las urnas, más los votos
anulados. Operación que, de haberla aplicado semanas atrás a las
elecciones del Poder Popular en Cuba, le hubiera arrojado un
escalofriante millón y tantos de desafectos cubanos a la
revolución, a pesar de no contar con alternativa viable en ninguna boleta legal.
Lo cierto es que Puerto Rico es una isla abierta al mundo, sin
necesidad de sermones papales a sus gobernantes. La cicatriz de los
machetazos independentistas jamás ha llegado al 10% en ninguna elección.
De ahí la necia necesidad de no confiar en ese tecnicismo burgués que
es el sufragio popular. Más de la mitad de los puertorriqueños viven en
EE UU y desde 1917 todos son ciudadanos de esa nación, sin necesidad de
los oprobiosos permisos de Entrada y Salida al país (perpetuados bajo
disfraz en Cuba con la reforma migratoria raulista). Sin embargo, aún no
hay síntomas en absoluto de un holocausto de la identidad nacional
boricua. Antes bien, los horrores de las dictaduras de derecha e
izquierda latinoamericanas, para ellos son solo una lectura de clase
más.
Recuerdo a propósito unas décimas impresentables de la autora del himno
La Borinqueña,
Lola Rodríguez de Tió (1843-1924), en ocasiones atribuidas
disparatadamente a ese ubicuo Autor Intelectual que es nuestro José
Martí. Aquella cantinela de infancia suena ahora demasiado subversiva
(es decir, censurable) a la luz de la opción anexionista en Puerto Rico,
justo cuando La Habana acumula líderes moribundos al por mayor:
Cuba
y Puerto Rico son / de un pájaro las dos alas, / reciben flores y balas
/ sobre el mismo corazón. / Qué mucho si en la ilusión / que mil tintes
arrebola, / sueña la musa de Lola / con ferviente fantasía / ¡de esta
tierra y la mía / hacer una patria sola!
Posted by: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"