miércoles, 3 de octubre de 2012

Muerto, más allá de la muerte

Nadie quiere poner el muerto

| Por José Hugo Fernández


LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Muchos en el exterior, cubanos incluidos, parecen resistirse a la idea de que Fidel Castro apenas cuenta ya para la mayoría de la gente de a pie en Cuba. Tal vez por eso especulan en torno a posibles rebeliones populares, una vez dada a conocer la muerte del dictador. Es curioso: tal y como aquí vivimos por lo general de espaldas a las más importantes ocurrencias del mundo, también los de afuera están casi siempre detrás del palo en cuanto a nuestra verdadera realidad.
La muerte de Fidel Castro será un contratiempo (crispante pero pasajero) para la cúpula del poder en la Isla, también puede ser una triste noticia para sus viudas y estultos idólatras del extranjero, pero, más allá del show solemne en los medios oficiales, y del refuerzo policial en las calles (que es la parte oscura del show) para fingir fuerza, los cubanos corrientes no sufriremos ni gozaremos en particular con la noticia, porque, para nosotros, Fidel murió desde hace tiempo.
Si el pueblo no se ha sublevado en masa contra el régimen (al menos hasta hoy, lo cual no descarta la posibilidad de que lo haga, pues todo tiene un límite), para nada influye a estas alturas que Fidel se mantenga respirando. Por difícil que resulte de entender para algunos, la verdad es que los cubanos prefieren optar por el caos y la miseria antes que por el drama de la guerra fratricida.
Claro que es factible y aun razonable hacer otros análisis y formular otras hipótesis, para los cuales nunca va a faltar el examen de las socorridas condicionantes históricas. Pero siempre regresaremos a este punto, que es la base: la gente de aquí está desinflada por la política, descreída, cataléptica, sumida en el limbo de sus meros requerimientos fisiológicos, y nos guste o no, nos parezca o no un comportamiento cuerdo, nada les motiva menos que el proyecto de lanzarse a las calles a enfrentar la aún potente maquinaria represiva.
Luego de haberlo perdido todo, luchando por sobrevivir bajo los embates del ciclón totalitario, lo único que les queda es la vida. Y al parecer, no están dispuestos a perderla a cambio de la dudosa esperanza de mejorar la vida de otros.
Nadie quiere poner el muerto. Y a mí no me parece que sea una actitud cínica o gratuitamente miedosa, sino una reacción bien natural. En todo caso, el cinismo tal vez radica en mi manera de decirlo, pero no me queda sino describir el paisaje.
Tampoco esta posición significa, en lo más mínimo, que a la gente le reste alguna esperanza en lo que pueda hacer el régimen para frenar el desbarranque. Las evidencias indican que ni el propio Raúl Castro tiene ya esperanzas.
Supongamos que en los primeros días de su gobierno nominal, haya creído sinceramente que aún estaba a tiempo de enderezar algunas de las múltiples jorobas ocasionadas por su hermano en las estructuras económicas y culturales de la nación cubana. Supongamos que haya tenido la disposición de intentarlo, aunque no fuese más que por fidelidad parental. Pero a la luz de hoy, las pocas neuronas que le quedan en activo deben haberle alcanzado para comprender que no está en sus manos cambiar nada, porque no tiene el poder.
Raúl Castro está más muerto que Fidel en lo que se refiere a la política y al poder real.
Por más que se esfuerce por demostrar lo contrario, y por más que su corte de generales haga el conveniente juego de propiciarle una imagen pública de líder, Raúl Castro no ostenta el poder real en Cuba. Para saberlo, no hay que ser adivino, ni es necesario contar con fuentes de información en la cúspide. Basta con la simple observación de que no puede materializar ni una sola de sus promesas.
Ante esa impotencia suya, y ante su nulidad como líder, se ha visto obligado a admitir que el poder real (que es el de las élites de las fuerzas armadas y el Ministerio del Interior) se reparta tranquilamente el rastrojo de la cosecha de su hermano, a cambio de defender hasta sus peores consecuencias las ruinas del reino.
Este cuadro también podría responder de antemano a la pregunta: ¿Y si no es el pueblo, entonces serán las élites las que se rebelen cuando muera Fidel? Pero, ¿por qué tendrían hacerlo? No lo necesitan, si ya ostentan el poder real. Sería absurdo que alguno de ellos, a su edad, quisiera poner el muerto, sin necesitarlo.
En cuanto a los viejos políticos estalinistas del Comité Central del Partido, esos nunca han puesto el muerto, en ningún caso, porque son cobardes congénitos. Además, lo único que les asusta son los cambios en las estructuras políticas. Y en ello coinciden con las élites del poder real, de modo que con no estorbarles les basta para seguir tirando con la cara en sus puestos los pocos años que les quedan.
Las nuevas camadas de fidelistas, así como los ideólogos perfeccionadores del socialismo, no se rebelarían ni en sueños, porque en lo esencial son trepadores con espíritu de cortesanos, moldeados para obedecer sin traumas a quien mande, adecuando el discurso cada vez que sea necesario para mantener sus estatus.
En fin, si los que necesitan rebelarse, no quieren o no pueden hacerlo, y los que pueden, no lo necesitan, ¿cuál es en concreto la sustentación de quienes especulan en torno a una inminente rebelión masiva en Cuba, tan pronto muera Fidel Castro?
La rebelión popular de los cubanos siempre será posible, y puede llegar el día en que sea inevitable. Incluso el detonante, o el pretexto, podrían ser accidentales, y hasta fortuitos, pero yo no le apuesto un centavo a la hipótesis de que será provocada por la muerte de un hombre que hoy por hoy sólo está vivo en el recuerdo de su familia o de sus más rancios idólatras, pero no para el pueblo.



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El primer ciego y sordo es el gobierno cubano

¿Nos quedaremos ciegos los enfermos de glaucoma?

| Por Roberto Jesús Quiñones Haces


GUANTÁNAMO, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Desde hace varios meses es notoria en Guantánamo la escasez de algunos medicamentos, entre ellos el Tomolol,  indicado para las personas  que  padecen de glaucoma. Dicho producto está ausente del sistema de farmacias de la provincia  aunque su venta está controlada por el sistema de tarjeta y, por lógica, las autoridades sanitarias deben conocer con anterioridad las cantidades necesarias para cubrir  las necesidades de los enfermos.
No es  sólo un problema de Guantánamo. El pasado viernes 7 de septiembre de 2012 el periódico Granma publicó una carta del lector identificado como A. Hernández Cañero que bajo el título de ¿Habrá una epidemia de ceguera en Cuba? denunciaba la carencia del Timolol  5%. Aunque  también  falta el Timolol 0.25%, el lector se cuestionaba en su carta por qué si se trataba de un medicamento de los llamados controlados faltaba  tanto en las estanterías de las farmacias, lo cual da lugar al desvío del fármaco hacia el llamado mercado negro. Y terminaba su carta Hernández Cañero advirtiendo sobre la mala calidad del envase de plástico que se usa como continente del medicamento y expresando que más bien pronto que tarde tendremos una epidemia de ceguera en Cuba.
En oposición a la  pereza  y la abulia harto demostradas  de los dirigentes cubanos para dar respuesta a las inquietudes de la población, dos semanas después la edición del periódico Granma correspondiente al viernes 21 de septiembre reproducía la respuesta del Ingeniero Luis Armando Alarcón Camejo, Director General de QUIMEFA, del grupo empresarial del MINBAS,  en la cual reconocía la inestabilidad en el suministro del Timolol 5% en la red de farmacias -sin decir nada acerca del mismo medicamento al 0.25%, también en falta desde hace más de cinco meses-,informando que la causa principal de esto obedece a roturas en equipos de la Empresa Laboratorio Julio Trigo y retrasos en la resina con la cual se fabrican los envases del medicamento. Aunque expresamente no aceptó  la crítica del lector  sobre la mala calidad de los envases, el funcionario antes mencionado  afirmó en su carta que se revisaba su inconformidad  y aseguraba la presencia estable del producto en las farmacias a partir de la primera semana de octubre. Sin embargo, todavía hoy  dicho medicamento, en sus modalidades del 5% y el 0.25%  sigue ausente de las farmacias guantanameras.
Relacionado con esta carencia de medicamentos duele escuchar a los médicos y paramédicos que han cumplido  contratos de trabajo en países como Venezuela y Bolivia cuando afirman que allí los medicamentos cubanos son entregados gratuitamente a los ciudadanos de esos países que acuden a los consultorios médicos cubanos. Conste que no estoy en contra de que un país ayude a otro, mucho menos en un área tan sensible como la salud, pero  considero que antes de  decidir ayudar a otros  se debe pensar primero en nuestro pueblo y en la calidad del servicio de salud que se le brinda, el cual se ha ido deteriorando  a pasos agigantados, al extremo de que ya los médicos -hasta ahora  uno de los sectores profesionales más favorecidos por el régimen- no sólo se atreven a hablar en voz alta sino hasta a hacer circular cartas abiertas llamando la atención del gobierno sobre aspectos medulares del servicio de salud pública en el país, algo que se viene convirtiendo en un reclamo reiterativo.
Hasta ahora el gobierno ha hecho mutis, al menos públicamente, lo que evidencia que  la ceguera por causa de glaucoma e inexistencia de tratamiento es cierta pero también lo es la  de nuestros gobernantes, quienes  persisten en continuar exportando la imagen de  Cuba como potencia médica en vez de enfrentar de forma definitiva  las deficiencias  y carencias  de nuestro sistema de salud, como lo establece el lineamiento 154, aprobado por ellos mismos en el VI congreso del PCC.



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Todavía nos queda mucho más que ver y escuchar de este miserable.


El espía cubano Juan Pablo Roque pone en venta su Rolex y su casa en La Habana

“Yo no tengo la culpa. (…) Yo no ordené que mataran a nadie”, dijo al periodista Tracey Eaton, cuando éste le pregunto sobre al derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate en el que murieron cuatro personas. Su ex esposa sostiene que esta entrevista es un material “para control de daños”, tras la difusión de un video donde Roque aparece borracho y criticando al Gobierno cubano
El teniente coronel y espía cubano Juan Pablo Roque ha puesto a la venta su reloj marca Rolex y su casa en La Habana, de acuerdo a una entrevista que reproduce El Nuevo Herald.
Roque, ahora desempleado, ha declarado en entrevista con el periodista estadounidense Tracey Eaton, del Florida Center for Investigative Reporting, que necesita el dinero y por eso ha decidido vender no solo un reloj que exhibe con orgullo, sino también su vivienda en la capital cubana, heredada de sus padres.
Roque, ex piloto de combate, “desertó” nadando hacia la Base Naval de Guantánamo en 1992, donde se “declaró opositor a Castro”.
En Miami se convirtió en piloto de la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate que, sobrevolando las aguas del Estrecho de la Florida, consiguieron salvar las vidas de más de 17.000 balseros que huían de la Isla.
El militar cubano desapareció de Miami para reaparecer súbitamente en La Habana, donde acusó a la organización de conspirar para realizar “actividades terroristas contra Cuba”, justo antes del derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate por parte de las autoridades del régimen el 24 de febrero de 1996.
En el derribo murieron Carlos Costa, Mario de la Peña, Pablo Morales y Armando Alejandre Jr.
“Yo no tuve la culpa”
Roque, de 57 años, lamenta ahora la muerte de los cuatro miembros de Hermanos al Rescate, según declaró en la entrevista para el rotativo de Florida.
“Si pudiera viajar en una máquina del tiempo”, dijo, “sacaría a esos muchachos de los aviones en que fueron derribados”.
El espía ha sido encausado en Estados Unidos por no inscribirse como agente extranjero y confabularse para estafar a Estados Unidos.
Exiliados cubanos demandan al Gobierno de la Isla que lo devuelva para enfrentar los cargos, pero Roque dice que el régimen tenía derecho a defender el espacio aéreo cubano y que él no es responsable de esas muertes.
“Yo no tengo la culpa. Yo no hice nada indebido. Yo no ordené que mataran a nadie”, indicó. “La decisión de derribar los aviones fue una decisión del gobierno soberano de Cuba. La decisión de derribar las avionetas fue tomada por sus constantes incursiones aéreas, violaciones del espacio aéreo”, dice.
Ahora señala que quisiera haber hecho más por evitar el derribo de las avionetas.
“Quizás ahora… yo trataría de tener un papel mucho más fuerte en las cosas que sucedieron”, dijo. “Trataría de jugar un mejor papel. Si mi papel fue bueno o malo, hay que dejar que la gente decida. Que los que me quieran juzgar me juzguen”.
El espía cubano sigue considerando que los exiliados estaban decididos a provocar un caos en Cuba que justificara una intervención militar de Estados Unidos, algo que defendió en su regreso a la Isla.
“Todavía hay grupos que quieren una confrontación, que quieren sangre. Quieren tres, cuatro, cinco días para matar”, declaró Roque.
Pero ex miembros de Hermanos al Rescate rechazan esas acusaciones y subrayan el carácter humanitario de su labor, mientras le reprochan al espía haber mentido al FBI, con el que Roque colaboró, al presentarlos como un grupo extremista que pretendía realizar sabotaje en Cuba.
“No conozco a nadie, a ninguno que volara en las misiones de Hermanos al Rescate, que tuviera en su alma otra razón que no fuera salvar vidas”, dijo Matt Lawrence, coautor del libro Betrayal (2009), sobre el derribo de las avionetas. “El señor Roque y el resto son espías, y mienten como espías que son”.
Mientras, José Basulto, de Hermanos al Rescate, señala que es difícil saber si Roque sabía de antemano del derribo, pero indica que “fue clave” en el incidente y que “no hay nada que perdonar sobre eso”.
Asimismo, Maggie Khuly, hermana de uno de los fallecidos, Alejandro Alejandre Jr., insiste en que debe presentarse ante los tribunales estadounidenses para ser juzgado.
“Hablando a nombre de las familias, mi familia en particular, estamos esperando el día en que Roque se enfrente a un tribunal de Estados Unidos por su encausamiento pendiente”, declaró.
Aislado y “pobre” en Cuba
Roque siente nostalgia por su vida en EEUU y confiesa que ahora se siente solo en Cuba y que extraña a sus familiares en ese país, señala El Nuevo Herald.
Pero Ana Margarita Martínez, con quien el espía contrajo matrimonio en 1995, a fin de legitimarse en el exilio, no cree en su arrepentimiento.
“Si usted busca la definición de un sociópata, lo describe muy bien”, indica.
“Él pensó que iba a ser alguien en Cuba, y no es nadie. Probó la libertad en Estados Unidos y ahora no tiene ninguna. Ni siquiera puede decir que siente un temor real de repercusiones. Le vendió su alma al diablo y ahora está pagando un alto precio. Le tengo pena”.
Por su parte, Thomas Van Hare, el otro autor de The Deserter, no siente ninguna pena. “Un agente de inteligencia que queda al descubierto y se le identifica públicamente, esencialmente se queda sin trabajo. No lo siento por él. Escogió su camino en la vida y no hay duda de que conocía absolutamente cómo se ‘retiran’ los agentes de inteligencia en Cuba y lo poco que reciben como resultado”.
Para Roque, según confiesa, ha sido “muy, muy brutal” adaptarse a sus condiciones actuales en Cuba, tras ser retirado de la vida militar a los 40 años.
Su estancia en Florida constituye los “mejores cuatro años como profesional. Y de repente, como dicen los pilotos, todos los motores de apagaron”.
“Me hubiera gustado continuar volando. Me hubiera gustado tener un trabajo vinculado con lo que he aprendido. Pero bueno, no fue así”.
El ex piloto, que aprendió a volar cazas MiG en la ex Unión Soviética y escribió sus memorias The Deserter (El desertor) con ayuda de la Fundación Nacional Cubano Americana, organización de exiliados cubanos en Miami, desea el cese de las hostilidades entre los Gobiernos de la Isla y EEUU.
“Espero que ese momento llegue y que podamos sentarnos a una mesa a fumarnos la pipa de la paz”, dijo. “Bueno, yo no fumo, pero la tendré en la mano. Con placer, con mucho placer lo haré”, añadió.
La Red Avispa
Roque insiste en que con su labor de espionaje en EEUU “no estaba haciendo nada malo” y que en varias ocasiones pensó en que habría podido terminar en prisión como los miembros de la Red Avispa, a quienes defiende en la entrevista.
“Pensé que los iban a soltar rápidamente, que los iban a subir a un avión hacia Cuba”, dice, mientras señala que la condena de dos cadenas perpetuas que cumple actualmente el cabecilla de la red, Gerardo Hernández, es algo “groseramente injusto”, pues “Gerardo no estaba absolutamente en nada. No participó en nada, en nada” relacionado con las organizaciones del exilio cubano.
El espía Roque, quien en la actualidad se dedica a leer y hacer ejercicios, rehusó en la entrevista revelar el precio de la vivienda que está vendiendo. También espera colocar en subasta el Rolex —un GMT Master II, modelo diseñado para pilotos con ayuda de Pan Am Airways en los años 1950— que según su ex esposa, “compró con el dinero que el FBI le pagó como informante”.
Sobre la entrevista
En reacción a la entrevista de Eaton, divulgada también por América TEVE, Ana Margarita Martínez, considera que se trata de un material “para control de daños”, luego de que hace cerca de un año se difundiera en Internet un video donde se veía a Roque borracho diciendo que quería irse a vivir a España, según un reporte de HuffPostVoces publicado este martes.
“No creo que él (Roque) tenga mucho que decir acerca de mí, yo conozco al periodista que fue a Cuba, que lo entrevistó (…). Hace menos de un año vi un video que trajeron de Cuba donde se le veía borracho (a Roque), diciendo que se quería ir para España, donde vivía su madre quien ya falleció”, declaró Martínez a HuffPost Voces.
“Esta entrevista es obviamente nada más que para control de daños después de que ese video se filtró y difundió. Un video en el que criticaba al régimen cubano, y decía claramente que quería salir del país (…). Para mí, es evidente que Roque fue instruido por el Gobierno cubano a limpiar el desastre que hizo. Sus alegaciones relativas a los Hermanos al Rescate son ridículas y un insulto a la memoria de aquellos cuatro hombres que no hicieron nada, sino para salvar las vidas de balseros que escapaban de la prisión de la Isla”, subrayó Martínez.


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martes, 2 de octubre de 2012

Las plumas que le correspondían a Raúl Castro

Arrestado por pintar a Fidel Castro con penacho de plumas

| Por Jaime Leygonier


LA HABANA, Cuba, 1 de octubre (Jaime Leygonier, www.cubanet.org) – El artista plástico Yanoski, de la galería de arte Víctor Manuel, en la capital cubana, fue arrestado por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) por pintar cuadros donde aparece Fidel Castro con un penacho de plumas como un jefe indio.
El hecho ocurrió el 29 de septiembre, en la nave San José, de la Avenida del Puerto, en la Habana Vieja, donde artistas plásticos exponen sus obras para la venta. Según relataron testigos, el pintor fue esposado ante un numeroso público y conducido a un vehículo policial.
Yanoski dijo a los policías que, durante una visita a Estados Unidos, Fidel Castro recibió un homenaje de aborígenes norteamericanos, quienes lo coronaron con un penacho de plumas, lo cual –según el artista- consta en un libro cuyas fotografías había utilizado para pintar esos lienzos.
La jefa de la galería de arte, el administrador de la nave San José y otros funcionarios fueron interrogados por los policías. El administrador expresó que el arresto se debía a una denuncia anónima.
Yanoski, de unos 40 años de edad, es hijo de un ex combatiente de la Sierra Maestra.
Tras llevarlo esposado al vehículo policial y confiscar cuatro cuadros como “evidencia del delito”, los policías inspeccionaron cuidadosamente todas las obras expuestas en los estantes en busca de alguna otra “con problemas políticos”.


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¿Por qué fracasan los negocios privados en Cuba?


 
Una peluquería en La Habana. (EFE)

Hace muy poco se implementó la ola de despidos que llevó a la calle a un número indeterminado de trabajadores. Datos oficiales referían que la cifra inicial de cesados debía ser de alrededor de medio millón; luego, debía llevarse a cabo una segunda vuelta que completaría la eliminación de más de un millón de puestos, identificados tras un riguroso análisis estatal.
Si a este proceso se le hubiera llamado por su nombre —tal y como se manejan estos "reajustes" a nivel mundial—, habría sido un escándalo; más aún cuando la culpa de la actual situación es del propio Estado. Pero como suele suceder en Cuba, después de muchas caras largas y alguna que otra inconformidad manifiesta, se terminó aceptando el "paquetazo" y la gente pasó su indignación encerrada en casa, consolándose con llantos y almacenando odios.
Dentro de la masa despedida ha habido profesionales con experiencia y capacidad. Para ellos, igual que para el resto, las opciones previstas por el Estado fueron trabajar el campo o acudir al "cuentrapropismo", en apenas unas decenas de oficios permitidos.
La mayoría de la gente "disponible" —aquí se inventan términos para evitar los estándares y estadísticas universales— no contaba con experiencia ni posibilidades de poner a producir las tierras plagadas de marabú o los terrenos baldíos que podrían solicitar en usufructo, así que la mayor parte de los ciudadanos optaron por el cuentapropismo.
Fue así como un ejército de ¿emprendedores? comenzó a sacar licencias para probar suerte en el incierto mundo de los negocios. Los más afortunados pudieron contar con familiares o amigos que desde el exterior les proporcionaron recursos para inversiones o consejos e información sobre el funcionamiento de los negocios. Lo que toda esta gente ilusionada no sabía era que ya unas mentes macabras habían planeado todo a la inversa. Los gurúes comunistas encargados de sacar las cuentas necesarias habían diseñado un sistema de tributos y controles que en las condiciones del país planteaban un atraco a mano armada.
Esto se explicó con absoluta claridad en varias mesas redondas informativas, pero los esperanzados y entusiastas no se dieron por enterados. "Esto está diseñado de tal forma que se evite la acumulación de riquezas por parte de los particulares", llegó a decirse, aproximadamente, en estos programas. Pero si un empresario no acumula capital, ¿cómo es que podrá invertir, adquirir tecnología, ampliar sus posibilidades, mejorar la calidad y aumentar sus producciones para poder bajar precios y que la gente se beneficie? Sin suficiente dinero acumulado, cómo se puede desarrollar un negocio y competir.
Esto significó que por mucho esfuerzo e inteligencia que se pusiera, nadie iba a convertirse en un empresario de éxito ni a prosperar más allá de lo permitido por decreto para cualquier cubano humilde.
Un paisaje devastado
El actual sistema de impuestos por sí solo ya es suficiente para recoger guante, pelota, y no jugar más. Pero ahí no terminan las cosas. Los valientes aspirantes se encontraron con un país diseñado de punta a cabo a partir de una concepción antimercantil. Más de cincuenta años construyendo esta absurda filosofía no iban a borrarse por arte de magia, ni siquiera porque uno de sus principales impulsores dijera en un discurso que era necesario el "cambio de mentalidad".
Entre otras cosas, las materias primas para elaborar alimentos y los insumos para prestar servicios básicos siguieron teniendo un origen "ilegal", y los abastecimientos prometidos por el gobierno en la inmensa mayoría de los territorios jamás llegaron. De esta forma, luego de unos meses, ha ido desapareciendo del paisaje la avalancha de timbiriches y puestos de venta inicialmente florecidos. (Algunos tan solo mantienen la licencia para pagar su contribución social y sus dueños no aparecer como desempleados, esquivando así la vigilancia del Jefe de Sector y pudiéndose dedicar a otras actividades.)
Otro elemento que mutila de facto cualquier iniciativa, sobre todo en los pueblos pequeños y las zonas rurales, es la falta total de capacidad económica de los potenciales consumidores. Miles de personas llenas de necesidades y deseos de adquirir productos se hallan desposeídas de recursos. Se trata de una población económicamente muerta, constituida fundamentalmente por desempleados, agricultores pobres, obreros asalariados, etc…
En cuestiones económicas, primero debe estar el dinero, disponible en manos de quien consume, para que los inversionistas se hallen dispuestos a correr riesgos, pedir créditos, buscar alternativas: nadie arriesgará nada para venderle a fantasmas flacos y mirones neutros.
Al mismo tiempo, es curioso que los periodistas de medios oficiales que reflejaban ya hasta el cansancio el aumento de solicitudes de licencias y la proliferación de pequeños negocios que supuestamente iban "viento en popa", no han dicho ni una palabra más al respecto.
Y el resultado es el de siempre: tras los fracasos, agotadas las esperanzas y sin que se vislumbren más conejos mágicos dentro del oscuro sombrero del gobierno, la gente busca con más desesperación que antes vías para salir del país. Sobre todo los jóvenes. Las colas en las embajadas son cada vez más largas. Es una lástima que tantos prefieran irse antes que quedarse a luchar y cambiar las cosas. Aunque a fin de cuentas sea comprensible: ¿quién no quiere pasar de ser ayudado a poder ayudar?



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2 de Octubre de 2012 - 12:39 pm
Reformas económicas

¿Por qué fracasan los negocios privados en Cuba?

Su voto: Ninguno (8 votos)
Una peluquería en La Habana. (EFE)
Hace muy poco se implementó la ola de despidos que llevó a la calle a un número indeterminado de trabajadores. Datos oficiales referían que la cifra inicial de cesados debía ser de alrededor de medio millón; luego, debía llevarse a cabo una segunda vuelta que completaría la eliminación de más de un millón de puestos, identificados tras un riguroso análisis estatal.
Si a este proceso se le hubiera llamado por su nombre —tal y como se manejan estos "reajustes" a nivel mundial—, habría sido un escándalo; más aún cuando la culpa de la actual situación es del propio Estado. Pero como suele suceder en Cuba, después de muchas caras largas y alguna que otra inconformidad manifiesta, se terminó aceptando el "paquetazo" y la gente pasó su indignación encerrada en casa, consolándose con llantos y almacenando odios.
Dentro de la masa despedida ha habido profesionales con experiencia y capacidad. Para ellos, igual que para el resto, las opciones previstas por el Estado fueron trabajar el campo o acudir al "cuentrapropismo", en apenas unas decenas de oficios permitidos.
La mayoría de la gente "disponible" —aquí se inventan términos para evitar los estándares y estadísticas universales— no contaba con experiencia ni posibilidades de poner a producir las tierras plagadas de marabú o los terrenos baldíos que podrían solicitar en usufructo, así que la mayor parte de los ciudadanos optaron por el cuentapropismo.
Fue así como un ejército de ¿emprendedores? comenzó a sacar licencias para probar suerte en el incierto mundo de los negocios. Los más afortunados pudieron contar con familiares o amigos que desde el exterior les proporcionaron recursos para inversiones o consejos e información sobre el funcionamiento de los negocios. Lo que toda esta gente ilusionada no sabía era que ya unas mentes macabras habían planeado todo a la inversa. Los gurúes comunistas encargados de sacar las cuentas necesarias habían diseñado un sistema de tributos y controles que en las condiciones del país planteaban un atraco a mano armada.
Esto se explicó con absoluta claridad en varias mesas redondas informativas, pero los esperanzados y entusiastas no se dieron por enterados. "Esto está diseñado de tal forma que se evite la acumulación de riquezas por parte de los particulares", llegó a decirse, aproximadamente, en estos programas. Pero si un empresario no acumula capital, ¿cómo es que podrá invertir, adquirir tecnología, ampliar sus posibilidades, mejorar la calidad y aumentar sus producciones para poder bajar precios y que la gente se beneficie? Sin suficiente dinero acumulado, cómo se puede desarrollar un negocio y competir.
Esto significó que por mucho esfuerzo e inteligencia que se pusiera, nadie iba a convertirse en un empresario de éxito ni a prosperar más allá de lo permitido por decreto para cualquier cubano humilde.
Un paisaje devastado
El actual sistema de impuestos por sí solo ya es suficiente para recoger guante, pelota, y no jugar más. Pero ahí no terminan las cosas. Los valientes aspirantes se encontraron con un país diseñado de punta a cabo a partir de una concepción antimercantil. Más de cincuenta años construyendo esta absurda filosofía no iban a borrarse por arte de magia, ni siquiera porque uno de sus principales impulsores dijera en un discurso que era necesario el "cambio de mentalidad".
Entre otras cosas, las materias primas para elaborar alimentos y los insumos para prestar servicios básicos siguieron teniendo un origen "ilegal", y los abastecimientos prometidos por el gobierno en la inmensa mayoría de los territorios jamás llegaron. De esta forma, luego de unos meses, ha ido desapareciendo del paisaje la avalancha de timbiriches y puestos de venta inicialmente florecidos. (Algunos tan solo mantienen la licencia para pagar su contribución social y sus dueños no aparecer como desempleados, esquivando así la vigilancia del Jefe de Sector y pudiéndose dedicar a otras actividades.)
Otro elemento que mutila de facto cualquier iniciativa, sobre todo en los pueblos pequeños y las zonas rurales, es la falta total de capacidad económica de los potenciales consumidores. Miles de personas llenas de necesidades y deseos de adquirir productos se hallan desposeídas de recursos. Se trata de una población económicamente muerta, constituida fundamentalmente por desempleados, agricultores pobres, obreros asalariados, etc…
En cuestiones económicas, primero debe estar el dinero, disponible en manos de quien consume, para que los inversionistas se hallen dispuestos a correr riesgos, pedir créditos, buscar alternativas: nadie arriesgará nada para venderle a fantasmas flacos y mirones neutros.
Al mismo tiempo, es curioso que los periodistas de medios oficiales que reflejaban ya hasta el cansancio el aumento de solicitudes de licencias y la proliferación de pequeños negocios que supuestamente iban "viento en popa", no han dicho ni una palabra más al respecto.
Y el resultado es el de siempre: tras los fracasos, agotadas las esperanzas y sin que se vislumbren más conejos mágicos dentro del oscuro sombrero del gobierno, la gente busca con más desesperación que antes vías para salir del país. Sobre todo los jóvenes. Las colas en las embajadas son cada vez más largas. Es una lástima que tantos prefieran irse antes que quedarse a luchar y cambiar las cosas. Aunque a fin de cuentas sea comprensible: ¿quién no quiere pasar de ser ayudado a poder ayudar?

lunes, 1 de octubre de 2012

Qué lástima

Hablen, no callen

| Por Alberto Méndez Castelló


PUERTO PADRE, Cuba, octubre, www.cubanet.org) – Fue decepcionante. Sin una palabra en defensa de los derechos universales de los cubanos, concluyó el pasado viernes 21 en el Palacio de las Convenciones de La Habana el primer congreso internacional Abogacía 2012.
“Más de 330 representantes del sector jurídico se pronunciaron a favor de la liberación inmediata de René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Fernando González y Antonio Guerrero”, reportó el periódico Juventud Rebelde en su edición del pasado 22 de septiembre refiriéndose a una declaración del evento sobre los cinco espías cubanos capturados y sancionados en Estados Unidos
“Abogados de 17 países suscribieron una declaración denunciando la contratación ilegal de periodistas de Florida que manipularon la verdad de este caso”, indicó el diario oficial.
Armanda Nurys Piñero, directora del Bufete de Servicios Legales Especializados, “reclamó al gobierno estadounidense el cese de las violaciones de los derechos humanos de los Cinco”,  dijo Juventud Rebelde.
Convengamos que los abogados de los agentes cubanos presos en Estados Unidos los defiendan. Pero en este caso estamos en presencia de un congreso internacional de abogacía.
Al sublimar un caso en particular -que representa a un grupo de unos 800,000 comunistas, incluyendo los que utilizan tal militancia para amedrentar con sus tanques, cañones, fusiles, carros patrulleros, espías y cárceles- se subestima a una población  compuesta por poco más de 11 millones de almas, entre ellas los mismos comunistas, que viven bajo el férreo control de un régimen que solo se sostiene por sus leyes mordazas.
Cabe preguntarse: ¿Quiénes defenderán a los marginados, a los que no tienen voz? ¿Cómo un abogado podrá representar a su defendido en juicios que solo son remedos del debido proceso?
Este es un ejemplo. Este escrito constituye en Cuba un delito contra la Seguridad del Estado y se me puede sancionar, como ya lo han hecho con tantos otros, con privación de libertad de 10 a 20 años, o incluso a pena de muerte, según prevé el artículo 91 del Código Penal. Si el acusador es más benévolo, puede calificar mis palabras como “propaganda enemiga” o infracción del artículo 7 de la Ley 88, y ocho años de cárcel –o un poco más- caerían sobre mis huesos.
En cualquiera de esos casos, y según el artículo 258 de la Ley de Procedimiento Penal, estaré excluido (sí, como leyó, excluido) de libertad provisional bajo fianza y dando por hecho que he cometido un delito, deberé permanecer en la cárcel hasta que los jueces completen la obra de la policía política.
Llegado a este punto -que puede ocurrir cuando menos se espere, pues tales medios en Cuba se aplican no por decisión de un juez o un fiscal, sino cuando así lo disponen los más encumbrados del régimen- de poco servirá contratar al más honesto y competente abogado.
Según el cuarto párrafo del artículo 247 de la mencionada Ley de Procedimiento Penal, por razones de seguridad estatal, al decretar la prisión provisional el fiscal muy bien puede pedir que se guarden sus argumentos y pruebas de defensa y, en este caso ni usted ni su abogado tendrán acceso a las acusaciones en su contra hasta que estas hayan concluido. Una vez en manos del tribunal, también por “razones de seguridad”,  se puede disponer que a su abogado no le entreguen el expediente acusatorio, sino solo un manifiesto de las actuaciones acusatorias de la secretaria del tribunal.
Pero de nada de esto trataron los juristas reunidos en el congreso de abogacía en La Habana. Y dicen que también ahora vendrán abogados de Estados Unidos a tomar experiencias de las leyes cubanas.
Lástima que ilustres abogados de este país como Carlos Manuel de Céspedes, José Martí o Ignacio Agramonte dieran la vida por la libertad de los cubanos y que hoy tantos letrados no tengan voz para sostener esos derechos abonados con sangre. Qué lástima…


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