martes, 4 de septiembre de 2012

Otra de las tantas injusticias

Siete meses y un día y medio

| Por Frank Correa

Roelio Meralla Soto - Foto de Frank Correa
Roelio Meralla Soto - Foto de Frank Correa

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Rogelio Meralla Soto, natural del Vedado y  residente de Jaimanitas,  cuenta una historia  que parece increíble, de cuando  trabajaba  de  mecánico automotriz en el puerto pesquero de La Habana, en 1993, y una mañana  la policía tocó a su puerta  para llevárselo a una investigación de rutina,  que se convirtió  en siete  meses y un día y medio recluido en la prisión Combinado del Este.
Lo acusaron  de robo con violencia en una vivienda, cargo que negó desde el principio,  porque era una infamia. El sábado que se perpetraron   los hechos estaba en su casa del barrio La timba,  junto a su madre frente al televisor.
El patrullero que lo fue a recoger  lo dejó en un calabozo de Zapata y C   una semana. Después lo trasladaron en prisión provisional para el piso de pendientes del Combinado del Este, hasta el día del juicio
Estaba preso injustamente, por lo que  la prisión resultó  doblemente terrible. Dice que vio  allí todo tipo de vejamen. Intuyó lo que le esperaba en   lo adelante, cuando  en su expediente laboral apareciera la palabra ex recluso y se cerraran  las puertas.  Habitó en los cuatro pisos del penal: pendientes, mayores, jóvenes  y menoría.   Al cumplirse los siete meses exactos de estar tras las rejas, fue llevado en un carro jaula al Tribunal de La Habana. Un abogado de oficio pudo verlo cinco minutos antes de efectuarse el juicio.  Rogelio le contó   atropelladamente que era inocente…   que habían acabado con su vida… que le pusieran delante un solo testigo que jurara  haberlo visto  en el lugar de los hechos ese día.  Estaba desesperado, flaco, triste.
La policía,  que era quien  lo acusaba,  no se presentó a la vista. La única testigo que aparecía en el expediente era la propietaria de la vivienda violentada, que reiteró  haber  dicho a la policía desde el principio,  que ése no era el negrito que había visto rompiendo la ventana.
–No sé porqué  está  preso todavía, si desde hace siete meses  dije que no era él.
El fiscal,  que  solicitaba 16 años de sanción,  retiró la petición. El tribunal ordenó  libertad inmediata,  sin embargo lo llevaron de vuelta al Combinado y lo metieron en un depósito de tránsito, junto a una veintena de delincuentes consumados listos para sentencia.
–Ése día y medio  marcó mi vida, porque según  la ley  por ese día y medio ya no podía  recuperar mi puesto de trabajo.  Era un hombre libre declarado inocente y ni siquiera me dieron una disculpa. Al contrario, me tiraron en aquel  hueco lleno  de fieras, donde mi vida peligró cada segundo. Al otro día,  por la  tarde,  me sacaron  al  almacén de las pertenencias,   me dieron un  pantalón cualquiera y  una camisa,  porque mi ropa no apareció por ningún lado. Me dieron una carta de libertad que guardé bien que no la vieran. Más que un salvoconducto era una acusación: Prisión preventiva por siete meses  bajo Sospecha de robo con violencia. Pensé  que si alguien  leía eso    podía ser conducido de vuelta al Combinado. Ése miedo  incubado hasta hoy va a cumplir veinte años la próxima semana: Que me lleven de vuelta injustamente.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos cubanos"

Un pueblo presionado


| Por Juan Carlos Linares Balmaseda

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -No se puede juzgar un libro por su carátula, ni a un pueblo por su fachada propagandística. Todavía menos si ese pueblo está sometido a la presión ideológica, como ocurre con los cubanos. Eso lo constaté nuevamente el pasado 29 de agosto.
Los ardientes rayos del sol, en pleno mediodía, caían sobre la vieja furgoneta marca Was, de fabricación soviética, utilizada para transportar presos. Dentro del vehículo, en un inhumano ambiente de encierro, casi hermético, permaneció Alexander Fernández Rico por espacio de casi una hora, frente al Tribunal Municipal de San Miguel del Padrón, en espera de que comenzara la vista oral.
Por los pocos agujeros de ventilación del auto-jaula, salían sus continuadas exclamaciones: “Esto es una injusticia”. “¿Hasta cuándo vamos a soportar tantas humillaciones?”. “Respeten mis derechos”. “Yo soy un ser humano”…
Desde muy temprano, las cuatro esquinas de la sede del Tribunal se inundaron de policías. Unos vestían sus característicos uniformes azules, y otros vestidos de civil, estos últimos vinculados a la policía política. Pero ninguno se quiso acercar al lugar de donde salían las exclamaciones, tan siquiera para averiguar si el hombre a quien estaban cocinando dentro de aquel horno tenía un dolor o se estaba deshidratando. Ya sea por su vocación de torturadores o por miedo a ser tachados de blandengues, ninguno exteriorizó ni la más simple curiosidad.
Cuatro meses atrás, Alexander se disponía abordar un ómnibus repleto de pasajeros.  Al no caber por la puerta delantera, él y otras personas enviaron el dinero del pasaje al chofer y trataron de subir por la puerta trasera. Pero al no caber tampoco por atrás, varios de los pasajeros se quedaron parados en los estribos del ómnibus, y el chofer echó a andar con las puertas abiertas. Unos metros más adelante, dos policías detuvieron el ómnibus y bajaron a los pasajeros que no cabían. Esto provocó una discusión entre tales pasajeros y los policías. Alexander era uno de los que sobraban.
Entonces una frase hizo estallar la presión ideológica de los dos gendarmes que detuvieron el ómnibus. A propósito, nunca se pudo determinar quien profirió la frase. Lo cierto es que alguien gritó: “Aquí los únicos que sobran son Fidel, Raúl y el comunismo”.
Los agentes se sintieron nerviosos, y ya que no podían determinar quién había gritado aquello, detuvieron a un joven que tenían a mano, el cual, por su parte, les dijo en sus caras: “ustedes no representan la autoridad, representan la injusticia”. Alexander, quien apoyó las palabras y la actitud del joven, también sería esposado. Al joven le arrojaron gas pimienta en los ojos y le propinaron una golpiza en el lugar.
Finalmente, el joven terminó con la imposición de una corta sanción, para cumplirla en un régimen de libertad limitada en su casa, mientras que a Alexander le tocó tres años en prisión.
Durante los cuatro meses que aguardó por el juicio, en la prisión Combinado del Este, efectuó varias huelgas de hambre, lo cual le provocó una neuropatía que lo dejaría sin vista y sin poder caminar. Así compareció aquel ardiente mediodía ante el tribunal.
En el juicio, el abogado de oficio de Alexander también dio evidentes muestras de estar presionado ideológicamente.
Mientras los tres jueces deliberaban, un amigo de Alexander se acercó al abogado, para manifestarle un breve comentario. Le dijo: “Cuando yo hice una huelga de hambre, porque el Instituto de la Vivienda no quería terminar de resolver un problema con la propiedad de mi casa, me debilité mucho, y nosotros estamos preocupados por Alexander, pues las huelgas en las prisiones deterioran mucho más”.
El abogado miró hacia donde se encontraban apostados los agentes de la policía política, y estalló en reprimendas contra el amigo de Alexander: “No tienes razón para hacer una huelga por eso, antes del triunfo de la revolución la gente no tenia casa y no hacían huelgas de hambre. Es más, tú no eres mi cliente, y no tengo nada que hablar contigo”.
Todos los cubanos sentimos una enorme presión ideológica que nos aplasta e impide manifestarnos comos somos y pensamos. Para el extranjero el cubanos puede parecer un pueblo de fachada pintoresca, pero las interioridades son desquiciantes.



Posteado por: "Comite Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Munca estaremos iguales

No estamos tan iguales como nos dice Raúl Castro

| Por Moises Leonardo Rodriguez

Playa Herradura - Foto de Moises Leonardo
Playa Herradura - Foto de Moises Leonardo

ARTEMISA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -El presidente Raúl Castro dijo recientemente que “todos estamos iguales”, refiriéndose a la insuficiencia de los salarios de los cubanos para cubrir las necesidades básicas. Pero esta afirmación se desmoroná ante la realidad si, más allá de los salarios nominales, se consideran las prebendas de que gozan las élites del poder y sus sirvientes de más alto nivel.
Por ejemplo, entre la villa de recreación Guajaibón, del Ministerio del Interior, y las instalaciones populares en la playa La Herradura, ambas en la costa norte del municipio Mariel, actual provincia de Artemisa, hay un abismo que no aparece registrado en nómina alguna.
Hasta hace unos años, la Villa Guajaibón fue una unidad military, apenas divisable desde la carretera Panamericana que une a La Habana con el pueblo de Mariel. Actualmente es un conglomerado de nuevas y vistosas construcciones, destinadas a la recreación exclusiva de oficiales del Ministerio del Interior y sus invitados. Toma su nombre de un río que desemboca a unos metros de la villa.
En La Herradura se encuentran una zona de tráilers (remolques habitables), una base de campismo popular y la playa. Desde muy lejos, resulta fácil apreciar el entorno humilde.
La carretera de un kilometro que conduce a la Villa Guajaibón está bien pavimentada y posee las debidas señalizaciones. La que lleva hasta las instalaciones de La Herradura tiene 9 kilómetros y en su mayor parte ha perdido el asfalto que tuvo hace más de veinte años, cuando era utilizada eventualmente por Fidel Castro para visitar la cría de camellos y dromedarios que existe en esa zona. Los baches abundan tanto como el marabú, que casi cierra la vía en algunos tramos. No posee señal de tránsito alguna, ni circulan por ella vehículos del servicio público de pasajeros.
En la zona de tráilers y en la playa de La Herradura, el servicio gastronómico es brindado fundamentalmente por particulares, con o sin licencia, a precios fuera del alcance de quienes dependen de un salario. En contraposición, conozco el caso de una persona que pudo comer en la Villa Guajaibón, invitada por un oficial, junto a un grupo de otros 14 comensales. El almuerzo incluyó arroz, potaje, ensalada, con plato fuerte a escoger entre bistec de res (algo prácticamente vedado a los cubanos), puerco o pollo; además, postre, cervezas o refrescos enlatados, y café. Y el costo total del banquete fue de 120 pesos en moneda nacional (unos cinco dólares) .
Villa Guajaibon - Foto de Moises Leonardo
Villa Guajaibon - Foto de Moises Leonardo
Las cabañitas del campismo popular, en La Herradura, son rústicas y sólo algunas pocas tienen baño interior. El agua es salobre, por lo que hay que cargar la potable desde un tanque en la cocina. Quienes alquilan hospedaje allí deben llevar ventiladores desde sus casas, pues no existe otro modo de combatir el calor y los moquitos.
Las casas de la Villa Guajaibon, bonitas y de construcción sólida, poseen baño intercalado y aire acondicionado. En su interior hay refrigeradores con cervezas, refrescos y alimentos, que se incluyen en el costo general de la renta, a precios muy inferiores a los del mercado estatal para la gente de a pie.
Los bañistas de La Herradura deben conformarse con la depauperada playa y otras partes llenas de diente de perro. En Guajaibón existe una enorme piscina, que se mantiene siempre limpia y dispuesta para recibir a sus exclusivos bañistas. Y eso que está enclavada en un municipio que registra graves deficiencias en el suministro de agua para la población.
Aún admitiendo lo imposible, o sea, el supuesto de que todos los cubanos vivimos en igualdad, en lo que respecta a los salarios, ¿cómo justificar que el dinero de algunos posean mucho mayor poder adquisitivo que el de otros? ¿No es esto una forma más de apartheid, también en las opciones de recreación?


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Un S.O.S para salvar la vida de Jorge Cervantes

Se deteriora la salud del opositor Jorge Cervantes tras doce días en huelga de hambre

“Él no permite que le pongan sueros ni nada, solo bebe pocos de agua, y el médico dice que tiene que comer”, ha declarado su esposa. Cervantes fue detenido el pasado 22 de agosto cuando participaba en actividades de la UNPACU
El disidente cubano Jorge Cervantes, encarcelado desde el pasado 22 de agosto, está ingresado en un hospital por una huelga de hambre que inició hace doce días para demandar su liberación, denunció ayer su esposa, Kenia Leguen.
De acuerdo al testimonio ofrecido por Leguen a Efe, Cervantes, de 42 años, está recluido desde el pasado 29 de agosto en el hospital provincial “Ernesto Guevara” de la ciudad oriental de Las Tunas, y “se declaró en huelga de hambre porque considera que está encarcelado injustamente”.
“Él (Jorge Cervantes) no permite que le pongan sueros ni nada, solo bebe pocos de agua, y el médico dice que tiene que comer”, añadió la mujer.
Cervantes, opositor miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), reside en el municipio oriental de Contramestre y fue encarcelado en la prisión “Potosí”, de Las Tunas, provincia situada a 690 kilómetros al este de La Habana, “porque no cumplió los requisitos de la libertad condicional, según dijeron las autoridades”, añadió Leguen.
La esposa contó que la detención del opositor se produjo cuando estaba participando en actividades de la UNPACU.
Además, recordó que a mediados del año pasado, el opositor “estuvo 29 días internado en el hospital de Santiago de Cuba (“Saturnino Lora”) por otra huelga de hambre”.
En aquellas fechas, y de acuerdo con denuncias de familiares y miembros de la disidencia interna, Cervantes fue detenido porque “colocó letreros públicos de contenido social haciendo críticas del deterioro del ambiente, las vías y la precariedad en que viven muchos ciudadanos de Contramaestre”, señala el reporte.
En su último informe divulgado a principios del mes pasado, la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), denunció que el domicilio de Cervantes había sido objeto de actos represivos por parte de la policía política.
Varios activistas han denunciado la situación de Cervantes a través de las redes sociales y responsabilizan al régimen cubano de su situación.
El líder y coordinador de la UNPACU, José Daniel Ferrer, ha estado reportando sobre el estado del activista y la bloguera Yoani Sánchez informaba ayer en su cuenta en Twitter de su traslado al hospital, “muy deteriorado, tras doce días en huelga de hambre y sed”.
El opositor Guillermo Fariñas también enviaba a través de esa red social este mensaje a sus seguidores: “De morir el disidente Jorge Cervantes, en Huelga de Hambre al reclamar Libertad en Cuba, el gobierno cubano sera responsible”.



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

S.O.S, detención arbitraria

| Por Alberto Méndez Castelló
Edificio del Tribunal Supremo de Cuba y el periódico Juventud Rebelde (antiguo edificio del Diario de Marina)
Edificio del Tribunal Supremo de Cuba y el periódico Juventud Rebelde (antiguo edificio del Diario de Marina)

PUERTO PADRE, Cuba, agosto (, www.cubanet.org) – Arrestos arbitrarios que suman varias decenas han ocurrido recientemente a lo largo de la isla y con mayor incidencia en la región oriental.
Salvo por los informes de los arrestados, y los medios de organizaciones independientes, los represores comenten esos abusos con la más absoluta impunidad.
¿Es que nada puede hacerse para terminar con la marea de detenciones ilegales en Cuba?
El artículo 9 de la Declaración de Derechos Humanos es preciso al expresar que nadie podrá ser detenido arbitrariamente. Y el artículo 8 de la Carta Democrática Interamericana abre las puertas de la Organización de Estados Americanos para que cualquier persona o grupo de personas que consideren que sus derechos humanos han sido violados, interpongan denuncias o peticiones ante el sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos conforme a los procedimientos  establecidos.
Como si no fuera suficiente, el procedimiento de hábeas corpus -esa añeja ley inglesa de 1679 adoptada por Estados Unidos en 1787 e instituida en Cuba por la orden del gobierno militar número 427 de 1900 y con rango constitucional hasta el día de hoy- indica que “nadie puede ser detenido sino en los casos, en la forma y con las garantías que prescriben las leyes”, como se expresa el artículo 58 de la Constitución vigente.
Pero mucho ojo, el procedimiento de hábeas corpus tiene un requisito inexcusable para quienes pretendan beneficiarse de él: la rapidez en su solicitud.
Según el artículo 467, no procede el hábeas corpus en el caso de que la privación de libertad obedezca a sentencia o a auto de prisión provisional dictada en expediente o causa por delito.
Supongamos que la policía detenga a una o varias personas para impedirles que  ejerciten actividades cívicas, imputándoles los ya manidos cargos de alteración del orden público.
Puesto que todo es una orquestación, los policías, que solo quieren mantener a estos ciudadanos unas cuantas horas o algunos meses tras las rejas, deben fabricar “las pruebas”.
Es aquí donde los que han sido detenidos arbitrariamente no deben darle tiempo a la policía y, antes de que los introduzcan en los calabozos, ellos mismos, sus familiares o amigos procederán con la solicitud del hábeas corpus.
En correspondencia con el artículo 468 de la Ley de Procedimiento Penal, son competentes para conocer de la solicitud de hábeas corpus:
1. Las salas de los tribunales provinciales en los casos que procedan de los instructores, fiscales, tribunales municipales o agentes de la autoridad del territorio del tribunal provincial respectivo.
2. Las salas correspondientes del Tribunal Supremo en los casos que procedan de los tribunales provinciales.
Concordante con el artículo 469 de la Ley de procedimiento penal, en un sencillo escrito se consignarán las particularidades siguientes sin más formalidades:
  1. El nombre de la persona a cuyo favor se pida el mandamiento de libertad.
  2. El lugar donde se encuentra detenido y la autoridad por su agente o el funcionario que lo mantenga arrestado.
  3. Los motivos de privación de libertad, según el saber del peticionario. Hoy en Cuba la mayoría de los arrestos arbitrarios se producen por falsas imputaciones de alteración del orden público.
  4. Que la privación de libertad no ha sido dispuesta por sentencia o auto de prisión provisional dictado en expediente o causa por delito. Nunca olvidar que el éxito del hábeas corpus depende de no dar tiempo a los represores para que fabriquen un delito que no se cometió.
  5. Si el encarcelamiento o privación de libertad existe por auto, providencia o cualquier otra disposición, agregue a la solicitud una copia, a no ser que no pudo exigir tal copia o la exigió y le fue negada.
  6. El que realiza la solicitud hará constar en ella en qué consiste la ilegalidad que aducen.
He sido detenido en reiteradas ocasiones, bajo imputaciones de alteración del orden que nunca cometí y, personalmente, jamás solicité procedimientos de hábeas corpus por motivos estrictamente profesionales. Más útil que lograr mi libertad consideré escribir y contar al mundo esas arbitrariedades.
Pero no recomiendo a otros que actúen como yo.
Sugiero a todas las organizaciones que luchan contra el totalitarismo en Cuba que consulten a abogados de confianza y se hagan imprimir modelos con los requerimientos del hábeas corpus para que los repartan a sus integrantes y siempre los traigan encima  y también los tengan sus familiares, de modo que al instante de producirse la detención arbitraria exijan a los tribunales el cumplimiento de las leyes y la inmediata libertad del arrestado arbitrariamente.
Sé que en Cuba no existe un Estado de derecho y que los tribunales responden al poder totalitario. Pero me gustaría saber qué va a pasar con el sistema judicial cubano  cuando lluevan exigencias de libertad sobre sus jueces y denuncias contra los policías en las fiscalías militares por simulación de delitos, acusaciones falsas y privación de libertad.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

viernes, 31 de agosto de 2012

Los ángeles visitan el infierno

| Por Leonardo Calvo Cardenas

Vicente Feliú recibe la Distinción Félix Elmuza de la UPEC
Vicente Feliú, recibe la Distinción Félix Elmuza de la UPEC 

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -Cuál no sería la sorpresa de varias personas que el pasado jueves 23 de agosto al filo de las 11:00 AM vimos entrar con toda tranquilidad a las oficinas consulares de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana nada menos que al señor Vicente Feliú, el más gris y olvidable fundador del Movimiento de la Nueva Trova cubana, quien como si se tratara de la más normal de las gestiones fue en busca de su visado para visitar ese país que tanto odian.
Hace pocas semanas con motivo de un festival de informática independiente este mediocre juglar con frustradas pretensiones de poeta, a través de un sitio digital oficialista, cargó su pluma de insultos y ofensas y llegó incluso a incitar a la violencia contra personas que no conoce, que manifiestan pacíficamente sus criterios y preferencias y a quienes trató como viles mercenarios del “imperio norteamericano”.
Este cantautor de una sola canción escuchable o trascendente suple su falta de talento para moverse entre sus geniales contemporáneos con la alineación extremista a los intereses del régimen y con sus actitudes de comisario político.
Llama poderosamente la atención y mueve a total desprecio ver como muchos intelectuales y personeros del gobierno cubano que no reconocen ningún valor o espacio positivo en la sociedad norteamericana y que a la hora clave muestran con total desfachatez el más jurasico fanatismo “revolucionario” hacen sin embargo tantos esfuerzos por visitar ese país que siguen reconociendo como engendro y manifestación de todos los males del planeta.
Resulta en extremo ilustrativo y lamentable ver como cientos de artistas e intelectuales en los últimos cuatro años se han servido de la apertura generada por la actual administración para recorrer prestos ese puente de ida hacia los escenarios y foros del país vecino sin siquiera hacer una sola mención de reconocimiento al gobierno norteamericano por activar estos mecanismos de reencuentro y contacto artístico y cultural. Artistas e intelectuales van y regresan con menos sobresalto que el necesario para trasladarse dentro de La Habana en transporte público y ninguno se ha dignado a hacer referencia a cuanto impacto ha tenido en su trabajo y trayectorias la posibilidad abierta por la actual administración de fluido intercambio.
En los últimos años resulta normal y cotidiano ver como artistas e intelectuales se rasgan las vestiduras en respaldo al gobierno cubano y sus atrocidades y contra el enemigo imperial como hizo ahora el señor Feliú o Juan Formell, líder de la orquesta Los Van Van, al finalizar el concierto “Paz sin fronteras” en la primavera de 2009, para después pasearse impávidos por los Estados Unidos e incluso el Sur de La Florida como si nada hubiera sucedido nunca. En septiembre el reguetonero Baby Lores se unira a la lista, actuando –con su tatuaje de Fidel Castro en el brazo-en una discoteca miamense, justo frente al emblemático Restaurant Versailles.
En un modelo paradigmático de inconsecuencia ética y ausencia de sensibilidad estos artistas e intelectuales que han podido visitar y trabajaren los Estados Unidos sin tener que  renunciar a sus posiciones o preferencias políticas no se han dignado a decir una palabra o a escribir una letra para exigir del gobierno cubano una actitud correspondiente que permita a los artistas, profesionales y académicos cubanos radicados en otras naciones regresar eventualmente al país sin necesidad de hacer concesiones o moverse al son de los intereses ideológicos o económicos de las autoridades de la Isla.
Hace pocos meses el gobierno impidió la entrada al país de algunos académicos que debían participar en un evento organizado por la iglesia católica, el acto motivó la renuncia a viajar de algún autorizado, pero nunca la protesta de la jerarquía católica, incapaz de tocar al alto liderazgo con el pétalo de una flor.
En las últimas semanas se comenta del supuesto levantamiento de la arbitraria censura radiofónica a muchos músicos cubanos radicados en el exterior. Esperemos que el rumor sea cierto, aunque hasta ahora no hay una comunicación oficial sobre el asunto y dudo que la proverbial arrogancia intolerante de nuestros gobernantes les permitan pedir disculpas por tantos años de injusta exclusión u ofrecer satisfacciones y desagravios al cantautor Pedro Luis Ferrer, tan mal tratado durante años por exigir abierta y honestamente el espacio y la difusión que merecen los artistas cubanos estén donde estén.
De cualquier manera parece inevitable que los “ángeles revolucionarios” como el señor Feliú sigan aprovechándose de los valores de la democracia para visitar el infierno que odian y añoran al mismo tiempo, mientras reafirman sin decoro su siempre útil servilismo y sus silencios cómplices.
elical2004@yahoo.es


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Poco confiables los pronósticos del Dr. Rubiera

Después de la tormenta

| Por Alberto Méndez Castelló


PUERTO PADRE, Cuba, agosto, www.cubanet.org – El doctor José Rubiera, director del centro de pronósticos del Instituto de Meteorología dijo el sábado 24 que la tormenta Isaac había penetrado en territorio cubano por Punta de Maisí a las 11 de la mañana y se encontraba a 180 kilómetros de aquí.
Poco después el Dr. Rubiera rectificaría, especificando que la tormenta no había entrado a Cuba por Maisí, sino por Imías, perteneciente también a la provincia de Guantánamo, lo que la acercaba un poco más a Puerto Padre e incrementaba la posibilidad de su paso sobre nosotros.
Insistía Rubiera en sus pronósticos: “Rachas huracanadas de unos 100 kilómetros y abundantes lluvias capaces de producir inundaciones y penetraciones del mar tanto en la costa norte como sur”.
Ante los vaticinios del meteorólogo más confiable de Cuba, siguiendo instrucciones de la Defensa Civil nacional, las autoridades de aquí, y de toda la región oriental, pidieron a la población previsiones imposibles para el ciudadano común: adquirir velas, faroles y lámparas en caso de apagones; tener a mano a radios de pilas para mantenerse informados ante posibles interrupciones de las señales de televisión; “autoevacuarse” en casa de familiares o amigos…
Esos son solo tres ejemplos, pero resultan más que suficientes.
Alumbrarse en tiempo de tormentas en Cuba constituye toda una odisea. Una vela útil para acaso dos o tres horas cuesta ocho pesos en los mercados estatales, una lámpara recargable de luz fluorescente es inaccesible para la mayoría de los cubanos en las tiendas recaudadoras de divisas. Recuérdese que en un artículo anterior publicado en Cubanet informamos que aún los obreros ferrocarrileros encargados de dar paso a los trenes que abastecen de caña al central Antonio Guiteras –mayor productor de azúcar de Cuba- carecieron durante toda esta zafra de un farol en su caseta para cumplir con su trabajo nocturno.
Radios de pilas no existen en Cuba, salvo los que ocasionalmente venden los comercios que solo aceptan pesos convertibles.
Y “autoevacuarse” en casas de familiares y amigos no siempre es posible por la aguda crisis que con las viviendas hay en  la isla, donde tres y hasta cuatro generaciones de cubanos suelen habitar hacinados la casa construida por los bisabuelos.
También, en concordancia con las observaciones del doctor Rubiera, en previsión de que los vientos hicieran volar los techos de los almacenes y los aguaceros anunciados empaparan las ya escasas mercancías, las autoridades permitieron la venta anticipada de la canasta básica, esto es: un poco de arroz, un puñado de frijoles negros, un kilogramo de sal y unos mililitros de aceite.
Grandes colas se formaron en las bodegas para comprar la… “canasta básica” antes de que llegara la tormenta.
El viento apenas soplaba, solo caía de tarde en tarde una fina llovizna y el calor sofocante hacía pensar en un desenlace fatal, como cuando en septiembre de 2008 el huracán Ike arrasó con la ciudad.
Pero pasada la media tarde del sábado, el doctor Rubiera estaba otra vez en las pantallas de los televisores ensalzado por los presentadores, que parecían estar de fiesta ante la posibilidad de un nuevo combate. ¡Qué importaba que no fuera una batalla en la ONU contra el “bloqueo” yanqui o por la libertad de “los cinco héroes prisioneros del imperio”!
Pretendían los presentadores elogiar las grandes dotes de meteorólogo de Rubiera cuando el doctor los interrumpió. Era aquel un trabajo en equipo y los radares del Instituto habían perdido a Isaac, pero ahora  podían informar gracias a unos desconocidos meteorólogos orientales, aseguró.
La tormenta ya había salido por la playa Guardalavaca y, distante 50 kilómetros de Puerto Padre, dejaba atrás la isla.
No había soplado aquí ni una racha de viento huracanado, ni tampoco completamos siquiera una pulgada de lluvia de los torrentes aguaceros pronosticados. Con toda y esa buena fortuna, acá tenemos una precaución después de la tormenta: lograr que nos alcance el arroz de septiembre, el que ya comenzamos a comernos desde agosto por los fallidos pronósticos de tormenta.
Con esta experiencia es de esperar que las fuerzas armadas vendan algunos de sus tanques de guerra para que el Instituto de Meteorología adquiera nuevos radares. Así el doctor Rubiera podrá ser más preciso en sus pronósticos y los cubanos podremos hacer un uso óptimo de la cartilla de racionamiento.



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