jueves, 8 de septiembre de 2011

"La gente roba en lugar de reclamar derechos"

ENTREVISTA


Alberto Méndez Castelló

|

Las Tunas

| 08-09-2011 - 11:40 am.
Un encuentro con el teniente Abilio González, antiguo carcelero del comandante Huber Matos.

Huber Matos, al frente, en una imagen de archivo.

El Presidio Modelo de Isla de Pinos servía de encierro al comandante Huber Matos Benítez en octubre de 1962. Condenado a 20 años de prisión —el fiscal había solicitado pena de muerte—, tan sensible resultaba cuanto se dijera o actuara alrededor del exjefe militar de la provincia de Camagüey, que en la reunión del Consejo de Ministros efectuada el 27 de octubre de 1959, precisamente un día antes de la desaparición del comandante Camilo Cienfuegos, los ministros Manuel Ray, de Obras Públicas, y Faustino Pérez, de Recuperación de Bienes Malversados, de inmediato perdieron sus carteras cuando sostuvieron ante el primer ministro Fidel Castro que Huber Matos era inocente del delito de sedición que se le imputaba.

La custodia de cautivo tan notorio fue encomendada a un selecto grupo de militares, a quienes al producirse la Crisis de los Misiles, el 22 de octubre de 1962, Julio Tarráo Castillo, director del penal de máxima seguridad, reiteró la orden recibida del mando supremo: impedir por cualquier vía que el comandante Huber Matos escapara y se incorporara a las fuerzas del enemigo.

La connotación de tal orden resulta obvia. Con todo, en sus memorias Huber Matos recuerda al teniente Abilio González como el único guardián que lo trató correctamente en sus 20 años de encierro.

"Solo cumplí con mi deber y conciencia", dice el segundo jefe al mando de aquellos militares seleccionados.

Campesino que en 1957 abandonara los aperos de labranza para incendiar montes y detonar explosivos, vestido de uniforme, el pecho del primer teniente Abilio González semeja un cielo estrellado. Quizás dos docenas de condecoraciones brillan allí, algunas prendidas personalmente por los hermanos Castro Ruz.

Andariego, robusto, tostado por el sol, risueño y a la vez de expresiones enérgicas, a los 85 años González posee la salud de un caballo de carrera y la lucidez de un analista.

"No luchamos por prebendas, pero sí por el derecho de ser respetado y por el deber de respetar. Y aunque cumplimos con nuestro deber, entendemos que se están violando nuestros derechos", escribió González en noviembre de 2009 al general Raúl Castro.

"Pero el general Raúl Castro dice que sin cambiar la mentalidad el país no será capaz de acometer los cambios necesarios", comentamos, a propósito del tema, con Abilio González.

Con sombrero de yarey y la pinta de campesino que no han podido borrarle los uniformes y las condecoraciones, González, que recientemente tuvo la delicadeza de visitarnos, se puso de pie, exclamando: "¡No me digas, chico! ¿Así que quieren cambiarle la mentalidad a la gente ahora?".

"Eso dice el general".

"Sí, si yo lo leí en el Granma. Yo leo el periódico todos los días. Pero dime, ¿de verdad tú crees que a estas alturas es posible cambiar la mentalidad a los cubanos, a los dirigentes que viven como millonarios y a los que no tienen nada más que miedo?".

"En realidad, no sé. ¿Qué cree usted?"

"Eso se pudo hacer en 1959 o en 1960. Entonces la gente podía cambiar la mentalidad porque comenzaba una revolución, había qué ofertar, como se hizo, pero después se torció el camino".

"Entonces, ¿usted cree que ya no existen las condiciones para hacer que los cubanos piensen y actúen de otro modo?".

"Pues claro que existen, solo que debías preguntarle a las personas indicadas hasta qué punto están interesadas en que los cubanos cambien su mentalidad".

"La mentalidad es el estado de ánimo, la forma de pensar".

"Y en la forma que vivimos los cubanos como tú y como yo, cómo puede estar nuestro estado de ánimo y cuál puede ser nuestra forma de pensar".

"Supongo que estamos frustrados, ¿no?".

"Dicen que la juventud está corrupta. Puede que sea verdad. ¿Pero qué hizo a la gente, a los jóvenes, a todos los cubanos así? En mi época habían miles de necesidades, de injusticias, por eso me alcé; pero que a un muchacho no se le ocurriera llevar algo de procedencia mal habida a la casa porque, aunque estuvieran muriéndose de hambre allí, tenía que vérselas con un padre. Ahora, son los padres quienes con el dicho de 'resolver' cargan con cuanto se les ponga delante. Entonces… de mi padre lo aprendí".

"A su juicio, qué ha hecho que, si no toda, buena parte de la familia cubana, no importa si mejor o peor situada, actúe de ese modo".

"El miedo. La gente optó por robar en lugar de reclamar sus derechos. Nosotros hicimos la revolución para imponer nuestros derechos, pero tú lo sabes tan bien como yo, desde hace mucho tiempo prepararon a la gente para mantenerla callada o gritando consignas".

"Son tantas las consignas, que ya hasta al mismo Raúl Castro le parecen demasiadas".

"Bueno, para qué quejarse si cuando surgía alguien pensando diferente a las consignas era apartado, eliminado", dijo González, dándonos una palmada en la espalda a lo quebrantahuesos.

Cuando lo vimos marcharse, pensamos cuán hermoso sería que un día el cautivo y su carcelero se encontraran, no en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, sino en cualquier calle de Cuba. Por el bien de la Isla, ojalá pudieran estrecharse las manos.



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"


"La gente roba en lugar de reclamar derechos"

ENTREVISTA


Alberto Méndez Castelló

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Las Tunas

| 08-09-2011 - 11:40 am.
Un encuentro con el teniente Abilio González, antiguo carcelero del comandante Huber Matos.

Huber Matos, al frente, en una imagen de archivo.

El Presidio Modelo de Isla de Pinos servía de encierro al comandante Huber Matos Benítez en octubre de 1962. Condenado a 20 años de prisión —el fiscal había solicitado pena de muerte—, tan sensible resultaba cuanto se dijera o actuara alrededor del exjefe militar de la provincia de Camagüey, que en la reunión del Consejo de Ministros efectuada el 27 de octubre de 1959, precisamente un día antes de la desaparición del comandante Camilo Cienfuegos, los ministros Manuel Ray, de Obras Públicas, y Faustino Pérez, de Recuperación de Bienes Malversados, de inmediato perdieron sus carteras cuando sostuvieron ante el primer ministro Fidel Castro que Huber Matos era inocente del delito de sedición que se le imputaba.

La custodia de cautivo tan notorio fue encomendada a un selecto grupo de militares, a quienes al producirse la Crisis de los Misiles, el 22 de octubre de 1962, Julio Tarráo Castillo, director del penal de máxima seguridad, reiteró la orden recibida del mando supremo: impedir por cualquier vía que el comandante Huber Matos escapara y se incorporara a las fuerzas del enemigo.

La connotación de tal orden resulta obvia. Con todo, en sus memorias Huber Matos recuerda al teniente Abilio González como el único guardián que lo trató correctamente en sus 20 años de encierro.

"Solo cumplí con mi deber y conciencia", dice el segundo jefe al mando de aquellos militares seleccionados.

Campesino que en 1957 abandonara los aperos de labranza para incendiar montes y detonar explosivos, vestido de uniforme, el pecho del primer teniente Abilio González semeja un cielo estrellado. Quizás dos docenas de condecoraciones brillan allí, algunas prendidas personalmente por los hermanos Castro Ruz.

Andariego, robusto, tostado por el sol, risueño y a la vez de expresiones enérgicas, a los 85 años González posee la salud de un caballo de carrera y la lucidez de un analista.

"No luchamos por prebendas, pero sí por el derecho de ser respetado y por el deber de respetar. Y aunque cumplimos con nuestro deber, entendemos que se están violando nuestros derechos", escribió González en noviembre de 2009 al general Raúl Castro.

"Pero el general Raúl Castro dice que sin cambiar la mentalidad el país no será capaz de acometer los cambios necesarios", comentamos, a propósito del tema, con Abilio González.

Con sombrero de yarey y la pinta de campesino que no han podido borrarle los uniformes y las condecoraciones, González, que recientemente tuvo la delicadeza de visitarnos, se puso de pie, exclamando: "¡No me digas, chico! ¿Así que quieren cambiarle la mentalidad a la gente ahora?".

"Eso dice el general".

"Sí, si yo lo leí en el Granma. Yo leo el periódico todos los días. Pero dime, ¿de verdad tú crees que a estas alturas es posible cambiar la mentalidad a los cubanos, a los dirigentes que viven como millonarios y a los que no tienen nada más que miedo?".

"En realidad, no sé. ¿Qué cree usted?"

"Eso se pudo hacer en 1959 o en 1960. Entonces la gente podía cambiar la mentalidad porque comenzaba una revolución, había qué ofertar, como se hizo, pero después se torció el camino".

"Entonces, ¿usted cree que ya no existen las condiciones para hacer que los cubanos piensen y actúen de otro modo?".

"Pues claro que existen, solo que debías preguntarle a las personas indicadas hasta qué punto están interesadas en que los cubanos cambien su mentalidad".

"La mentalidad es el estado de ánimo, la forma de pensar".

"Y en la forma que vivimos los cubanos como tú y como yo, cómo puede estar nuestro estado de ánimo y cuál puede ser nuestra forma de pensar".

"Supongo que estamos frustrados, ¿no?".

"Dicen que la juventud está corrupta. Puede que sea verdad. ¿Pero qué hizo a la gente, a los jóvenes, a todos los cubanos así? En mi época habían miles de necesidades, de injusticias, por eso me alcé; pero que a un muchacho no se le ocurriera llevar algo de procedencia mal habida a la casa porque, aunque estuvieran muriéndose de hambre allí, tenía que vérselas con un padre. Ahora, son los padres quienes con el dicho de 'resolver' cargan con cuanto se les ponga delante. Entonces… de mi padre lo aprendí".

"A su juicio, qué ha hecho que, si no toda, buena parte de la familia cubana, no importa si mejor o peor situada, actúe de ese modo".

"El miedo. La gente optó por robar en lugar de reclamar sus derechos. Nosotros hicimos la revolución para imponer nuestros derechos, pero tú lo sabes tan bien como yo, desde hace mucho tiempo prepararon a la gente para mantenerla callada o gritando consignas".

"Son tantas las consignas, que ya hasta al mismo Raúl Castro le parecen demasiadas".

"Bueno, para qué quejarse si cuando surgía alguien pensando diferente a las consignas era apartado, eliminado", dijo González, dándonos una palmada en la espalda a lo quebrantahuesos.

Cuando lo vimos marcharse, pensamos cuán hermoso sería que un día el cautivo y su carcelero se encontraran, no en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, sino en cualquier calle de Cuba. Por el bien de la Isla, ojalá pudieran estrecharse las manos.



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"


miércoles, 7 de septiembre de 2011

MUERE EN LA HABANA EL OPOSITOR HISTORICO JULIO RUIZ PITALUGA



Luchó primero contra Batista y luego contra los Castro. Cumplió 25 años de cárcel.

El ex preso político Julio Ruiz Pitaluga, que estuvo 25 años en prisión, falleció el martes en La Habana, informó la organización Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba.

Ruiz Pitaluga, conocido como Pita, fue uno de los últimos en salir del "presidio histórico" y era el representante en Cuba de Plantados hasta la Libertad y la Democracia.

El expreso fue miembro del Movimiento 26 de Julio, de la lucha en las ciudades, y alcanzó el grado de capitán al triunfo de la revolución.

Estuvo exiliado y regresó a la Isla en 1959.

Muy pronto comenzó sus actividades conspirativas, junto a Bernardo Corrales y otros compañeros de lucha.

Fue hecho prisionero a mediados de la década de 1960 y condenado a 30 años. A pesar de tener en Miami a sus hermanos, a sus hijos y otros familiares, Pitaluga quiso permanecer "luchando" en Cuba.

En La Habana vivía solo, en la misma casa adonde fue a vivir Mario Chanes de Armas cuando salió de prisión "y adonde tantos opositores visitaron en busca de ayuda material o de cualquier tipo", señaló una nota firmada por Ángel de Fana.




De derecha a izquierda, Julio Ruiz Pitaluga, centro derecha, Ernesto Diaz Rodriguez, center izquierda, Mario Chanes de Armas, al frente y centro Eusebio Peñalver Mazorra.



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Esperas que desesperan


| Por Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – Para comprender la realidad cubana hay que entrar en la órbita del absurdo y lo grotesco. No hay otras herramientas para interpretar los hechos que surgen de la indolencia y el descontrol; dos subproductos que la burocracia multiplica hasta la saciedad.

De esos tantos acontecimientos que día a día ocurren en todo el país, con su carga de torpezas e incoherencias, pongo como ejemplo el caso reciente de los inquilinos de un edificio, ubicado en el capitalino municipio de Rancho Boyeros que, ante una peligrosa emergencia eléctrica, no recibieron la debida atención al solicitar los servicios de la empresa estatal que atiende este tipo de asuntos.

Las urgentes llamadas telefónicas, realizadas el 24 de agosto, para que se presentara la brigada de reparación, no fueron atendidas con la necesaria inmediatez. Al día siguiente fue que aparecieron los técnicos, sólo para comunicar que no tenían los instrumentos requeridos para solucionar el problema, consistente en el recalentamiento de los cables provenientes de los contadores eléctricos.

Después de esperar cinco días, sin que aparecieran los trabajadores de la Empresa Eléctrica, un vecino con algunos conocimientos sobre electricidad realizó un arreglo temporal para evitar el colapso de la red.

No sé en qué terminó el asunto, si finalmente hubo que sofocar un incendio o si los electricistas del Estado llegaron alguna vez a reparar la avería.

El pésimo trabajo de las entidades del Estado encargadas de prestar diversos servicios, es endémico. Recuerdo, a principios del presente año, la rotura de un conducto de aguas albañales, a unos 20 metros del inmueble donde resido. Hubo que esperar alrededor de 40 días por la brigada de la Empresa de Acueductos y Alcantarillado, que finalmente hizo la reparación.

Este tipo de demoras injustificadas ha provocado no pocos desastres, como derrumbes, incendios y el surgimiento de focos epidémicos.

Por ejemplo, en Cuba, algo tan urgente como llamar a una ambulancia nunca garantiza que ésta llegue con la rapidez necesaria. Los servicios funerarios tampoco escapan a esos males. A menudo la falta de transporte, flores para las coronas y féretros, hacen más difícil los trámites y aumentan el dolor de los familiares del fallecido.

Las causas de estas insuficiencias, no siempre son factores exógenos, como el manido embargo norteamericano u otros impedimentos comerciales.

Cuando ocurren este tipo de problemas, es más probable que se deban a que un chofer decidió darle prioridad a otra ruta, ajena a la que debía seguir, o a que el jardinero se quedó durmiendo, o vendió las flores por la izquierda al doble de su precio. Por ejemplo, en el caso de los fabricantes de ataúdes, cientos de tablones y decenas de metros de la tela, destinados para construir los féretros, terminan en el mercado negro.

Recibir un buen servicio en Cuba es casi imposible si no se paga por la izquierda; seguir los procedimientos establecidos es perder el tiempo. De nada servirán las cacareadas campañas contra la corrupción; sin profundas reformas estructurales todo seguirá igual; y no parece que implementar esas reformas sea la voluntad de la nomenclatura.

La prensa oficial se dedica ahora a publicar algunas de las barrabasadas que soportan los solicitantes de algún servicio, pero eso no hará que la situación cambie, ni siquiera de matices.

oliverajorge75@yahoo.com



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"