sábado, 28 de abril de 2012

Y la otra Cuba... ¿qué?


| Por Alberto Méndez Castelló
PUERTO PADRE, Cuba, abril, www.cubanet.org) – ¡Increíble!   De buenas a primeras, presidentes democráticamente electos quieren tener al lado a una gerontocracia que, luego de más de medio siglo en el poder cometiendo toda suerte de errores políticos, económicos y sociales, todavía no da paso a las nuevas generaciones.
“Juan Manuel Santos calificó tal política como anacrónica”, dijo Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, a propósito de la interpretación dada por el presidente colombiano a la negativa de Canadá y Estados Unidos de aceptar la presencia de la isla en la Cumbre de las Américas de Cartagena, conforme la premisa de esas reuniones: solo podrán asistir gobiernos democráticamente electos.
Un anacronismo es algo no conforme con las costumbres de una época.
Y vean qué curiosidad: dos días después de que el presidente de Colombia juzgara de anacrónica la política de Washington hacia Cuba,  en La Habana se  preguntaban:
“¿Cómo hacer que las nuevas generaciones, un grupo protagónico e imprescindible en un avance de una sociedad, se conecten de manera proactiva con quienes tienen la experiencia acumulada, de manera que se complemente la sabiduría con el empuje, la frescura y la creatividad?”
Observen: “de manera proactiva”.
A tiempo de esa interrogante, el propio diario Juventud Rebelde,  periódico fundado por el Dr. Castro Ruz hará nada menos que 47 años el próximo octubre, se refería  a un encuentro para buscar las mejores formas “de encausar un diálogo de generaciones que garanticen la nueva posibilidad de la reducción  y la expansión de sus mejores ideales”, según una reseña del martes 17 de abril.
Luego, si quienes llevan las riendas de Cuba por más de medio siglo no han tenido voluntad política para dialogar con los jóvenes y, sobre la base del mérito y las condiciones personales, de promoverlos a cargos decisorios -como reconoció el mismo General  Castro Ruz en el 6to. Congreso de los Comunistas-, no es ocioso preguntarse:
En caso de ser admitido en la Cumbre de las Américas sin recurrir a sofismas ni eufemismos, qué respondería el gobernante cubano si le preguntaran:
-General, ¿los cubanos pueden entrar y salir de la isla sin restricciones, o todavía en Cuba se discute el apartado 2 del artículo 13 de los Derechos Humanos Universales?
- Sr. Presidente, ¿un cubano que no piense igual a su gobierno ya puede poseer, por ejemplo,  una vieja escopeta  para ir de caza, o todavía hay que pensar y actuar conforme al gobierno para lograrlo?
- General,  ¿ya le está permitido a cualquier cubano poseer al menos un bote de remos para ir de pesca, o todavía es imprescindible ser un incondicional del gobierno para hacerse a la mar?
- Dígame, General, con toda esa tierra improductiva que hay en Cuba,  ¿es obligatorio, y en contravención del Apartado 2 del Artículo 20 de los Derechos Humanos Universales, afiliarse a una organización gubernamental para un cubano conseguir al menos un terrenito de los que el gobierno está otorgando en usufructo?
Si le formularan solo esas cuatro preguntas al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba (la categoría de República tiene demasiada longitud para las respuestas que se verá obligado a dar el señor presidente) se estarían retirando los anacronismo más brutales de que se tenga noticia en este país.
Quizás ellos sean equiparables al genocidio cometido contra la población aborigen y la africana, sometida a la esclavitud, si para tal analogía tenemos en cuenta el hecho innegable de que se está privando a los cubanos por motivos políticos de los quehaceres humanos más ancestrales: cazar, pescar y cultivar la tierra.
En Cuba no hay carne, ni leche; el arroz y los frijoles son escasos y caros y un par de zapatos de mediana calidad suelen costar más que el salario promedio mensual, pero esto no hizo sonrojarse a un octogenario doctor cuando en el encuentro de marras a que se refería el periódico Juventud Rebelde “señaló que objetivos esenciales de ese diálogo serían salvar la humanidad de la destrucción, (…)”
¡Vieron ustedes qué maravilla! ¡Con su propio país destruido, y hablar de salvar la humanidad de la destrucción!
A Cuba vienen personas de Chile, de El Salvador, de Honduras, de Colombia. Ellos, a diferencia de los cubanos, continúan entrando y  saliendo de la isla. A Yoani Sánchez y a otros jóvenes cubanos les gustaría sentarse a conversar con jóvenes brasileños o estadounidenses de la misma forma que esas jóvenes comunistas chilenas vinieron recientemente a intercambiar con los comunistas cubanos.  O del mismo modo que el gobierno cubano envía a sus embajadores políticos y culturales a Estados Unidos.
Que alrededor del socialismo del presidente  Hugo Chávez hay delirio y oportunismo, ¿quién lo duda?   ¿Pero del estalinismo cubano? ¿Será que presidentes como el colombiano Santos cogieron miedo? ¿Acaso será que se dijeron: “Es mejor tenerlo sentado al lado que levantado por todos lados”?
Sí, porque los señores presidentes pueden haberse dicho: “Si ya nos llenaron la selva de guerrilleros, este es un buen momento para desbordarnos las calles de manifestantes”.
¿Y los cubanos? ¿Qué les importamos los cubanos a los presidentes latinoamericanos y caribeños o incluso al mismo Benedicto XVI? Desde el Papa hasta el presidente de México estuvieron en Cuba recientemente.  Pero ninguno de ellos se entrevistó, tendió la mano o intercambió una palabra con los que sufren en la otra Cuba.


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El amor todo lo espera... de ustedes también



Carta abierta a la Conferencia de Obispos Católicos: ¿Cuál fue el punto, queridos obispos, en que algunos líderes y voceros de la jerarquía católica extraviaron el sendero?
En el Cuatrocientos Aniversario de la Patrona de Cuba.
Queridos obispos cubanos, a ustedes y a los miles de sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos católicos, dirigimos este mensaje, en este Cuatrocientos Aniversario de la aparición de la imagen de la Santa Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad:
La sociedad y la Iglesia Católica cubana viven un momento de definiciones cruciales en su relación centenaria. Ante ambas se abren caminos que pueden recorrerse juntos, o bifurcarse si cualquiera de las dos extravía el rumbo.
Las claves para tomar el mejor sendero siguen siendo las contenidas en el mensaje El amor todo lo espera que emitieran Uds. mismos en septiembre de 1993. Aquel histórico documento, que mantiene plena vigencia a casi dos décadas de haberse hecho público, se expresaba en términos que parecen retratar lo que hoy todavía vivimos:
La gravedad de la situación económica de Cuba tiene también implicaciones políticas, pues lo político y lo económico están en estrecha relación.
Nos parece que, en la vida del país junto a ciertos cambios económicos que comienzan a ponerse en práctica, deberían erradicarse algunas políticas irritantes, lo cual produciría un alivio indiscutible y una fuente de esperanza en el alma nacional:
l. El carácter excluyente y omnipresente de la ideología oficial, que conlleva la identificación de términos que no pueden ser unívocos, tales como: Patria y socialismo, Estado y Gobierno, autoridad y poder, legalidad y moralidad, cubano y revolucionario. Este papel, centralista y abarcador de la ideología produce una sensación de cansancio ante las repetidas orientaciones y consignas.
2. Las limitaciones impuestas, no sólo al ejercicio de ciertas libertades, lo cual podría ser admisible coyunturalmente, sino a la libertad misma. Un cambio sustancial de esta actitud garantizaría, entre otras cosas, la administración de una justicia independiente lo cual nos encaminaría, sobre bases estables, hacia la consolidación de un estado de pleno derecho.
3. El excesivo control de los Órganos de Seguridad del Estado que llega a veces, incluso, hasta la vida estrictamente privada de las personas. Así se explica ese miedo que no se sabe bien a qué cosa es, pero se siente, como inducido bajo un velo de inasibilidad.
4. El alto número de prisioneros por acciones que podrían despenalizarse unas y reconsiderarse otras, de modo que se pusiera en libertad a muchos que cumplen condenas por motivos económicos, políticos u otros similares.
5. La discriminación por razón de ideas filosóficas, políticas o de credo religioso, cuya efectiva eliminación favorecería la participación de todos los cubanos sin distinción en la vida del país.
Y como lo expresó nuestro Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC): «La Iglesia Católica en Cuba ha hecho una clara opción por la seriedad y la serenidad en el tratamiento de las cuestiones, por el diálogo directo y franco con las autoridades de la nación, por el no empleo de las declaraciones que puedan servir a la propaganda en uno u otro sentido y por mantener una doble y exigente fidelidad: a la Iglesia y a la Patria. A esto se debe, en parte, el silencio, que ciertamente no ha sido total, de la Iglesia, tanto en Cuba como de cara al Continente, en estos últimos 25 años. Los Obispos de Cuba, conscientes de vivir una etapa histórica de singular trascendencia, han ejercido su sagrado magisterio con el tacto y la delicadeza que requería la situación» (Nos. 129 y 168b), pero un sano realismo implica la aceptación de dejarnos interpelar a nosotros mismos, lo cual puede no gustar, pero puede, también, llevarnos a las raíces de los problemas a fin de aliviar la situación de nuestro pueblo.
Queridos obispos cubanos:
Fueron ustedes los que acertadamente nos recordaron que el camino a seguir era el diálogo entre cubanos y definieron con claridad el tipo de interlocución que se requería cuando afirmaron:
Un diálogo con interlocutores responsables y libres y no con quienes antes de hablar ya sabemos lo que van a decir y, antes de que uno termine, ya tienen elaborada la respuesta, de los que uno a veces sospecha que piensan igual que nosotros, pero no son sinceros o no se sienten autorizados para serio.
Después de casi seis años de haber sido sustituido por enfermedad el que fuera jefe del Estado por casi cuarenta y siete años, las expectativas de reformas estructurales y de concepto que fueron prometidas, distan mucho de estar a la altura de la crisis que enfrenta hoy la sociedad. Ésta —y al parecer la propia Iglesia— se escinde entre aquellos que creen que todo llegará a su hora, fruto de la paciencia, y los que, agobiados por la creciente pobreza y la permanente falta de libertades básicas, han emprendido el camino de la protesta e incluso de la resistencia. A este grupo no se le ha respondido con un diálogo respetuoso, no se han escuchado sus inquietudes y propuestas, sino que se le ha acallado con una creciente ola de represalias policiales. Sin embargo, como ustedes bien proclamaron en 1993: Con la fuerza se puede ganar a un adversario, pero se pierde un amigo, y es mejor un amigo al lado que un adversario en el suelo.
La ausencia hoy de un diálogo nacional abierto, incluyente y sin otra cortapisa que la civilidad, nos arrastra al abismo de un nuevo ciclo de exclusión, de violencia nacional como opción desesperada para imponer un futuro que ya vendría nuevamente marcado por el odio. Como ustedes sabiamente indicaron el odio no es una fuerza constructiva.
Es sabido que al diálogo siempre se opondrán los que se benefician del actual estado de cosas. Ustedes lo dijeron valientemente hace casi dos décadas:
Sabemos bien que no faltan, dentro y fuera de Cuba, quienes se niegan al diálogo porque el resentimiento acumulado es muy grande o por no ceder en el orgullo de sus posiciones o, también, porque son usufructuarios de esta situación nuestra, pero pensamos que rechazar el diálogo es perder el derecho a expresar la propia opinión y aceptar el diálogo es una posibilidad de contribuir a la comprensión entre todos los cubanos para construir un futuro digno y pacífico.
Pero en 1993 ustedes dijeron mucho más:
Hacemos un apremiante llamado a nuestro pueblo para que no sucumba a la peligrosa tentación de la violencia que podría generar males mayores.
Y agregaron con prístina clarividencia:
Pero es necesario también que nos preguntemos serenamente en qué medida la intolerancia, la vigilancia habitual, la represión, van acumulando una reserva de sentimientos de agresividad en el ánimo de mucha gente, dispuesta a saltar al menor estímulo exterior. Con más medidas punitivas no se va a lograr otra cosa que aumentar el número de los transgresores, esto lo saben muy bien los padres de familia. Es muy discutible el valor del castigo para humanizar, sobre todo cuando este rigor se ejerce en el ámbito de la simple expresión de las convicciones políticas de los ciudadanos. Queremos, pues, dirigir también un insistente llamado a todas las instancias del orden público para que no cedan tampoco ellos a los falsos reclamos de la violencia.
¿Cuál fue entonces el punto, queridos obispos, en que algunos líderes y voceros de la jerarquía católica extraviaron el sendero? ¿Cómo pudo ocurrir que cargados de las mejores intenciones esas figuras cimeras de la Iglesia asuman en la actualidad una lógica y retórica complacientes que los aleja cada vez más de la prédica de Cristo y de ese llamado a nuestra conciencias que hicieran todos ustedes en 1993? ¿Cuándo decidió la Conferencia de Obispos autorizar al Cardenal, hablando y actuando prácticamente en nombre de toda la Iglesia, a tomar distancia de la prédica en favor del diálogo respetuoso e incluyente y asumir la retórica del poder, siempre pletórica de descalificaciones de todo tipo? ¿Pueden acaso esperar que la sociedad cubana siga sus consejos y pautas cuando ustedes no  ejercen la corrección fraterna con quienes se alejan de ellos entre ustedes mismos?
La lógica de pactar la cooperación con un poder abusivo con la intención de contener sus desmanes y conducirlo al buen camino seguramente está bien intencionada, y sin duda puede permitir que se alcancen concesiones beneficiosas. Pero compromete —por razones de principio y por su limitada perspectiva— el testimonio de dignidad y credibilidad de una institución cuya lógica no puede ser política, sino la del amor. La Iglesia no puede permitirse el lujo de hacer pactos —de jure o de facto— que, guiados por una lógica de intereses o de poder, se realicen a expensas de su compromiso con la lógica del amor.
Nadie niega, y a todos nos regocijan, los avances obtenidos en la aceptación del papel social de la iglesia, frente a la exclusión por motivos religiosos, desde que se diera a conocer El amor todo lo espera hasta nuestros días. Ninguno fue una dádiva, todos son avances justos —aunque todavía distan de estar a la altura plena de las circunstancias—, y a ellos contribuyeron en no poca medida la visita del Papa Juan Pablo II, en 1998, y la más reciente de Benedicto XVI. Pero de nada valdrían esos pasos, u otros que pudieran darse, si el precio a pagar fuese el extravío de la misión esencial cristiana. Si se ha avanzado en el derecho a la libertad religiosa por no exclusión de los que tienen dichas creencias, en la nación se ha recrudecido la represión y exclusión de aquellos que no profesan la ideología oficial y se expresan frente a los abusos de un poder que no se somete a un estado de derecho ni permite libertades básicas de conciencia, expresión, reunión y asociación. Errado es el camino de intentar preservar lo logrado a favor de un grupo de víctimas, si el precio es la complicidad ante los abusos que se imponen a otras.
Las declaraciones del Cardenal Jaime Ortega Alamino en su presentación en la Universidad de Harvard han sido deplorables. Su doble mención, discriminatoria una, de infidencia la otra, fue éticamente inaceptable y carente de prudencia. En efecto, Mons. Agustín Román ya no está entre nosotros para aclarar o rechazar sus afirmaciones; y su juicio sobre la pretendida condición psíquica, jurídica y moral de compatriotas que ocuparon pacíficamente una iglesia en señal de protesta y fueron desalojados, si no con violencia dentro del templo, sí con recurso a la fuerza del brazo secular, fue cuando menos, temerario, improcedente. Cualquiera puede tener un mejor o peor momento al expresar una idea, pero el contenido, tono y actitud del Cardenal en esta ocasión ha develado cuánto se puede haber alejado de la lógica del mensaje medular que en 1993 emitiera la Conferencia de Obispos Católicos. Ha dejado injustamente mal parada a la institución que le corresponde representar, y a obispos, curas, monjas y laicos que de forma silente y abnegada han servido al pueblo todos estos años y han intentado protegerlo frente a abusos muy diversos a riesgo de no pocos peligros personales.
Los que suscribimos esta carta queremos, no obstante, llamar a la cordura a quienes hoy pudieran ceder a la tentación de dejarse arrastrar por el legitimo sentimiento de profundo agravio que las palabras del Cardenal Ortega han provocado. Él tendrá que responder ante Dios por sus actos y palabras. Pero con serena firmeza  esperamos de los obispos, sacerdotes, religioso(a)s, laicos cubanos, y de las autoridades del Vaticano, que den muestras de renovado discernimiento, que ponga definitivamente coto a este tipo de manifestaciones y aseguren que la Iglesia Católica Cubana sea consecuente con el compromiso que hizo, según sus propias palabras no por casualidad,  en septiembre de 1993. El Cuatrocientos Aniversario de la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad está llamado a recordarse como el año de la consolidación del compromiso eclesial con su pueblo, sobre la base de las prédicas de Cristo y no  como un dato estadístico significativo en la asistencia a procesiones.
No hay mejores palabras para cerrar este urgente mensaje que las empleadas por ustedes mismos en el de 1993:
Hemos pedido al Señor dirigir este mensaje en su lenguaje de amor, sin lastimar a ninguna persona, aunque cuestionemos sus ideas en diversos aspectos, porque de lo contrario Dios no bendeciría el humilde servicio que queremos prestar a cuantos libremente quieran servirse de él.
Al igual que en 1993 la Iglesia supo descifrar las angustias de la sociedad cubana, deseamos y esperamos que hoy preste oídos a este reclamo… antes de que sea demasiado tarde.

Observatorio Cubano de Derechos Humanos.


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viernes, 27 de abril de 2012

Eliécer Avila denuncia falsas acusaciones y amenazas contra su persona


Agentes de la Seguridad del Estado conminaron a su padre a ;usar la influencia que tiene sobre su hijo para hacerle “reflexionar” y para que “de inmediato abandone lo que está haciendo”
El periodista independiente Eliecer Ávila publica este viernes en la red social Facebook, una nota en la que denuncia amenazas realizadas a su padre, Eliécer Ávila Pérez, por parte de miembros de la Seguridad del Estado cubana.
En la nota, Ávila reproduce el testimonio de su padre sobre la “conversación” que los agentes sostuvieron con él hace algunos días y en la que acusaron a su hijo de “contrarevolucionario”, “mercenario” y de recibir dinero de una organización del exilio a cambio de “emitir criterios opuestos al Gobierno de Cuba y la revolución”.
Según sus palabras, los agentes le conminaron a usar la influencia que tiene sobre su hijo para hacerle “reflexionar” y para que “de inmediato abandone lo que está haciendo”. De lo contrario, le dijeron, “no quedará otra alternativa que proceder contra él. Y una vez que sea incluido en esta lista, ya no tendrá libertad de movimientos como hasta ahora y tampoco podrá vivir en La Habana porque ellos lo impedirán”.
Eliécer Ávila se dio a conocer en 2008 cuando, siendo estudiante de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), interpeló al presidente de la Asamblea nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, sobre cuestiones consideradas tabúes como el derecho de los cubanos a viajar libremente o por qué el comercio interior de todo el país había migrado al peso convertible cuando los trabajadores “cobran su salario en moneda nacional”.
Desde entonces ha destacado por su actitud crítica con el Gobierno. A inicios del mes de abril estrenó a en la red social Youtube el programa de opinión “Un cubano más”, una serie de programas donde expone su opinión, y también “la de muchos jóvenes” sobre toda la actividad política, cultural y social en Cuba.
Ávila responde en su nota a las acusaciones y amenazas proferidas por la Seguridad del Estado, aunque aclara, lo hace solo de “manera excepcional” y preocupado porque puedan estar tramando “alguna jugada muy baja que no se puede tolerar”.
El jóven concluye su nota proponiendo a las autoridades cubanas le inviten a participar en una mesa redonda televisada para responder a todas —“miles”— las preguntas que deseen hacer. A cambio, pide, “déjenme a mí preguntarle cinco a sus máximos jefes, veremos así quien puede responder y qué responde. Veremos quien está más limpio”.


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Muy cerquita del cielo


| Por José Hugo Fernández

Protesta LGTB en Barcelona por la visita del Papa
Protesta LGTB en Barcelona por la visita del Papa
LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -Era lo que faltaba. Mariela Castro se suma a lo que parece ser hoy una tarea priorizada por el régimen cubano: la captación de emigrantes y exiliados dispuestos a participar en su farsa reformista, siempre que no pidan mucho a cambio.
Ahora la hija del padre se ha bajado con la historia de que muchos cubanos (sobre todo, LGTB: lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) procedentes de Miami y de otras partes del mundo, están viniendo a La Habana para decirle “cosas preciosas” sobre su labor al frente del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). “Me han dicho –puntualizó Mariela- ‘yo quiero verlo con mis ojos, por eso vine, yo estoy tan sorprendida, tan asombrada, qué maravilla’”.
Protesta en Mexico por la visita del Papa
Protesta en Mexico por la visita del Papa
Por cierto, también muy sorprendido quedó el Papa al enterarse de que la esposa de Fidel Castro es una persona devota y creyente de los dogmas de la Iglesia Católica. No digo yo, cualquiera se sorprende, menos los cubanos de a pie, que aunque tampoco lo sabíamos, estamos curados de espanto, muy en especial cuando se trata de las “sorpresas” que suele prodigar la sagrada familia.
Protesta LGTB frente al Vaticano
Protesta LGTB frente al Vaticano
Sorprendido Benedicto XVI con los secretos de la casa familiar del padre, sorprendidos muchos LGTB cubanos del exterior con las revelaciones de la hija, sólo queda por establecer cuál pudo ser la sorpresa del espíritu santo al comprobar que Cuba es el único país en la tierra donde el Papa, durante su visita, no tuvo el inconveniente de enfrentarse a la menor demanda de los defensores de los derechos de la mujer y de las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, porque el Centro Nacional de Educación Sexual, que monopoliza tales reclamos, para uso y abuso exclusivo del régimen, prefirió guardar un cómplice silencio.
Protesta en Nueva York por la visita de Bendicto
Protesta en Nueva York por la visita de Bendicto
El sumo pontífice de la Iglesia Católica, enemiga confesa y jurada del derecho a la libre orientación sexual, opuesta al uso del condón -por más que éste resulte decisivo en el enfrentamiento contra el SIDA-, hostil en absoluto al matrimonio entre personas del mismo sexo, y, en general, homofóbica en su esencia y potencia, no ha visitado un solo rincón del planeta en el que no le llovieran los reclamos, las protestas y los abucheos por parte de millones de ciudadanos.
Su impavidez ante exigencias tan elementalmente humanas no sólo ha sido bochornosa, también es indignante. Y más todavía, inexplicable, si se tiene en cuenta que posiblemente la Iglesia Católica sea la institución (no LGTB) con un mayor número de homosexuales entre sus representantes formales, algo que, por supuesto, no constituye un agravante, sino un simple dato para las estadísticas.
Protesta LGTB por la visita del Papa y manifestantes con carteles en otra protesta en España
Protesta LGTB por la visita del Papa a España
Resulta fácil suponer lo incómodo que debe haberse sentido Benedicto XVI al tropezar con tanto vertical requerimiento y con tan justificada irritación en México, España, Alemania o Reino Unido, entre otros sitios visitados por él últimamente.
Sin embargo, Dios aprieta pero no ahoga. Luego de tales contratiempos, debe haberse sentido muy cerquita del cielo al recorrer las calles de La Habana, o de Santiago de Cuba, sin ver un solo cartel, sin escuchar un grito o una sutil protesta de carácter privado, donde se le pidiera, por lo menos, un menudo voto de humildad y tolerancia en su postura frente a la libre orientación sexual y la identidad de género, o una leve dosis de racionalidad ante el imperativo de prevenir el VIH.
En fin, ya lo dijo el dicho: caimán no come caimán. El totalitarismo es la institucionalización del fanatismo. Y entre fanáticos totalitarios como los del régimen cubano y los del Vaticano no queda sino esperar que la cosa termine en vaselina mutua. Aun a riesgo de que los más sutiles instrumentos de ambos poderes queden al descubierto de un tirón. Llámense visita apostólica o CENESEX.


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jueves, 26 de abril de 2012

Los Estados Unídos en nuestra historia

| Por Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -Digan lo que digan los historiadores castristas, fue gracias a los norteamericanos que Cuba se independizó de España. Aunque la Isla tenía una población de un millón de personas en aquellos momentos, apenas veinte mil luchaban en la manigua, contra un ejército bien armado y entrenado, compuesto por 200 mil españoles. Creo que esta información es suficiente para preguntarse cómo hubiéramos ganado la guerra sin la intervención de los Estados Unidos.
Y digan lo que digan los mismos historiadores castristas, también fueron los norteamericanos quienes pusieron punto final a la lucha entre los menos de tres mil guerrilleros que formaban el Ejército Rebelde de Fidel Castro -en un país con seis millones de habitantes- y los cincuenta mil hombres sobre las armas con que contaba el dictador Batista.
En 1958, Fidel Castro, después de haber permanecido en las montañas orientales durante trece meses, estaba ansioso por llegar al poder de cualquier forma. También estaba ansioso, por segunda vez en la historia de Cuba, el gobierno de Estados Unidos, porque terminara la guerra.
En abril, cuando por iniciativa de Fidel Castro el Movimiento 26 de Julio pidió a todos los cubanos que se sumaran a una huelga general con el fin de que terminara la guerra, éstos dieron una respuesta que muchos comunistas han querido olvidar: la huelga fracasó porque el pueblo, con su abstención, se negó a intervenir en los asuntos políticos.
La desesperación de Fidel Castro iba en aumento. De Nuevo, a través de la emisora clandestina Radio Rebelde, exhorta a los soldados de Batista a que abandonen la lucha y se sumen a las guerrillas, pide al pueblo  que no pague los impuestos, que no asista a fiestas, que no compre la prensa favorable al régimen, que no juegue la Lotería; y pide a los jueces, policías y militares que renuncien a sus puestos.
Al ver que nada logra los guerrilleros, el 26 de junio Raúl Castro secuestra a diez norteamericanos y dos canadienses en la zona de Moa, y luego a numerosos empleados de la United Fruit Co., no para lograr apoyo de Estados Unidos, puesto que como se sabe ya lo tenía.  Desde el 11 de enero de ese mismo año, Washington había declarado el embargo de venta de armas al dictador Batista, sino para apresurar el triunfo.
Es precisamente el 17 de diciembre que Earl Smith, el  embajador de Estados Unidos,  pide abiertamente a Batista que deje el poder para evitar más derramamiento de sangre y rechaza días después la propuesta de crear una junta militar sin Batista.
En la madrugada del 31 de diciembre, el dictador, su cúpula militar y toda su familia parten de Cuba hacia República Dominicana.
¿Podría decirse, teniendo en cuenta estos acontecimientos, que la guerra de guerrillas de Fidel Castro triunfó solo debido a las acciones de los combatientes?
Es cierto que lucharon, que cayeron cientos de revolucionarios -no los veinte mil que asegura la propaganda oficial-, que una gran parte del pueblo simpatizaba con ellos. Pero de no negarse los Estados Unidos a ayudar con armas a Batista y de no haberlo presionado para que abandonara el poder, la guerra se hubiera prolongado más de lo que podríamos calcular y quien sabe cuál hubiera sido el desenlace. Quizás otra sería hoy la realidad cubana y no una dictadura más dura, más cruel y más  prolongada que la anterior.


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Otra vez la cárcel

| Por Jorge Olivera Castillo



LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -El retorno del opositor José Daniel Ferrer a su hogar no parece estar entre los planes inmediatos de las autoridades. Desde su arresto, ocurrido el 2 de abril, lo mantienen detenido en el cuartel de la policía política en Santiago de Cuba, en espera de un juicio por varios cargos, aun sin confirmación legal, vinculados a su activismo a favor de un cambio pacífico hacia la democracia.
Descabezar el movimiento que Ferrer logró articular con gran coraje y perseverancia, es indudablemente el propósito de los represores. El temor a perder el control en la segunda ciudad más importante de Cuba, explica la decisión del régimen.
El gobierno sabe que en las calles está el germen de una revolución, siempre frustrada en el pensamiento de miles de ciudadanos a causa del miedo, y José Daniel había logrado avances en  la concientización de la población santiaguera respecto a la necesidad de vencer esa barrera.
La aparente determinación de llevar a prisión a los activistas más beligerantes, se aleja del diseño represivo prevaleciente en los últimos tiempos, que parecía limitarse al uso de los actos de repudio, las amenazas, las campañas de desprestigio, las detenciones de corta duración y el arresto domiciliario, antes que abrir procesos penales y condenar a prisión a los presuntos infractores. En aras de la estabilidad, el gobierno parece estar dispuesto a pagar el precio de posibles condenas internacionales por su actitud represiva.
Si finalmente se realizan los procesos judiciales contra la docena de arrestados en Santiago de Cuba, incluido José Daniel, quedaría demostrado que el respeto a los derechos humanos no está contemplado dentro de los posibles cambios planeados para Cuba. Esto, además de enviar una contundente y grave señal para quienes han asumido posturas independientes dentro de la Isla, dejaría claro que las directrices e implementación del cambio están, única y exclusivamente, en manos de los comunistas.
Son varios los factores que hacen posible al gobierno asumir esa actitud. Entre ellos, la sofisticación de sus métodos de control y represión, los garrafales y recurrentes fallos tácticos y estratégicos de la oposición y la fatalidad geopolítica de que Cuba no sea una prioridad para los centros de poder mundial.
La suerte de los detenidos en Santiago de Cuba en la ola represiva del 2 de abril  está a punto de sellarse. Si no todos, es casi seguro que los más activos permanecerán tras las rejas por un tiempo. Para mantenerlos encerrados, a la dictadura no le hace falta ni siquiera realizar un juicio. No serían los primeros en estar más de un año en la cárcel sin haber sido llevados ante un tribunal.
José Daniel sería el primero del Grupo de los 75 que retorna a la prisión. Esta vez lo condenarían por desorden público y otros delitos asociados a su lucha política contra el totalitarismo.
En la Primavera Negra, en marzo de 2003, él fue sancionado a 25 años y cumplió algo más de 7. Permanecía en la calle bajo una Licencia Extrapenal por motivos de Salud, un subterfugio jurídico que no anula la condena.
La dictadura no parece estar dispuesta a ceder. Algunos de los que, como Ferrer, han apostado por situarse fuera de los límites impuestos, tampoco, a pesar de los riesgos.
El destino de opositores y disidentes sigue marcado por cuatro alternativas: el acoso sistemático, la cárcel, el destierro y la muerte. José Daniel soporta hoy las terribles circunstancias de una prisión provisional, pero un peor desenlace parece ensombrecer aún más su futuro.
oliverajorge75@yahoo.com


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La líder de las Damas de Blanco le responde al Cardenal


Berta Soler: 'El cardenal está muy equivocado. Esos hombres no son delincuentes'

  • La Dama de Blanco acusa a Ortega de utilizar las 'palabras del Gobierno' para cuestionar a los 13 activistas que se encerraron en la Iglesia de la Caridad.
  • El purpurado dice que los medios 'fabrican las noticias'.
La portavoz de las Damas de Blanco, Berta Soler, afirmó este miércoles que el cardenal Jaime Ortega se equivoca al calificar de "delincuentes" a los 13 opositores que ocuparon un templo en La Habana antes de la llegada del Papa.
"El cardenal está muy equivocado. Esos hombres no son delincuentes. Eso de que son bandoleros son palabras del Gobierno cubano", dijo Soler en declaraciones a DIARIO DE CUBA.
La activista aseveró que "si el cardenal diera seguimiento a la Doctrina Social de la Iglesia, lo primero que tenía que haber hecho era ir donde estaban esos hombres, que no eran bandoleros, y hacer oraciones con ellos, y no pedir que los desalojaran".
"Donde hay desalojo hay fuerza represiva", afirmó.
La Dama de Blanco dijo que esos hombres "son rebaño de la Iglesia, y la Iglesia debe estar al lado de las personas que sufren, de los marginados", incluso si fueran bandoleros.
Durante una conferencia en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, Jaime Ortega cuestionó el "bajo nivel" de los ocupantes del templo y negó que fueran desalojados por la fuerza.
Dijo que uno de ellos tenía antecedentes por "exhibicionismo".
"Yo quisiera que ustedes vieran el informe de las personas que tomaron esa iglesia", reparó Ortega, insinuando que había leído los expedientes de la Policía. "Era lamentable. Había uno, totalmente desquiciado, que decía: 'yo personalmente voy a hablar con el Papa'".
Berta Soler, por su parte, recordó que "la Iglesia visita a los criminales, y los perdona, porque Dios perdona".
"¿Quién es el cardenal para no perdonar, si fuese verdad que estos hombres son bandoleros?", criticó .
La polémica de las deportaciones
El purpurado aseguró la víspera en Harvard que las Damas de Blanco le "propusieron que sus esposos fueran enviados a otro país, que era preferible estar separados por el mar que no por las rejas de la cárcel".
Soler confirmó hoy tal petición, pero dijo que ellas no hablaron por todos los presos.
"Realmente, muchos hombres nos llamaban para decirnos que preferían irse para Haití antes que estar presos. Eso hay que respetárselo a cada uno. Así se lo planteamos al cardenal en una cita", señaló la portavoz del grupo.
Y añadió: "Nosotros no hablamos por todos, porque no todos querían irse. Porque ni el marido de Laura Pollán ni el mío quisieron irse. Los otros fueron deportados, porque salieron directo de la cárcel para el aeropuerto".
Durante la conferencia en Harvard, el arzobispo de La Habana también acusó a los medios opositores de "fabricar noticias".



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