martes, 15 de mayo de 2012

El país de los carteles

 

 
 
'Sí se puede', 'Unidos venceremos', 'De victoria en victoria': ¿Cuánto cuesta llenar el país de propaganda política? ¿Quién lo hace y qué pretende?
Primero de mayo en La Habana. (REUTERS, 2012)


Todo el que vive en Cuba o la ha visitado alguna vez sabe que de extremo a extremo del país, a donde quiera que vayas, te acompañará un ejército de peculiares carteles. Son inútiles en sentido práctico, pues no ofrecen ninguna información. Tienen un carácter netamente ideológico, y lo que en ellos se lee muchas veces resulta mediocre y absurdo.
Existen de todos los tamaños y formas posibles. Y están confeccionados con materiales diversos, que van desde un pedazo de caja de cartón o una bandeja de comer hasta una enorme estructura metálica o de concreto. Se encuentran lo mismo en la puerta de una casa, en cualquier institución, en la carretera o en la pared de una loma visible escritos en piedras de colores. Lo cierto es que son omnipresentes.
¿Quién los pone?
La mayoría de estos carteles son obra de la Dirección de Propaganda del PCC a todos los niveles. Para eso cuentan con recursos materiales, brigadas de hombres, asignación de combustible, presupuestos, etc…
Otra buena parte los confeccionan las organizaciones políticas y de masas que trabajan al servicio del propio partido, así como los núcleos del PCC y de la UJC que están presentes en cada centro laboral del país.
Por tanto, puede afirmarse que, de una u otra forma, el Partido Comunista está detrás de cada cartel.
¿Qué dicen los carteles?
Generalmente lo mismo en todas partes. Se trata de una arenga básica y recurrente que se repite hasta el cansancio. Frases de Fidel, Raúl, el Che, y otra colección de viejos y nuevos eslóganes que se le ocurren al Nivel Central y se generalizan como virus llegando a cada rincón: "SÍ SE PUEDE", "UNIDOS VENCEREMOS", "DE VICTORIA EN VICTORIA", "EL PRINCIPAL DEBER: PERFECCIONAR EL SOCIALISMO", etc…
¿Qué pretenden los responsables de esta cartelería?
Parece que creen en la influencia que a nivel psíquico puede tener esta forma de propaganda en la gente. También quieren dar la impresión a los cubanos y a los visitantes de que en cada lugar se respira el mismo "fervor revolucionario". Aparentemente "el pueblo habla" a través de esas pancartas, pero todo el mundo sabe que ningún cubano tiene recursos, tiempo ni deseo de andar confeccionándolas.
Otro propósito claro es que las instancias de base de las organizaciones políticas queden bien con sus superiores: suele ser más importante tener bastantes carteles pintorescos que producir bienes y servicios de calidad. Entre más vallas escritas, papeles impresos y muros convertidos en periódicos encuentren las "visitas importantes" a su paso, mejor criterio tendrán de los responsables de las "tareas orientadas".
¿Eso funciona?
Es difícil de determinar. Pero está claro que crea determinados reflejos que son acentuados y complementados usando el mismo discurso en los medios de comunicación. Millones de cubanos que no cuentan con la posibilidad de informarse bien, tienen ante sus ojos día a día una lluvia de carteles que le transmiten a trozos la versión del gobierno sobre el mundo y sobre lo que "tenemos" en Cuba. Algún efecto debe tener eso, y no creo que a favor del individuo. Lo que sí es perceptible es que estos mensajes usados durante tanto tiempo causan saturación, estrés, aburrimiento y rechazo.
¿Puede alguien más, fuera del PCC, poner algún cartel?
No. Ni en su propia casa. Solo el Partido Comunista, en el cual militan aproximadamente el 7% de los cubanos, puede poner esta abrumante cantidad de propaganda. Ningún ciudadano del otro 93% puede poner un cartel con sus propias ideas, planteamientos o quejas sin que sea víctima del aparato más importante del sistema, el que garantiza su perpetuidad: la Seguridad del Estado.
¿Cuánto se emplea en llenar a Cuba de carteles políticos?
Téngase en cuenta que este es el país de no hacer estudios ni publicar estadísticas que clarifiquen sobre todo los gastos en cualquier materia política. Pero está claro que se gastan millones. Hágase un viaje de La Habana a Guantánamo y cuéntense uno por uno los carteles más grandes y podremos darnos cuenta de las cientos de toneladas de acero, materiales constructivos de todo tipo, pinturas, capital humano, salarios y tiempo que se ha empleado en más de 50 años con esta práctica.
En una ocasión pude presenciar, personalmente, la entrada de una granja que sería visitada en pocos días por un miembro del Buró Político. Habían construido unas 30 estructuras de concreto y paneles de hormigón para escribir casi en sílabas el "concepto de revolución" de Fidel Castro, para que la delegación lo fuera leyendo según avanzaba en sus carros camino al lugar. Estas iniciativas tienen incontables copias parecidas en todos los municipios.
Todos estos recursos hacen una falta enorme dada la crítica situación del país para la construcción y reparación de viviendas, viales y otras infraestructuras de utilidad concreta y racional, para las cuales casi nunca hay "posibilidades" de solución.
No caben dudas, cuando se analizan esta y muchas otras cosas, de que como dice Manolito Simonet en una canción popular: "en la habana hay una pila de locos



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lunes, 14 de mayo de 2012

Esa caja burlona

| Por Leonardo Calvo Cardenas



LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -No es secreto para nadie el lugar que ocupa la televisión en el mundo moderno. En los países y regiones con algún nivel de desarrollo la TV juega un papel trascendental y definitorio en el entretenimiento, las referencias culturales y los trasiegos comerciales que marcan la vida contemporánea. En Cuba, una de las naciones precursoras de este medio en el continente, por tradición y coyuntura la televisión constituye un elemento esencial de la cotidianidad sociocultural del país.
Inaugurada el 24 de octubre de 1950, al triunfar la revolución de 1959 la TV cubana mostraba un desarrollo considerable, siete canales nacionales, uno en la provincia de Camagüey y las instalaciones preparadas para lanzar la TV en colores, lo que se unía  a un reconocido nivel en los dramatizados que muchos valoran como antecedente de la telenovela actual y al interminable desfile de estrellas internacionales como parte de la enconada competencia de dueños y patrocinadores.
Al llegar al poder Fidel Castro supo discernir el alcance de la TV para adoctrinar y manipular a las masas ilusionadas con tanta libertad y justicia prometidas. Los que nacimos en la década de los años sesenta todavía recordamos haber sido beneficiarios de la calidad artística de aquella TV en vivo y blanco y negro, pero como muchas otras cosas la TV cubana también se desfasó de la evolución global del medio.
Monopolio, politización, retraso tecnológico, carencias materiales, falta de estímulo material al trabajo y el éxodo de muchos profesionales y artistas convirtieron a la TV cubana en una opción nada halagüeña en el momento en que la vida nocturna y cultural de la Isla languidecía ostensiblemente.
La TV cubana quedó presa de viejos códigos mientras, en el resto del mundo, el medio se transformaba radicalmente con el desarrollo de los canales temáticos y sobre todo el satélite que globalizó las ofertas y colocó las referencias de la realidad en tiempo real.
Cuando la TV cubana trata de insertarse en ese ámbito global con su canal Cubavisión Internacional hace más bien el ridículo, habida cuenta de las deficiencias tecnológicas y estéticas de que se quejan los eventuales televidentes a través del planeta.
En los últimos años, de una forma u otra, muchos cubanos han accedido  a  la televisión internacional, sobre todo a los canales hispanos de Estados Unidos. Se suponía que los televidentes cubanos a los pocos minutos de apreciar esa televisión decidieran prontamente regresar a disfrutar las “edificantes e instructivas” ofertas de los canales nacionales. Sin embargo los cubanos privilegiados que han logrado acceder a través de la pantalla a una nueva perspectiva del mundo actual se aferran a esa tupida red de cables y antenas, decididos a ver la vida de otro color, aún a riesgo de ser víctimas de la enconada represión de unos gobernantes que se niegan a admitir que sus súbditos vean lo que ellos ven.
En la actualidad la TV cubana es rechazada por el público a causa de la sobrecarga ideológica que la caracteriza y sobre todo porque ni en sus espacios informativos, ni en los dramatizados refleja la verdadera realidad nacional.
En los últimos tiempos la TV cubana, más allá de sus traumas y carencias, parece decidida a burlarse de los televidentes, al proyectar imágenes bien distorsionadas de la realidad económica y social del país.
Frecuentemente podemos ver en espacios informativos el reporte de grandes producciones agrícolas, mientras las escaseces y los altos precios hacen mella profunda en los bolsillos y la estabilidad emocional de la inmensa mayoría de la población.
De igual forma de tarde en tarde la pantalla nos muestra la captura extensiva de muchas toneladas de grandes peces para el consumo, a pesar de que en esta isla ese vital alimento se ha convertido en un lujo inalcanzable para la mayoría, mientras en la cuota normada por el sistema de racionamiento se distribuye pollo en sustitución del pescado y las pescaderías del llamado “mercado paralelo” establecidas hace un tiempo con precios prohibitivos brillan por su muy pobre oferta, convertidas en modelo de la ineficiencia congénita del sistema.
Por estos días dos spots publicitarios han agredido la inteligencia y sensibilidad de los cubanos. En el primero se recordaba el quincuagésimo aniversario del Centro de Genética Porcina y reafirmaba el objetivo del mismo de mejorar las razas para aumentar la producción, todo esto mientras cunde el desabastecimiento de este producto fundamental en la dieta del cubano que ha visto como se disparan los precios que vuelven a dañar su menguado poder adquisitivo.
Así mismo otro reportaje recordó el cincuenta aniversario del Instituto de Investigaciones de Pastos y Forrajes, institución científica encargada de generar nuevas y mejores fuentes de alimentos para impulsar el crecimiento de la masa de ganado bovino. Si el caso no fuera tan triste movería a risa.
¿Cómo nos agrede con semejante propaganda un gobierno que cual macabro prestidigitador ha desaparecido casi siete millones de cabezas de ganado que encontró en el país el aciago día de su arribo al poder y ha convertido incluso en un delito la adquisición y consumo del preciado alimento?
¿Qué ha hecho la cincuentenaria institución científica para paliar los efectos de las duras sequías que en los últimos años han diezmado aun más la ya maltrecha masa ganadera de varias provincias del país?
Asombro e indignación causan las recomendaciones dietéticas de la TV cubana. Desde la pequeña pantalla se nos orienta consumir carnes, pescados, frutas frescas, verduras y productos lácteos, que constituyen espejismos en los mercados y una ofensa al menguado poder adquisitivo de la población
Ni qué decir del primer spot moralizante sobre el racismo realizado por la televisión en muchos años, en el cual los racistas resultan ser precisamente las personas negras, quienes en el breve lapso del material, primero reniegan de su condición y después rechazan el arribo a la familia de una persona de piel blanca.
Por otra parte las informaciones internacionales son objeto de absurdas distorsiones. Fue tanto el trauma que provocó en las autoridades cubanas el ascenso del presidente Obama al poder que todavía pocas horas antes de su investidura algún trasnochado vocero oficialista advirtió incluso que podía morir de muerte natural. Baste recordar que cuando ya el autócrata libio había sido derrocado, la TV cubana seguía llamando rebeldes al nuevo gobierno y denominaba como “auto titulado” al Consejo Nacional de Transición, como si las instituciones políticas fueran bautizadas desde afuera.
El colmo es que cuando todos los miembros de la Liga Árabe, algunos nada sospechosos de alinearse con Occidente, condenan, sancionan y presionan al sátrapa sirio Bachir El Assad, todavía la TV cubana no reconoce que allí exista ningún problema más que la consabida “campaña imperialista”.
Así podíamos hacer interminable esta relatoría, mientras los agobiados televidentes cubanos continúan buscando alternativas para paliar su stress cotidiano sin ser víctimas de esa caja burlona que se hace cada vez menos voluminosa, pero más mediocre e irrespetuosa.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

La verdadera independencia

| Por Julio Cesar Álvarez
LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org – Este mes de mayo se cumplen 110 años de nuestra independencia. Si bien el gobierno cubano no ha podido borrar el 20 de mayo de 1902 de los libros, si ha logrado con éxito borrarlo de la mente de muchos cubanos, que creen que la “verdadera  independencia” de Cuba la lograron los rebeldes de la Sierra Maestra el primero de enero de 1959.
“Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de libertad e independencia de Cuba”. Esas fueron las palabras del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al iniciar la arenga por la independencia de Cuba, el 10 de octubre de 1868.
Entre las causas políticas que originaron el grito de Yara se encontraba el hecho de que España les negaba a los cubanos el derecho de reunión, no existía libertad de prensa, y era ilegal formar partidos políticos.
Después  de treinta años de lucha contra los españoles, y poco más de tres años de ocupación norteamericana, el 20 de mayo de 1902— unos dicen a las 12.00 pm, otros a las 12:20 pm—, en el Salón Rojo del antiguo Palacio de los Capitanes Generales, el Gobernador norteamericano de Cuba, Leonardo Wood, leyó una carta del presidente Teodoro Roosevelt sobre la entrega del mando.
Después, con la toma de juramento de nuestro primer presidente, Tomás Estrada Palma, el cambio de banderas en lo alto del edificio y en el castillo del Morro, y la partida de Wood en el crucero Brooklyn, el gobierno pasó a manos cubanas. Por primera vez ondeó nuestra bandera en todos los lugares públicos. Ese fue el día de nuestra independencia.
La Enmienda Platt, impuesta por Estados Unidos como condición para otorgarnos la independencia, era una afrenta a nuestra soberanía e independencia. Fue la Asamblea Constituyente de 1901  la que aprobó por 16 votos a favor y 11 en contra, la incorporación de esta enmienda a la constitución. Algunos constituyentes argumentaron su voto favorable explicando que el objetivo primordial había sido que se marcharan los norteamericanos.
Pero muchos años después, en 1962, el gobierno de Cuba, y supuestamente ante el temor de una invasión estadounidense,  permitió que una potencia extranjera instalara cohetes nucleares en nuestra isla para disuadir a los Estados Unidos. Esto no lo aprobó ninguna constituyente. Se hizo sin  consultar al pueblo, y de forma secreta.
La decisión tomada por el gobierno en el año de 1962 nos puso en una posición mucho más delicada e inaceptable que la de 1902. No sólo nos puso ante el peligro de  ser exterminados en una guerra nuclear, sino que también nos colocó en la órbita de los satélites de la Unión Soviética.
Ese era un país que no necesitaba de ninguna enmienda para intervenir en los asuntos internos, e invadir a los países bajo su égida que no cumplían con sus exigencias, como lo demostraron las invasiones a Hungría, en 1956, y a Checoslovaquia, en 1968.
Lo cierto es que ningún gobierno, desde el nacimiento de nuestra república, se ha empeñado tanto en negarle al pueblo los derechos de reunión, libertad de prensa y la formación de partidos, como el gobierno que dirige nuestros destinos desde el primero de enero de 1959.
Las causas políticas que originaron el grito de independencia de 1868 están presentes también ahora. La verdadera independencia de Cuba está aún por llegar.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Las cosas bellas suelen ser inútiles


| Por Leonel Alberto P. Belette
LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Casi me desmayo en medio de un ómnibus urbano atiborrado hasta el tope –como es “normal”–, cuando para distraerme del desagradable entorno me concentré en leer el periódico Granma y descubrí que Cuba acababa de aparecer ubicada como el mejor país de América Latina para ser madre. Aunque el asunto no es para bromear, una sonrisa me vino al rostro al ver que la organización que certificaba la lista era la ONG Save the Children.
Diez años atrás conocí a una de las representantes de esta ONG en la Isla; una hermosa peruana, de ojos preciosos y dulces ademanes, nombrada Ana María Béjar, a la que siempre yo repetía: “Es una lástima que no seas una cubana más”. Ana nunca entendió el piropo de este criollo que andaba en bicicleta. Ella vivía encerrada en la misma burbuja con aire acondicionado que envuelve a la mayoría de los representantes en la Isla, de organismos internacionales, religiosos de abolengo, reporteros de agencias acreditadas y embajadores de países democráticos, a los que asesoran analistas políticos que ni siquiera entienden el español que hablan los cubanos.
Ana vivía en un espléndido apartamento en el Vedado, a un costado del Hotel Presidente. Tenía sirvientas y conducía un excelente todo terreno de modelo reciente. Sus oficinas daban al Acuario Nacional, en el elitista barrio Miramar, donde viven casi exclusivamente altos funcionarios y extranjeros. Su salario era estratosférico comparado con el de cualquier nacional –inclusive con el de  profesionales cubanos tan  capacitados como ella, o hasta más, que ganan un dólar diario.
Aunque era divorciada no tenía que lidiar con los problemas que enfrentan cotidianamente los padres cubanos –profesionales o no– que tienen hijos en edad escolar: escuelas con maestros improvisados porque los verdaderos maestros han dejado la profesión –algunos para vender empanadas caseras–, enseñanza mediocre y politizada, violencia escolar, la alimentación de los niños, etc.
El hijo de la funcionaria de Save the Children asistía a un Colegio Internacional, exclusivamente para extranjeros, al que ningún niño cubanos tenía acceso y ella misma siempre se rodeada de miembros de la élite dictatorial propietaria del país. Indudablemente, para Ana María Béjar, Cuba fue un lugar ideal para ser madre.
La realidad que enfrentan las madres cubanas, los padres y los mismos niños, es cruda y tiene muy poco que ver con la que experimentó la funcionaria durante su estancia en nuestro país. La casi totalidad de las familias cubanas tiene que hacer malabares para brindar mínima alimentación y cuidados a sus niños.
Para los padres cubanos, los problemas empiezan mucho antes del nacimiento del bebé. Personalmente sufrí las terribles condiciones de los dos hospitales obstétricos capitalinos donde nacieron mis hijos, el González Coro (antiguo Sagrado Corazón) y el América Arias (Maternidad de Línea). Mi primera esposa, al llegar al Sagrado Corazón, con una crisis de presión alta y otras complicaciones de parto, debidas a una reacción a un medicamento mal indicado, tuvo que subir las escaleras porque no funcionaba el elevador, ni había camilleros. Durante su estancia en el destartalado hospital –más digno de Burundi que de la capital de una supuesta potencia médica- debí actuar como plomero, albañil, limpiador de piso, electricista, carpintero y cerrajero en la habitación. La alimentación dada a las madres en ese hospital materno de la capital del “mejor país del continente para ser madre” –según Save the Children– era peor que la de la peor prisión y, para colmo, los propios empleados del lugar se robaban los pocos alimentos e insumos médicos. Mi esposa y el niño se salvaron solo por la incuestionable profesionalidad de algunos médicos.
Hospitales cayéndose a pedazos tras décadas sin reparar, y ahora sin médicos suficientes porque miles han sido alquilados como mano de obra de exportación a otros países, el aborto como método anticonceptivo, estratosférico índice de divorcios, desintegración de las familias, la prostitución como forma de subsistencia, cientos de miles de familias hacinadas en ruinosos inmuebles debido a la crisis habitacional más grave que haya padecido nuestro país en toda su historia, maltrato y violencia en las escuelas, internados que pretendían sustituir el papel de los padres en la crianza de los hijos, impedimento de salida del país a niños para castigar a los padres que se atreven a “desertar”, incalculable cantidad de adolescentes y jóvenes muertos en el mar tratando de escapar de esta Isla-prisión. ¿Quién quiere tener hijos en semejantes condiciones?
Supongo que los confeccionadores de la lista de Save the Children pensaran que las mujeres cubanas son seres muy extraños, porque en “el mejor país de América Latina para ser madre”, muy pocas quieren serlo: la población no crece y ya somos un país de viejos y se prevé que, de no revertirse la tendencia, seremos en menos de 20 años el país con la población más envejecida de America Látina. ¿Cómo explica Save the Children esta contradicción?
Al bajar del ómnibus recordé los bellos de Ana y pensé que es una lástima que no le sirvieran para ver. Me vino a la mente una frase de Dulce María Loynaz, en el documental Havana, de la directora checa Jana Bokova, refiriéndose a su preciosa colección de abanicos: “Las cosas bellas suelen ser inútiles”.


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¿Qué pueden hacer los masones por Cuba?


| Por Gustavo E. Pardo



LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Después de más de cinco décadas de total inmovilismo socio-político, la nación cubana va transitando hacia algo desconocido y temido por muchos.
Lo más grave de la situación actual precisamente es la carencia de una sociedad civil que pueda coadyuvar a que el ansiado tránsito, de un régimen unipersonal a la democracia y la economía de mercado, se produzca de forma ordenada y pacífica, y con la rapidez que las circunstancias del país en crisis demandan.
Por su historia y sus tradiciones, la masonería cubana es una de las instituciones que podrían servir de “colchón” amortiguador de la polarización social en que se encuentra sumido el país. Ésta es una sociedad filosófico-social-fraternal, que tiene como fines: “Disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar amor a la humanidad”, preceptos que aluden a la labor social que ella se encuentra obligada a realizar en su entorno.
Como institución, su deber de “disipar la ignorancia”, implica trabajar en el fomento la educación del pueblo, en el conocimiento de normas, valores y principios universales, destinados a evitar la discriminación por cualquier motivo y a procurar fomentar la creatividad y la iniciativa colectiva e individual para que germine el progreso socio-político-económico del país.
La máxima de “combatir el vicio”, la obliga a oponerse a la proliferación de males tan extendidos en nuestro país como la prostitución, el alcoholismo, la corrupción y la delincuencia (entre otros), gérmenes éstos que fomentan la descomposición moral y social de la población en general.
“Inspirar amor a la humanidad”, conlleva que la institución debe preocuparse por velar para que se exalte la práctica de la tolerancia, para que nadie sea perseguido por sus ideas, creencias o preferencias y a que verdaderamente la patria sea de todos.
Desde sus inicios, la Masonería universal comprendió que la institución no podía ser ajena a lo que ocurría en su entorno. Su naturaleza fraternal la obliga a que, sin necesidad de adoptar una postura sectaria, sea uno de los factores involucrados en la solución de los conflictos que aquejan al país en el cual tiene su asiento.
Los masones cubanos, que llevan décadas paralizados en el recuerdo de lo que en otras épocas hicieron sus hermanos por la patria, han sido incapaces de realizar la labor social a la que como constructores están obligados. Sirva como ejemplo que, de los 75 opositores encarcelados durante la Primavera Negra de marzo de 2003, apenas 12 eran masones.  Por cierto, durante el tiempo que ellos estuvieron en prisión, la alta jerarquía de la institución, jamás se interesó por ellos, ni por sus familias.
La realidad de los tiempos actuales y la incertidumbre de lo que ocurrirá en Cuba, demanda de los masones de hoy construir el tramo del puente que a cada cubano le corresponde, para propiciar el reencuentro de todos en un futuro mejor.
Que los masones ignoren lo que en estos tiempos ocurre en Cuba, no contribuye al bienestar de la nación y mucho menos a la preservación de la Institución.

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domingo, 13 de mayo de 2012

Pese a la represión desfilan las Damas de Blanco

Represión

Las Damas de Blanco rinden homenaje a Laura Pollán

Marcharon 68 mujeres, una cifra inusual en las caminatas que el grupo realiza cada domingo por la Quinta Avenida, después de acudir a misa.
Té Literario, el sábado, en la casa de la fallecida Laura Pollán. (EFE)
Casi 70 Damas de Blanco marcharon en La Habana para rendir homenaje a su fallecida líder Laura Pollán, con motivo del Día de las Madres que se celebra este domingo en Cuba, constató un periodista de la AFP.
En total 68 mujeres, una cifra inusual en las caminatas que el grupo realiza cada domingo por la Quinta Avenida, después de acudir a misa, marcharon portando gladiolos rosados y fotos de Pollán, fallecida el 14 de octubre de 2010 a causa de un paro cardiorespiratiro.
"¡Viva Laura Pollán!" y "¡Libertad para los presos políticos", gritaron frente al templo las mujeres, algunas de las cuales viajaron a la capital desde el oriente de la Isla para homenajear a Pollán, según Berta Soler, quien la sustituyó como líder tras su deceso.
Soler explicó que el homenaje comenzó el sábado con un té literario en casa de la fallecida, en el populoso barrio de Centro Habana, convertida en sede del grupo, frente a la cual partidarios del gobierno organizaron una fiesta por el Día de las Madres, lo que calificó de "provocación".
"El gobierno cubano se encargó de montar un show mediático ayer (sábado), en víspera de las Madres, tratando de boicotear nuestra actividad", pero "no le hicimos caso", añadió, tras destacar que la Seguridad del Estado les informó luego que las "iba a dejar" marchar este domingo por tratarse de "un día especial".
"Pese al hostigamiento y la represión (...) teníamos derecho" a celebrar el Día de las Madres", comentó la líder, al denunciar que unas "25 mujeres" fueron detenidas temporalmente el sábado —ya todas liberadas— para que no pudieran participar en la actividad.
La organización Damas de Blanco fueron creadas por esposas y familiares de 75 opositores detenidos en 2003, ya todos liberados, y, al igual que el resto de la disidencia son consideradas por el Gobierno "mercenarias" al servicio de Estados Unidos.


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Damas de Blanco llegarán a Santa Rita

Un oficial de la Seguridad del Estado le dijo a Berta Soler, que este domingo se les permitirá asistir a la iglesia de Santa Rita a lo cual ella respondió: “Esto no es concesión; es un derecho que tenemos nosotras”

Damas de Blanco
 
Un agente de la Seguridad del Estado cubana se dirigió a la puerta de la sede las Damas de Blanco en La Habana para decirles que “hoy era un día especial e iba a hacer concesiones con nosotras”, explicó Berta Soler en una entrevista telefónica con Radio Martí.

Nos pidió “que no tengamos problemas, que no hagamos nada fuera de lo normal”, agregó la entrevistada quien también le dio su respuesta al oficial del régimen:

“Esto no es concesión; es un derecho que tenemos nosotras”, afirmó Soler quien denunció que en “en este momento Sara Marta es madre y la tienen presa” mientras a otras muchas mujeres las tienen sitiadas para que no puedan asistir a la misa.

“Lamentablemente ellos montaron ayer aquí un show mediático para provocarnos y hoy a participar en la misa en la Quinta Avenida, sin ninguna situación que quienes siempre la provocan son ellos”, concluyó Berta Soler.

En los días previos a la celebración del Día de las Madres las Damas de Blanco han sido objeto de vigilancia, acoso y detenciones arbitrarias para impedirles que se reunieran.

A pesar de la promesa del oficial que se hizo llamar Alejandro, hace solo unos instantes  las Damas de Blanco confirmaron a Radio Martí que Magalis Norbis Otero, Sarah Marta Fonseca, María del Carmen y Yanisbel Valído fueron detenidas hoy domingo en La Habana, en tanto, entre las arrestadas de ayer están Milagros Leiva, Niurkis Rivera, Leidis Coca, Lisette González Rodríguez y Odelvis Suárez.

Paralela a esta situación, Berta Soler recibía una llamada de su esposo enfermo, el ex prisionero político, Àngel Moya Acosta en el municipio matancero "Pedro Betancourt" donde le decía que estaba siendo detenido por querer llevarle flores a su fallecida madre.




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