miércoles, 5 de septiembre de 2012

Destruyeron uno de los paises más prósperos de América

Cuando llegue el barco

 

| Por Lucas Garve

Puerto de La Habana
Puerto de La Habana

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Fui al habanero hotel Plaza para comprar una tarjeta de conexión a Internet, al precio de $ 6 CUC, moneda equivalente a divisa, y la recepcionista me informó que no había tarjetas de conexión en toda La Habana hasta que no llegara “el barco”.
Pasé por una tienda en divisas para comprar un sobre de detergente en polvo para lavar, y el dependiente me dijo que no había. Tampoco había jabón de lavar, ni de baño. Al preguntar la razón, me dijo que hasta que no llegara “el barco”.
En definitiva, me quedé pensando que regresamos a la época colonial de las flotas mercantes en barcos de vela, aunque aquellas se llevaban los productos de América hacia España.
Es increíble cómo, durante medio siglo, se han ido eliminado las industrias en Cuba. Hoy a muchos nacidos después de 1959 les han hecho creer que en Cuba no había industrias, y que todo lo necesario para el consumo era importado, algo completamente falso.
Existían grandes, medianos y pequeños centrales azucareros, con una producción de más de veinte millones de sacos, y solamente 7 centrales produjeron 3 millones 238 966 de sacos de azúcar, en 1959.
Otro ejemplo sería el de las industrias transformadoras que se nutrían del sector vacuno. Entre ellas, había peleterías (2 962), carnicerías (7 000), lecherías (718), pasteurizadoras (36) , fábricas de leche condensada y evaporada (6), jabonerías (142), fábricas de calzado (1 220), fábricas de pienso (116), fábricas de embutidos (51), talabarterías ( 153), mataderos (261), fábricas de helado (10), curtidurías (75), fábricas de queso (23), fábricas de tasajo (27), fábricas de mantequilla (18).
Cuando se sigue observando las listas de industrias que había en Cuba hasta el momento de las expropiaciones, por parte del Estado, en los años 60, no se puede dejar de pensar cuánto nos perjudicó este engendro de socialismo salvaje, impuesto a la prosperidad económica de la Isla.
Sólo así es posible comprender las penurias y la escasez sufridas en medio siglo de depauperación industrial. Por eso es que en el presente hay que importar desde el jabón de baño hasta las frazadas de piso, cosas que se producían en el país hace más de 50 años.
Tales datos se ocultan a la población, sobre todo a los jóvenes. Sobre el pasado solamente se divulgan los errores y las pillerías de gobiernos anteriores, asegurando que no hacían otra cosa más que robar, mientras que los dueños de industrias sólo explotaban a los trabajadores.
Ante la penuria y la escasez de productos, el gobierno culpa al embargo estadounidense. Pero cuando al fin uno logra encontrar jabones de baño en las tiendas por divisa, y tiene la curiosidad de leer el lugar de origen, descubre, por ejemplo, que han sido fabricados en Turquía. Dígame usted, mandar a buscar jabones al final del Mediterráneo, cuando 60 años atrás se producían abundantemente en Cuba.
Y no es que el nuestro sea el caso de los países desarrollados en la nueva economía globalizada que, debido al alto costo de la mano de obra, han abandonado las industrias manufactureras para dedicarse a las de sevicios y alta tecnología, porque les resulta más barato producir los artículos en países pobres e importarlos. En Cuba el gobierno ha destrozado la industria manufacturera , sin que se hayan desarrollado otras que generen servicios, productos, trabajo para el pueblo e ingresos para la nación.
Y para colmo, como se demora siempre en llegar “el barco”.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

La gran mentira de Fidel Castro

El gran pecado de la revolución cubana

 

| Por Roberto Jesús Quiñones Haces
 

Carta de México
Carta de México

GUANTÁNAMO, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -El pasado 29 de agosto se cumplieron 56 años de la proclamación de la Carta de México, documento  firmado por José Antonio Echeverría Bianchi y Fidel Castro Ruz.
La revolución cubana tuvo la originalidad de ser realizada, mayoritariamente, por campesinos y estudiantes  guiados por líderes de varios movimientos, no por un partido. El Movimiento “26 de Julio”, denostado inicialmente por el Partido Socialista Popular, logró la unidad de las principales fuerzas  revolucionarias  vinculando  la lucha guerrillera de las montañas con el terrorismo revolucionario de las ciudades para dar al traste con la  dictadura de Fulgencio Batista. En las postrimerías de esa lucha, apreciando que la historia iba a pasarle por encima sin posibilidad de resurgimiento y luego de haber formado parte del gobierno de Batista, el PSP formó un frente guerrillero en el norte de la antigua provincia de Las Villas.
Las bases de estos movimientos y sus proyecciones políticas fueron esencialmente democráticas. Para demostrarlo están “La historia me absolverá”, el Manifiesto del Movimiento “26 de julio”, el Pacto de la Sierra y la Carta de México. En todos estos documentos, en la posición asumida públicamente por Fidel Castro antes del ataque al cuartel Moncada y después -hasta 1959-, así como en las cartas que remitió a familiares y amigos durante esa etapa que no han sido publicadas aún, es evidente que  latía un hondo sentimiento democrático, una vocación de servicio incuestionable  y el  desinterés por hacerse del poder de la forma en que lo hizo después del triunfo revolucionario.
“La Historia me absolverá” es  un texto que cada día se vuelve más  en contra de su autor  pues   demuestra como el pensamiento del  joven  Fidel Castro fue traicionado  por  el  hombre que en 1959 se erigió como gobernante absoluto del país. En dicho documento aparece que la primera ley que proclamaría el gobierno revolucionario de haber tomado el poder sería la restitución de la Constitución de 1940 como la verdadera y única ley suprema del Estado, sin embargo, al tomar el poder el gobierno revolucionario dictó una Ley Fundamental que-según los teóricos proclives a la genuflexión- restableció la Constitución de 1940, pero en la práctica lo que hizo fue eliminar todas las libertades civiles y políticas reconocidas  por aquélla,  entonces una de las más avanzadas del mundo. El orden democrático tantas veces alabado por Fidel Castro en “La historia me absolverá” fue prorrogado hasta hoy por un gobierno que   en esos años contaba con el apoyo abrumador del pueblo  aunque esto no lo legitimaba para excluir a los cubanos que no eran afines con sus propósitos.
La segunda Ley  revolucionaria concedería la propiedad inembargable e intransferible a todos los colonos, sub colonos, arrendatarios, aparceros y precaristas que ocupasen parcelas de cinco  o menos caballerías. Este propósito fue cumplido con la promulgación de las dos leyes de la Reforma Agraria pero luego se les impusieron a los campesinos  los planes elaborados a nivel central lo cual frenó la iniciativa privada y propició el paulatino descenso  de  la producción de alimentos. Duele ver las estadísticas de los años comprendidos entre 1955 y 1960 y comprobar cómo ha decrecido desde entonces la producción de carnes, huevos, leche, café, pescado, azúcar, cacao, etc, etc.
La tercera Ley revolucionaria  iba a otorgar a los obreros y empleados el derecho a participar del 30% de las utilidades de todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo los centrales azucareros.  Desconozco si esto era factible o si dicha promesa fue el fruto de alguno de los arrebatos idealistas del líder y que muy caro hemos pagado  los cubanos. Por supuesto que nunca se cumplió.
La cuarta Ley  iba a conceder a los colonos el derecho a participar en el 55% del rendimiento de la caña y de una cuota mínima de 40 mil arrobas a todos los pequeños colonos que llevasen 3 años o más de establecidos. Esto no llegó a implantarse. Apunto  que en 1959 la industria azucarera cubana era una pujante empresa y    una de las primeras exportadoras de azúcar a nivel mundial, si no la primera, ahora  se encuentra en un estado calamitoso. Desconozco si además de comprar café a los vietnamitas- a quienes enseñamos a sembrarlo, según dijo Raúl Castro en un reciente discurso-también compramos azúcar a Brasil o la India.
La quinta ley, que ordenaba la confiscación de todos los bienes a  los malversadores se cumplió. Sin embargo, esa primera acometida contra los malversadores de otros gobiernos cedió con el paso de los años ante los “errores” de los cuadros comunistas. La vista gorda aplicada a los conmilitones y a los burócratas del  sistema nos ha costado cara. Hoy la corrupción es uno de los principales problemas que presenta la administración gubernamental. Cuando me refiero a la corrupción no pienso solamente en la obtención ilícita de beneficios materiales  o prebendas sino que incluyo dentro de dicho fenómeno a aquéllas acciones tendentes a  crear un estado de impunidad para determinadas personas , funcionarios y dirigentes ,  a  desatender las peticiones y derechos de los ciudadanos y a aplicar la justicia haciendo acepción de personas, un fenómeno en el que la burocracia comunista tiene un papel protagónico y hasta desafiante a pesar de las advertencias realizadas por el propio Presidente del país, de las cuales hasta hora se ha estado riendo en silencio pero con gozo y contumacia. Esta arista de la corrupción administrativa  es importante debido a su posición retardataria y a  que fomenta la falta de credibilidad ciudadana en las instituciones, lo cual  favorece la tendencia hacia un estado de ingobernabilidad que puede desembocar en el caos  y la violencia. Los síntomas son evidentes. (1)
El Manifiesto No.1 del M-26-7  apareció el 8 de agosto de 1955 y fue escrito por Fidel Castro desde México. En dicho texto se aseguraba: “A los que hablan de elecciones generales les preguntamos: ¿Elecciones con Batista o sin Batista? Con Batista fueron las elecciones generales del primero de noviembre, las más escandalosas y fraudulentas que recuerda nuestra vida republicana, mancha imborrable de nuestra tradición democrática, que nos retrogradó a etapas que parecían ya superadas por siempre […] La única solución cívica por tanto que nosotros aceptaríamos, la única honesta, lógica y justa es la de elecciones generales inmediatas sin Batista”(2). Y en otra parte señalaba: “El 26 de julio se integra sin odios contra nadie. No es un partido político sino un movimiento revolucionario; sus filas estarán abiertas para todos los cubanos que sinceramente desean restablecer en Cuba la democracia política e implantar la justicia social […]” (3).
Sin embargo, cuando al tomar el poder se le preguntó acerca de las elecciones, Fidel Castro lanzó su famosa pregunta: “¿Elecciones para qué?”.
El apartado 19 de la Carta de México afirmaba:  “Que la Revolución llegará al poder libre de compromisos e intereses, para servir a Cuba en un programa de justicia social, de libertad y democracia, de respeto a las leyes justas y de reconocimiento a la dignidad plena de todos los cubanos, sin odios mezquinos para nadie, y los que la dirigimos,  dispuestos a poner por delante el sacrificio de nuestras vidas, en prenda de nuestras limpias intenciones”. ( 4).
Como se aprecia, en todos los documentos que proyectaban la  obra de la revolución aparece la práctica de las libertades civiles y políticas como un objetivo primordial, algo de lo que muy pronto se desentendieron los revolucionarios. Considero que en este viraje político tuvo una influencia decisiva la presencia del PSP en el nuevo gobierno. Mucho se ha resaltado a lo largo de estos años la actitud de Blas Roca Calderío  al entregar a Fidel Castro la guía de  su partido, acto que se ha calificado de generoso y altruista cuando en realidad constituyó una extraordinaria jugada política de resonancias estratégicas. No olvidemos que en esos años solamente el PSP estaba organizado en todo el país ni que todos los partidos comunistas latinoamericanos actuaban subordinados a las decisiones del Kremlin. Tampoco olvidemos que pocos años después Aníbal Escalante fue  detenido como autor de la micro fracción que pretendía darle un giro más “ortodoxo” a la revolución cubana. Desconozco hasta dónde llegó la mano de Moscú en este caso tan poco estudiado.
Una gran dificultad  fue que ninguno de los principales dirigentes de la revolución -excepto Carlos Rafael Rodríguez- tenía una sólida formación teórica y que los intentos iconoclastas de Ernesto Guevara y hasta del propio Fidel Castro fueron obstaculizados por  los antiguos militantes del PSP, quienes  muy pronto coparon todas las instancias gubernamentales. A medida que se acentuaba el diferendo del gobierno de Cuba con el de los Estados Unidos la dependencia  hacia el bloque socialista se hizo indeleble y lejos de  cumplir con los compromisos contraídos durante la etapa insurreccional, por los que tantos jóvenes cubanos dieron sus vidas, los dirigentes cubanos, apartados de la búsqueda de un socialismo con sendero propio, acabaron copiando las normas del inoperante socialismo soviético. Nunca olvidaré la frase de Fidel Castro a mediados de la década de los años ochenta cuando dijo: “¡Ahora si vamos a construir el socialismo!”, expresión que  hizo preguntarnos a muchos cubanos qué habíamos estado haciendo hasta entonces. Importante también resulta su discurso del 17 de noviembre del 2005 en la Universidad de La Habana donde el líder de la revolución reconoció sin ambages: “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”(5). Ambas frases demuestran  cómo el voluntarismo político, la ausencia de un proyecto  sólido, centrado en nuestra idiosincrasia  y la imposición de un socialismo distorsionado han sido las causas principales de este desastre. El gran  pecado  de la revolución cubana es haberse desentendido de los ideales que le dieron origen. Hoy  existen cubanos perseguidos, encarcelados y exiliados por luchar por los mismos ideales  proclamados por Fidel Castro y la generación del centenario cuando asaltaron el cuartel Moncada.
Notas:
(1).-Las menciones al texto ‘La historia me absolverá” se hicieron partiendo de la edición realizada por Ediciones  Políticas, Instituto  del Libro, La Habana, 1967.
(2)  y (3).-Historia de Cuba, tomo 6, del Dr. Julio Le Riverend, p. 106, Editorial  Pueblo y Educación, La Habana, 1978.
(4).- Periódico Granma, lunes 29 de agosto del 2011, p.5
(5).- “El  poder y el proyecto. Un debate sobre el presente y el futuro de la revolución cubana”, Julio César Guanche, Editorial  Oriente, Santiago de Cuba, 2009, p.55. Nótese como una vez más el líder de la Revolución involucra en la responsabilidad  por los errores cometidos a todos los cubanos, como si   tuviéramos participación en la toma de decisiones que él y los principales dirigentes del país han adoptado  por más de cincuenta años.



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Triunfalismos injustificados


El Gobierno anuncia la erradicación del cólera, pero oculta una epidemia de dengue. La campaña de movilización, mantenida en secreto, es dirigida por las FAR.

Fumigación contra mosquitos. (RADIOTRINIDAD.CU)

Por estos días los medios oficiales publicaron una amplia nota firmada por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), dando por concluido el brote de "infección intestinal por contaminación hídrica", que —según la propia fuente— dejó un saldo de tres fallecidos y casi 500 enfermos en la región oriental de Cuba. No existe, al menos oficialmente, el riesgo de una epidemia de ese tipo en Cuba.
Más allá de la utilización del complicado eufemismo utilizado para denominar una enfermedad que todos conocemos como cólera, relativamente controlada, algunas fuentes no oficiales aseguran que persisten pequeños brotes en otras regiones de la Isla, incluyendo la propia capital.
La prensa gubernamental, por su parte, declara que los casos reportados en otras provincias son solo algunos individuos que se contaminaron por viajar a las áreas donde existía el brote de la enfermedad, fundamentalmente en Manzanillo, Granma. Esta información cabe dentro de lo posible, a pesar de que la mayoría de la población cubana no tiene acceso a otras fuentes ni a datos estadísticos con los cuales contrastar y verificar los hechos.
También en este caso, como es usual en los medios oficiales, se "informó" sobre el proceso con posterioridad. Las noticias en Cuba deben ser asumidas por la población, más que con espíritu analítico, como un acto de pura fe.
No obstante el triunfalismo de los medios, la nota del MINSAP destaca más por las omisiones que por las informaciones que brinda. En realidad la epidemia que sí está golpeando con fuerza en la Isla es el dengue, ya con carácter endémico, reforzado por una temporada lluviosa en que se han producido las mayores precipitaciones de los últimos años.
Fuentes no oficiales que permanecen movilizados en la llamada Campaña Anti-vectorial —una estrategia dirigida directamente por las Fuerzas Armadas (FAR) para detener y eliminar los focos de proliferación del mosquito, transmisor de la enfermedad– afirman que, lejos de detenerse, la epidemia avanza. En estos momentos, solo en la capital del país, hay tres hospitales habilitados para el ingreso de los enfermos más delicados. Los pacientes que acusan síntomas de portar la enfermedad en su tipo clásico (el menos grave) reciben atención en su área de salud bajo la condición de "ingreso domiciliario", una modalidad que evita la sobrecarga hospitalaria, aunque aumenta el riesgo de contagio en las comunidades.
Una fuente confidencial afirma que, pese a que los medios oficiales no reconocen la existencia de la epidemia, a nivel del personal médico y de los auxiliares sí se maneja el término. De hecho, la movilización del personal empleado en la campaña tiene carácter militar. Los médicos trabajan los siete días de la semana, con horarios extendidos y constantes reuniones y reportes de la marcha de la epidemia, sin que se aprecien avances significativos en su control.
Una doctora se quejaba de que la población no tiene una percepción clara de los riesgos y no hay una vigilancia adecuada de los focos. Sin embargo, más del 60% de los focos de contaminación en los que se reportan larvas de mosquitos corresponden al sector estatal. En muchos centros laborales no se aplican adecuadamente las orientaciones del MINSAP en cuanto a la eliminación de focos. Más aún: durante los meses de verano se produce el cierre de los centros de estudio y también de numerosos centros de trabajo, favoreciéndose así la proliferación de mosquitos en locales cerrados en los cuales no se realizan siquiera los ciclos de fumigación.
Como botón de muestra, solo en el área de atención de salud correspondiente al policlínico Nguyen Van Troi (Avenida Carlos III esquina a Hospital, en Centro Habana), se reportan diariamente entre cuatro y cinco nuevos casos de dengue. En la misma área está circulando una cepa de dengue hemorrágico, sin que la población haya sido alertada para extremar las precauciones y las medidas higiénico-sanitarias.
Mientras tanto, sigue lloviendo en La Habana. Y llueve sobre mojado: por doquier crecen rozagantes los herbazales, se mantienen los vertederos de basuras, los solares yermos con depósitos de aguas estancadas, las roturas de las añejas redes hidráulicas y de albañales, las mala calidad de las reparaciones y remiendos de esas redes y la indolencia general.
A estas condiciones se suma el hecho de que la irregularidad del abasto de agua corriente durante décadas ha generado en la población la necesidad de almacenar agua en tanques y otros recipientes, no siempre con las mejores condiciones ni debidamente tapados, multiplicando exponencialmente el crecimiento de focos. De manera que la que pudiera ser una campaña efectiva se estrella contra la irresponsabilidad y la abulia habitual.
En medio de este cuadro, las autoridades sanitarias estarían en la obligación ética de informar a la población sobre la existencia de una severa epidemia de dengue. Algunos galenos, plegados a la política de los gobernantes, justifican la desinformación porque consideran que "no debe cundir el pánico en la población", una hipocresía que protege los intereses económicos del Estado y de la casta gobernante que se niega a declarar la epidemia para no ver afectada la arribazón de turistas extranjeros a la Isla, intereses que pretenden sostener a riesgo de la salud de la población.
Así, pues, aunque fuera cierto que el cólera permanece controlado, no hay motivos para el triunfalismo en Cuba. Los cubanos deberían conocer sin tapujos que están seriamente amenazados por una nueva epidemia de dengue y que esta enfermedad puede resultar mortal, o no se tomará conciencia de la dimensión del riesgo.
Los medios, en lugar de difundir los mensajes subliminales que recomiendan tomar medidas, como quien se refiere a evitar lo que ya está ocurriendo, tienen la misión de divulgar claramente una alarma sanitaria e informar sobre la marcha de la campaña. Solo así estaríamos en el inicio de revertir la epidemia. El silencio de los medios y de las autoridades del MINSAP es otro de los crímenes de este sistema que habrá que juzgar algún día… Si es que alguna vez se ha de celebrar un juicio en una Isla arrasada.


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Los hijos de papá y los hijos del maltrato

| Por Pablo Pascual Méndez Piña

Glenda Murillo en Florida
Glenda Murillo en Florida

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Nada de política. El  re encuentro amoroso con el novio, fue lo que estimuló a Glenda Murillo, hija de Marino Murillo –el zar de la economía raulista– a cruzar la frontera de México a Estados Unidos y, gracias a que tenía los “pies secos”, acogerse a Ley de Ajuste Cubano.
Según fuentes que solicitaron el anonimato la psicóloga de 24 años y trabajadora del Instituto de Neurociencia del Polo Científico, ocupaba allí una plaza de investigadora sin tener un currículo académico brillante que justificara su puesto, un requisito indispensable para los comunes mortales que aspiran a trabajar en dicha entidad. A través de gestiones personales Glenda obtuvo la invitación para asistir a una conferencia de psicología en México y lógicamente, con las influencias del padre, no debe haberle sido difícil conseguir el salvoconducto indispensable (Tarjeta blanca) para salir del país.
Lo cierto es que Glenda, una linda cubanita sin problemas económicos,  techo sin peligro de derrumbe, comensal de una mesa donde no sirven picadillo de soya, croquetas de claria, ni café mezclado con chicharos; y que jamás tenido una posición contestaría hacia el régimen –según declaró a la prensa su tía Idania Díaz–, cruzó felizmente la frontera y, con el consentimiento de las autoridades norteamericanas, ha logrado su objetivo de reunirse con su amado en Hialeah. Lindo final para una conmovedora historia de amor, perfecto guion para una telenovela.
Glenda Murillo, a la izquierda con una amiga - Foto TeleMundo
Glenda Murillo, a la izquierda con una amiga - Foto TeleMundo
Amén de que EE UU es una nación soberana y como tal tiene todo el derecho a elegir sus leyes; el caso de Glenda Murillo saca a la luz nuevamente las contradicciones de la política migratoria de ese país hacia Cuba. Según opina la mayoría de las personas con que he hablado sobre el asunto en Cuba, la hija del verdugo económico de la Isla, debería ser devuelta a la Isla, con la misma sangre fría con que son repatriados los balseros interceptados en el Estrecho de la Florida, gente humilde que tiene motivos más poderosos que el de ella para largarse de Cuba y además ha sufrido los embates de las tormentas y el ataque de los tiburones.
Sin embargo, mientras cada día son devueltos los traumatizados balseros, Glenda Murillo tendrá la oportunidad de amar a su “querido noviecito”, y disfrutar de los derechos y libertades que tienen los dichosos residentes en Norteamérica.  Asimismo, si lo desea, para que su papá pueda nuevamente estar orgulloso de ella, podrá salir a las calles de Miami a exigir libertad para los 5 espías presos en EE UU, o protestar  contra el embargo estadounidense y las políticas que aprietan las tuercas al régimen castrista y le hacen más difícil a su papá la tarea de “salvar al socialismo”.
Vicepresidente Marino Murillo, con la gorra azul, con su hija de vacaciones en Cuba
Vicepresidente Marino Murillo, con la gorra azul, con su hija de vacaciones en Cuba
En realidad, Glenda es solo una más de los tantos simuladores que han proliferado en Cuba durante más de cinco décadas. Como muchos, que en su momento gritaron “paredón”,  guisaron con entusiasmo la “caldosa” del 28 de septiembre para celebrar el aniversario de los CDR, integraron –o aun integran- las porras de repuesta rápida, marcharon por  la Plaza de la Revolución gritando a todo pulmón loas al castrismo… y hoy se pasean por Miami o hacen fila en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (USINT) para pedir sus visas y viajar definitiva o temporalmente a “las entrañas del monstruo”.
Con gran desconcierto –Paco Hernández, un jubilado de 68 años– afirma saber que la oficina consular norteamericana le otorgó visa de residencia permanente, a un sujeto que se cansó de manifestar públicamente que “el ataque a las torres gemelas del World Trade Center, fue un golpe que se merecían los americanos, por ser unos hijos de p…”. “Pero allá ellos”—dice Paco.
Entretanto, algunos opositores que son constantemente hostigados y acechados por las turbas de respuesta rápida y la policía política, y cuyos hijos son privados de cursar carreras universitarias o expulsados de sus centros laborales, se quejan de la indiferencia por parte de algunos funcionarios de la Oficina de Refugiados de la USINT.
Ojalá el caso de Glenda Murillo, sea una motivación para revisar la política migratoria de EE UU hacia Cuba y también la Ley de ajuste cubano, o al menos para provocar el debate. Sería bueno que se escogiese a quienes verdaderamente merecen ese beneficio y se excluyera a todos estos descarados.


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martes, 4 de septiembre de 2012

Jorge Cervantes levanta su huelga de hambre, después de 13 días

El disidente Jorge Cervantes, detenido el 22 de agosto, levantó este martes una huelga de hambre que sostenía hace 13 días en protesta por su detención, informó a la AFP un dirigente opositor.
"Le mandamos una nota pidiéndole que levantara la huelga por cuestiones humanitarias, pues lo necesitamos sano para continuar la lucha, y hoy por la mañana la suspendió", dijo por vía telefónica el ex-preso político José Daniel Ferrer, quien dirige la Unión Patriótica de Cuba, a la que pertenece Cervantes.
Según Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Cervantes, de 42 años, fue detenido en su domicilio en Contramaestre, el 22 de agosto, en un operativo policial.
Tras declararse en huelga de hambre, fue trasladado al hospital provincial Ernesto Guevara, de Las Tunas, donde aún se encuentra, dijo Ferrer, uno de los 75 opositores condenados en 2003 a largas penas de prisión y excarcelado después por gestiones de la Iglesia Católica.
Otro opositor, Enrique Figuerola, detenido el 28 de julio en Santiago de Cuba, mientras filmaba escenas de "abusos policiales", mantiene un ayuno similar desde hace 39 días en una estación policial de esa ciudad, añadió Ferrer.
Figuerola, de 33 años, "sostiene la huelga porque rechaza el cargo de atentado contra agentes de la policía, de lo cual fue acusado y exige que le devuelvan la cámara que le fue confiscada", indicó Ferrer.
En su informe mensual divulgado este martes, la CCDHRN denunció que durante agosto pasado la policía practicó 521 "detenciones arbitrarias por motivos políticos", más del doble que en el mismo mes del año pasado.


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Más de 520 detenciones en el mes de agosto


Comisión Derechos Humanos acusa al régimen de 'aterrorizar' a familiares de disidentes
 
La opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) acusó este martes al régimen de aterrorizar a familiares de disidentes con "actos de repudio" organizados ante sus hogares.
En agosto "documentamos por lo menos seis actos de repudio organizados por la policía política secreta contra hogares de pacíficos disidentes cuyos familiares inocentes, incluyendo niños y ancianos, fueron aterrorizados durante estas acciones vandálicas", dijo la CCDHRN.
Esos actos "constituyen crímenes de odio organizados en Cuba desde 1980, año en que fueron concebidos e instigados desde el más alto nivel del Estado y el Gobierno", añadió la organización en su informe mensual sobre la represión en la Isla.
La CCDHRN dijo que en agosto tuvo conocimiento "de al menos 521 detenciones arbitrarias por motivos políticos" más del doble de las registradas en igual mes del año 2011 (243) y casi el triple de las verificadas en agosto de 2010 (184).
La organización de derechos humanos agregó que durante el mes pasado el Gobierno "continuó deportando mediante acciones extrajudiciales, a ciudadanos que, provenientes de la mitad oriental de la Isla, se encontraban de visita o trataban de domiciliarse en La Habana o sus alrededores".
La Comisión dijo que esas deportaciones han recibido críticas internacionales y contradicen lo establecido en la Constitución. Las calificó de "violación sistemática, masiva e institucionalizada de la libertad de circulación".
"La CCDHRN estima que, desde mediados los años noventa, decenas de miles de cubanos han sido deportados bajo arresto hacia las provincias orientales y a miles de ellos se les ha impuesto condenas de hasta 4 años de prisión bajo el cargo de peligrosidad social pre-delictiva", indicó.


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Falacias de un "periodista"


Fernando Ravsberg, corresponsal de la Mesa Redonda
 
La autora, hija de Oswaldo Payá, responde a un artículo del corresponsal de la BBC en Cuba.

Fernando Ravsberg, corresponsal de BBC en La Habana. (VISORONLINE.BLOGSPOT.COM)

Fernando Ravsberg ha publicado en estos días una extensión de las tergiversaciones, manipulaciones y falacias con las que los medios de prensa oficiales cubanos han pretendido confundir al pueblo cubano y al resto del mundo por ya más de medio siglo. Lo ha hecho desde su propio blog. Al parecer, las cuatro páginas del día de Granma, órgano del Partido Comunista, ya estaban saturadas.
Esta vez, a las falsedades literalmente copiadas de la Mesa Redonda y a la reiteración del absurdo carácter accidental que la Televisión Cubana se empeña en dar a la muerte de mi padre y de Harold Cepero, Ravsberg añade algunos enredos de su propia invención, como que Ángel Carromero y Aron Modig viajaban por la Isla haciendo proselitismo y repartiendo dinero.
Harold Cepero recientemente había escrito: "los que tienen el coraje y la libertad de plantearse la opción política pacífica para sus vidas, saben que se exponen a la soledad poco menos que absoluta, a la exclusión laboral, a la persecución, a la prisión o a la muerte. Y su vida y su muerte son la confirmación sincera y radical de su pensamiento".
Sin embargo, Ravsberg, decide no mencionar que la mayoría de los disidentes en Cuba pierden su trabajo, y ellos y sus familias son tratados como apestados sociales y condenados a la miseria, principalmente fuera de La Habana, donde en no llega la prensa extranjera acreditada y, en muchos casos, ni le interesa llegar.
En lugar de esto, Ravsberg intenta resaltar el hipócrita debate moral sobre si la oposición debe o no recibir apoyo material, como si en la mayoría de las luchas de los oprimidos en el mundo entero —y la historia de Cuba es fiel ejemplo— no se hubiese necesitado de la ayuda de simpatizantes y exiliados.
Me pregunto cuántos países del mundo conocerá Ravsberg donde los miembros de la oposición no puedan viajar libremente por el territorio nacional porque sus nombres están circulados en todas las estaciones y aeropuertos. En qué otros oscuros rincones del planeta la Seguridad del Estado impide las reuniones de los opositores con chantajes, amenazas, golpizas, detenciones o "accidentes". Esta es la razón por la que jóvenes simpatizantes extranjeros que vienen a conocer a mi padre le facilitan en ocasiones el transporte. Hecho que dista mucho de la versión que el corresponsal de la BBC y el Gobierno cubano se empeñan en sostener.
Fernando Ravsberg sabe que miente, porque él conoció muy bien a mi padre y sabe que nadie podía darle órdenes, y menos aún pretender organizar el MCL, un movimiento con 24 años de historia, cuyo jóvenes tenemos muy claro que hacer. Mi padre gozaba de un tipo de libertad que probablemente Fernando Ravsberg nunca ha experimentado, a pesar de venir de un país democrático: la libertad de vivir responsablemente, en coherencia con sus principios, pensamientos y sentimientos, a la luz de su fe.
El señor Ravsberg emplea el más cínico de los tonos colonialistas para hablar de las preocupaciones de mi pueblo, minimizándonos, como si para nosotros, "los cubanitos", con que mejorase o apareciese la comida o las guaguas, fuese suficiente. Sutilmente se suma a esta orgía de la mentira, que pretende entretener a la opinión pública con unas sosísimas y mal implementadas reformas económicas, que son la fachada de ese cambio-fraude que mi padre tantas veces denunció.
Fernando Ravsberg goza de los privilegios que significan vivir en Cuba como un extranjero, por encima de las desventajas de todos los cubanos. Sus hijos pueden entrar y salir del país, mientras hacen sus vidas en España, pero a mi hermano no lo dejan ir de visita a conocer a sus tíos a Madrid. Me pregunto si Ravsberg habrá tenido que esperar 5 años para visitar a su hijo médico, porque eso es lo que sufren los doctores de mi país cuando deciden salir de la Isla, quizás también para reunirse con su familia en el exterior.
Ravsberg está tan acostumbrado a caminar sobre esas desventajas que se atreve a sugerir que a los cubanos no les interesan los derechos humanos. ¿Cómo se atreve a despreciar de esa manera racista al pueblo del que ha vivido durante tantos años?
Gracias a Dios hoy son muchas las iniciativas en el campo cultural, político y social que ponen de manifiesto la inconformidad de los cubanos y la promoción de los cambios pacíficos. Le recuerdo a Ravsberg que la iniciativa de ley que constituye el Proyecto Varela está avalada por más de 25.000 firmantes, y continúa vigente porque lo que pretende es un cambio en la ley, no en la Constitución, para hacer realidad derechos elementales que aún debemos conquistar.
Miles firman en este período el Proyecto Heredia, que busca dar a las personas el derecho a salir y a entrar libremente a Cuba, a residir en cualquier parte del territorio nacional y, con ello, detener las humillantes deportaciones internas, así como buscar la garantía de igualdad de oportunidades sin exclusiones de tipo ideológico, y el acceso libre y económicamente justo a internet.
Las anteriores son iniciativas independientes y autóctonas que recogen las aspiraciones y demandas de muchísimos ciudadanos. Los cubanos, de dentro y de fuera necesitamos los derechos para diseñar y edificar la Cuba que queremos. El ingenio, la laboriosidad y las capacidades que se ha demostrado aun en tiempos de crisis, garantizan la prosperidad, a pesar del destrozo legado por más de 50 años de comunismo. Y me atrevo a asegurarle a Ravsberg que la comida y las guaguas aparecerán cuando los cubanos ganemos por el precio justo de nuestro trabajo y tengamos verdaderas oportunidades económicas, políticas y sociales de participación en la construcción de nuestro futuro.
Para ello necesitamos los derechos, esa es la liberación que estamos proclamando. Estamos cada vez más cerca de lograrla, porque hasta ésos que nos persiguen, esos a los que Ravsberg parece servir, son nuestros hermanos, son cubanos y se beneficiarán con la democracia.
Fernando Ravsberg, que tantas veces ha estado en mi casa y ahora finge hasta no recordar cómo se escribe el nombre de mi padre —técnica que debe haber aprendido de la Mesa Redonda—, ha utilizado su nombre para suplantar la verdad, ofendiendo su memoria, a mi familia, a la oposición y a todos los cubanos. Lo cual resulta demasiado bajo, incluso para un corresponsal de la Mesa Redonda.


Posteaado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"