martes, 3 de abril de 2012

Los negocios del Cardenal


La Iglesia Católica de Cuba controla un fondo inmobiliario amasado a partir de sus asilos de ancianos.
Cardenal Jaime Ortega Alamino. (GETTY)
El asilo de ancianos de la Iglesia de Paula, en la barriada habanera del Mónaco, no tiene nada que envidiarle a un hostal para turistas. Ahora mismo, los ancianos toman el sol o leen un libro mientras recuerdan el pasado. La atención que reciben por parte de las monjas y el personal médico es de primera. La ropa de cama la cambian diariamente. Desayunan, almuerzan y comen y pueden tomar jugo o leche, de merienda o antes de dormir. Y los fines de semana, las esforzadas monjitas los llevan a pasear en un monovolumen de la entidad religiosa.
Todo a cambio de ceder sus casas y sus pensiones a la iglesia.
Los hospicios para mujeres y hombres de la tercera edad administrados por la Iglesia Católica, dirigida por el cardenal Jaime Ortega, marcan una diferencia brutal con respecto a sus similares estatales.
No muy lejos del Mónaco, en el antiguo Hogar del Veterano, en San Miguel y Agustina, hay un asilo estatal que da grima. Los viejos, sucios y legañosos, se la pasan pidiendo dinero y cigarrillos sueltos. La comida es un sancocho repugnante. Y muchos de los ancianos, con sus achaques a cuestas, mal vestidos y peor calzados, salen a la calle a intentar buscarse un puñado de pesos, recogiendo latas vacías, vendiendo periódicos o cucuruchos de maní.
Estos ancianos no están en ese destartalado asilo porque lo desean. El problema, y es la gran diferencia, es que ellos no tienen propiedades para ofrecerle a la Iglesia a cambio de esperar la muerte con dignidad.
Las teorías del catolicismo conmueven a cualquier ser humano. Ayudar al prójimo, a los necesitados y a quienes sufren. No está mal. Pero en la práctica, al menos en Cuba, la realidad dista a ratos de esos valores cristianos.
Hace dos décadas, Teresa, beata incorregible, después del fallecimiento de su hermana, al sentirse sola y triste, decidió esperar sus últimos días en un asilo de la Iglesia Católica. Eran los años duros del "período especial" y, antes de pasar hambre y penurias, Teresa prefirió donar al Arzobispado su pensión de jubilada y su apartamento de tres habitaciones, dos baños y amplia terraza, en la calle Carmen, a un costado del Paradero de la Víbora (en el actual mercado inmobiliario, el precio de ese apartamento es de unos 25 mil dólares).
Una decisión personal que merece respeto. Cada cual decide a quién o quiénes cede sus bienes. El punto es lo que después pueda hacer con esos bienes la Iglesia Católica.
A los pocos días de dejar Teresa su apartamento, una brigada de obreros de la construcción del Arzobispado comenzó a repararlo, con materiales de calidad. Según los vecinos, que como en todo barrio están al tanto de lo más mínimo, el apartamento le fue otorgado a una "sobrina" recién casada del cardenal Jaime Ortega, una muchacha que en realidad era la hija de un primo, pues Ortega no tuvo hermanos.
Buen regalo de bodas. Luego ella y su esposo se marcharon del país, igual que muchos de los "hijos de papá" que gobiernan en la Isla, y el piso le fue transferido al hermano del esposo de la "sobrina" del cardenal.
Recuerden que en Cuba el 60% de las viviendas están en mal estado técnico. Y que un 80% de las jóvenes parejas suelen vivir con cuatro generaciones diferentes bajo el mismo techo.
Pero Jaime, el pastor de Dios en la Isla, puede darse tales lujos. No es un caso aislado. La Iglesia tiene un fondo habitacional que suele usarlo a su conveniencia, sin que nadie se lo cuestione.
Rebeca, licenciada en enfermería laboró cinco años en un asilo gestionado por la Iglesia. "Fue una jugada calculada. La hice para obtener una casa. Yo dormía en una colchoneta en el suelo de una vivienda pequeña y desbaratada donde residíamos nueve personas. Una monja amiga mía me consiguió un trabajo en un asilo. Y con el tiempo, habló con el párroco a ver si podían cederme un apartamento vacío que tenía la Iglesia".
Cuando usted le pregunta a Rebeca si conoce de alguna donación del Arzobispado a familias cubanas que hayan perdido sus techos debido al paso de ciclones, sonríe: "No, no conozco ningún caso. Las casas casi siempre son repartidas entre el personal civil que trabaja en las instituciones eclesiásticas".
Aunque quizás, para estar a tono con el diálogo fluído que la iglesia mantiene con el general Raúl Castro, el templo del Mónaco cedió un terreno al Estado y en estos momentos una microbrigada levanta allí un edificio de apartamentos.
Por supuesto, esos negocios con el fondo de viviendas a su disposición no son prácticas exclusivas de la Iglesia Católica. El Estado lo viene fomentando desde hace 53 años.
El régimen dispone de innumerables casas, apartamentos, mansiones, de personas que decidieron emigrar, y reparte ese fondo entre generales, ministros, tecnócratas y asesores, entre otros. Muy pocas de esas viviendas van a parar a los verdaderos necesitados.
Mientras en voz baja la Iglesia y el Estado trafican con inmuebles en beneficio de familiares, amigos o fieles, en público pronuncian discursos a favor de los desposeídos.
Durante los últimos diez años, varios huracanes azotaron con fuerza la Isla. Todavía muchas familias viven en sórdidos albergues que nada tienen que envidiarles a las duras prisiones.
No hay nada más parecido a una autocracia que el Vaticano. La edad de retiro de cardenales, arzobispos y monseñores es a los 75 años, pero suelen estar activos hasta la muerte o hasta que una enfermedad los incapacite. Como en las autocracias, existe corrupción, falta de transparencia e intrigas. El Vaticano ha sufrido diversos escándalos debido a casos de pederastia de algunos obispos en Estados Unidos, Alemania, Irlanda...
Ante esto, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han preferido callar. En su visita reciente a México, el papa alemán no se reunió con las víctimas de abusos sexuales cometidos desde los años 40 por el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. A pesar de las numerosas evidencias, gracias al silencio del Vaticano, Maciel falleció en 2008 sin ser procesado judicialmente.
La Iglesia Católica mundial necesita urgentes reformas acorde con los nuevos tiempos. La de Cuba no se queda atrás. Está por ver si esa institución milenaria desea cambiar.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

lunes, 2 de abril de 2012

LA CORRUPCION Y LA MORAL DEL SOBREVIVIENTE

Economía
A partir de 1959, la corrupción se hace fenómeno generalizado y amenaza en convertirse en cultura.
Tienda en Santiago de Cuba, 21 de marzo de 2012. (GETTY)
La corrupción —acción de corromper— es resultado de múltiples causas, que van desde las conductas personales hasta el sistema político-económico de cada país; es un fenómeno social antiquísimo que en mayor o menor medida se manifiesta en todas las sociedades y ha estado presente a lo largo de la historia de Cuba.
En la Colonia, el obsequio por la clases criollas de un ingenio al Gobernador Don Luis de las Casas, el desvío de los fondos para la construcción de La Cabaña, el garito y la valla de gallos que el gobernador Francisco Dionisio Vives tenía en el Castillo de la Fuerza para su esparcimiento. En la primera mitad del siglo XX, la conducta de la élite político-económico-militar, emergida de las guerras de independencia, que hizo uso de las posiciones públicas para fines individuales, un cuadro que reflejó Carlos Loveira en su novela Generales y Doctores. Luego, entre 1940 y 1958, políticos y funcionarios convirtieron  la corrupción en uno de los peores males, hasta el punto que  Eduardo Chibás asumió el ataque a este flagelo durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales que debían celebrarse en 1952. Y en la segunda mitad del siglo XX, la corrupción, que había estado circunscrita a la esfera político-administrativa, devino un fenómeno social generalizado.
Por tanto, la corrupción no es nueva ni surgió con la Revolución de 1959, lo nuevo es su presencia en todos los estratos y esferas de la sociedad y el surgimiento de una moral negativa y predominante que amenaza con convertirse en cultura. La razón de esta transformación está en el deslizamiento hacia el totalitarismo que debilitó la responsabilidad ciudadana. Lo cual, unido a la implantación de un sistema económico incapaz de establecer una relación adecuada entre salario y costo de la vida, generó la frustración y la desesperanza.
¿Cuál fue el dilema de la familia cubana en esas condiciones? Pues sobrevivir. Si además esa conducta se fue aceptando socialmente y cada familia de una u otra forma se vio obligada a emplearla, entonces tenía que predominar. Ante el fenómeno, la  respuesta gubernamental se limitó a reprimir, vigilar e inspeccionar. Es decir, se limitó a acciones sobre los efectos sin atacar las causas, como está reflejado en la prensa oficial durante la primera década del presente siglo.
Ejemplos de corrupción reconocidos por la prensa oficial
Del Juventud Rebelde, del 22 de mayo de 2001, en "El cazador de engaños": un inspector popular encargado de detectar las violaciones en el comercio explicaba que, al detectar el delito, los infractores le decían: "Hay que vivir, hay que luchar". Y narra que cuando él trataba de reivindicar el derecho de los ciudadanos, "éstos defienden a su propio victimario".
El mismo diario, los  días 1 y 15 de octubre de 2006, en "La vieja gran estafa", informó que de 222.656 inspecciones realizadas entre enero y agosto de 2005 por inspectores integrales, se encontraron violaciones de precios y alteraciones en las normas de los productos en el 52% de los centros examinados y en el caso de los mercados agropecuarios en el 68%.
El diario Granma, 28 de noviembre de 2003, en "Violaciones de precios y la batalla de nunca acabar", dice que en los primeros ocho meses de ese año, en el 36% de los establecimientos inspeccionados encontraron irregularidades. Que en los mercados, ferias, placitas y puntos de venta agropecuarios el índice estuvo por encima del 47%, y en gastronomía el 50%.
Ese mismo diario, el 20 de febrero de 2004, en "Enfrentar eficazmente irregularidades y delitos económicos": la ministra de Auditoría y Control, Lina Pedraza, expresó: "están bien identificadas las causas y condiciones propiciadoras del delito y otras violaciones", entre las que mencionó un conjunto que va desde "la insuficiente confirmación del origen o destino final de los productos" hasta "la insuficiente supervisión al sistema de auditorias".
Al año siguiente, el 24 de diciembre, Granma informó que en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Pedro Ross, entonces Secretario General de la CTC, "comentó y dijo que hay trabajadores que reaccionan, pero otros no y siguen justificando el robo y otras conductas indebidas".
El 16 de febrero de 2007, en "Caníbales en las torres", se abordó el robo de los angulares que sostienen las redes de transmisión eléctrica de alta tensión y se reconoció  que las "medidas técnicas, administrativas y legales aplicadas hasta el momento no han frenado el bandidaje".
En "El precio de la indolencia",  publicado el 26 de octubre de 2010, se informó que en el municipio de Corralillo, en Villa Clara, se edificaron más de 300 viviendas con materiales y recursos sustraídos, para lo cual se desarticularon 25 kilómetros de líneas férreas y se emplearon 59 angulares de las mencionadas  torres de alta tensión.
Por informaciones oficiales, medios de prensa alternativos y rumores que circulan, se mencionan a organismos y empresas del Estado y a altos funcionarios relacionados con casos de corrupción entre los años 2010 y 1011. Entre ellos, la Industria del Azúcar, la Industria Básica, la Industria Alimentaria, Turismo, la Aeronáutica y el transporte aéreo, el Comercio Interno, la Industria Tabacalera, la Biotecnología e Industria Farmacéutica, el Deporte, y la Informática y Telecomunicaciones. En muchos de esos casos están implicados altos funcionarios y miembros del Partido Comunista.
Corrupción y propiedad
En una entrevista realizada por la periodista Patricia Grogg al politólogo Esteban Morales, este consideró la "corrupción como un peligro  extraordinario" por su "poder corrosivo", lo que la convierte en un  asunto de "seguridad nacional". Es decir que, a pesar del ejército de inspectores y de los inspectores de los inspectores, de los cientos de trabajadores y funcionarios condenados por sobornos, desvíos, hurtos y robos, y de las leyes y resoluciones, la corrupción continuó su marcha.
En una entrevista publicada en Juventud Rebelde los días 19 y 26 de febrero de 2012, Gladys Bejerano, Contralora de la República, planteó: "Por nuestra experiencia, las causas de la corrupción van desde el hecho de que no había control de los contratos, porque el que tenía que hacerlo no lo hizo, y el que tenía que revisarlo tampoco lo revisó, o si lo revisó no lo hizo con profundidad".
Es sabido que los contratos y sus revisiones conforman un mecanismo importante para la eficiencia, pero ese aspecto no agota las causas de la corrupción. Si este mal antes de 1959 se mantuvo esencialmente en el ámbito político-administrativo, habría que preguntarse qué factores causaron su generalización. Desde mi punto de vista, lo nuevo está en la desaparición de los miles de propietarios que velaban por la propiedad y su sustitución por el Jefe y por el concepto de propiedad de todo el pueblo, lo que unido a la insuficiencia salarial, condujo al robo, al hurto, al cohecho y a otras manifestaciones negativas.
En otro momento de la entrevista, la Contralora expresó: "Si para la Revolución es un problema de vida o muerte luchar contra la corrupción, velar por los recursos del Estado y, además, trabajar por una mayor eficiencia, si eso es así, y ¿quién hizo la Revolución?, el pueblo, pues con el pueblo hay que luchar, con el pueblo hay que defenderla".
El hecho es que si el pueblo hizo la Revolución, no la hizo para ser desposeído de la propiedad ni para que el salario fuera incapaz de satisfacer las necesidades más elementales, lo que explica que ese mismo pueblo haya tenido que asumir la moral del sobreviviente para subsistir, o en su lugar escapar hacia otras regiones del planeta.
Si de cambiar todo lo que sea necesario se trata, entonces no hay otro camino que entrar en materia de derechos y libertades para que los cubanos, como cualquier otro pueblo, además de recibir un salario que se corresponda con el costo de la vida, pueda participar en la economía de su país, no solo como obreros, sino también como propietarios e  inversores, para que realmente muchos cubanos, junto al Estado, velen por su propiedad y no "por la propiedad de todo el pueblo". Sin ello, la corrupción seguirá un camino indetenible



Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

domingo, 1 de abril de 2012

ESTUVE PRESO, COMPAñEROS



Como el lenguaje cubano mismo (ese imposible), como la indigencia en que ha caído aquí la imaginación, como los restos de la cultura insular (por suerte ya balcanizada, sin orígenes ni teleologías de castidad), como nuestra insultante ignorancia de lo civil, como nuestra infantilizada institucionalidad (la grosería como una de las bellas artes y el despotismo como medida de todas las cosas), como nuestra diplomacia pedestre y nuestra gobernabilidad de palo (a palos), como la Cuba en sí, la Inteligencia de este país perdido para siempre no tenía por qué ser la excepción: la policía política no sabe pensar bien y en consecuencia actúa mucho peor. De la represión al ridículo.
No entremos en estadistismos —cientos de casos en pocas horas—, ese estilo estatal que mientras más informa con datos, menos significados puede mostrar. No entremos en el quejumbrismo costumbrista de tú-violas-mis-derechos-y-yo-hago-una-denuncia-internacional. No entremos en la biografía de dos cubanos que se quieren un poco más, ahora que compartieron una huelga de hambre y sed durante dos días de calabozo extrajudicial, cazados como alimañas en 3ra y 30, Miramar, esposados a tope de velocidad por el Geely 801 de la Seguridad del Estado, hasta desembocar en la Estación Policial de Regla (algún día China tendrá que indemnizar al pueblo cubano por el daño causado por esos vehículos). No entremos en nada. Dejemos correr la memoria en su absoluta y desesperada libertad.
Nunca había oído gritar “Abajo Fidel”. Seguramente ya es un poco tarde para tumbar a ese nombre en pasado perfecto, pero igual nunca había oído gritar “Abajo Raúl”. Pastor, Emilio y Judit, tres de los trece ex-ocupas de la iglesia de La Caridad el 13 de marzo, se encargaron de clavar esos alaridos de una punta a otra del barrio, haciendo añicos la solemnidad de muerte de los mil y uniformes de no sé sabe cuántos colores que pululaban allí. Ellos habían ido cruzado media Habana hasta allí, para averiguar sobre el anciano activista Corzo, pero quedaron ipso facto detenidos por un delito de lesa solidaridad. La estación estaba convertida en cuartel. Era obvio que se esperaba una intervención militar (o tal vez Cuba planeaba alguna contra un gobierno enemigo de la región).
No me golpearon (mi mano derecha teclea aún entumecida por unas esposas colocadas no para inmovilizarme, sino para causar daños de irrigación sanguínea: no lo confesé entonces, pero sí, funcionó). Tengo un pacto pendiente con uno de los secuestradores golpistas de Yoani Sánchez el viernes 6 de noviembre de 2009. Un hombre sobrecogedor que pretendió forzarnos hacia un hospital, según él para evidenciar que no había daños (como si existir en Cuba sabiendo que él sigue suelto no fuera ya suficiente daño).
Igual empeñé mi palabra (mi palabra de mercenario mentiroso, como gentilmente me llamó delante de sus subordinados con su complexión de atlas canoso). Hela ahora aquí. No me golpearon. De hecho, más allá de la guapería de un Jefe de Estación que acaso aprovechaba el lance para un ascenso, me sentí protegido por una Policía Nacional Revolucionaria que me confesó no tener nada que ver con aquello, que estaban ellos mismos cautivos de una instancia superior. Lo que no los hace, por supuesto, menos cómplices ni menos violadores del código policial. Jamás me permitieron llamar por teléfono ni avisaron ellos a nadie. Así que tuve que vocear, por un centímetro libre entre los barrotes tapiados, a ver si algún paseante captaba mi teléfono y dirección. La mayoría siguió de largo, supongo. Pero más de un cubano o cubana noble llamó. Gracias. Gracias de corazón. Alguien debiera hacer eso en todas las cárceles de la Isla y el mundo: pasar cerca de las rejas para escuchar y propagar los gritos de los desconsolados.
NO ME GOLPEARON.
El viernes 6 de noviembre de 2009 es historia. No me golpeaste, anónimo oficial que sabes todo de mí y hasta me has protegido de los fundamentalistas islámicos que iban a atentar contra @OLPL por sus twittazos sobre la criminalidad que mana de El Corán (como de La Biblia y de todo libro sagrado). NO ME GOLPEASTE. La pregunta en el aire es: ¿entonces era probable semejante acto mafioso de atrocidad? ¿Qué Dios me protegerá de la ira terrena de la Seguridad? ¿Qué Papa en primera plana con el Presidente General o qué Cardenal al que le queda grande su cargo (de la ineptitud a la herejía sólo hay un paso)?
Estuve preso. Por primera vez en la vida y sin cargos. No vi, ni veré ya nunca, la Santa Misa que en simultáneo simulaba el Sumo Pontífice en la Plaza de la Revolución. Un misa de marionetas materialistas entrenadas hasta para corear en latín. Hablando con la gente a ras de calle (y alquilando como taxi un van estatal de SEPSA), supe de los tres cordones de público coordinado o en plantilla por el Ministerio del Interior (un ministerio que cada vez guarda más mal sus misterios). También de los cientos de centros de trabajo convocados a coagular los cubículos enrejados de la explanada (nada de cartelones, por favor). Y del tráfico secuestrado con más de 24 horas de antelación. Y de la recogida forzosa de mendigos y disidentes, esa mezcla maravillosa. Brillar siendo de los de abajo no sé por qué siempre me llena de una esperanzada ilusión.
No tuve, ni tengo todavía, teléfonos móviles ni de casa. La lenta internet dial-up oficial también se esfumó como por arte de magia (los Tres Reyes Malos: libertad de movimiento, libertad de información, libertad de expresión). Ese jueguito de son-órdenes-de-arriba y quien-paga-manda es técnicamente una irresponsabilidad criminal (como la de la PNR) y tendrá que ser resarcida algún día por ETECSA y CUBACEL a sus respectivos usuarios, estafados por encima incluso del contrato oficial.
No creo en Dios, pero sí en que a pesar de la ausencia divina, el Bien a ratos logra habitar en el Hombre. Es arduo ser uno mismo y estar solo y encima no hacer el Mal de puro miedo y odio contra la realidad (contra nosotros mismos, rasgo único en la biosfera). No creo en Dios, pero sí creo, por ejemplo, en la excomunión del Cardenal cubano que enroló (y enlodó) a Su Santidad Benedicto XVI en una vaticinada vergüenza vaticana, así como en las dos únicas misas de mentiritas de la historia de la humanidad. El libro Guinness amenaza con ser la bitácora póstuma de la Revolución.
De poco servirán ahora retractaciones apostólicas y notitas a medio camino de las Nunciaturas. Los hijos de Cuba vivimos una jornada negra por culpa de la presencia de este sucesor de Pedro, al que tal vez le pesen ya demasiado sus altos atributos de más precio que valor. Su palabra estuvo en cualquier otra parte. No aquí y ahora. Y es lógico siendo de una institución avocada al mito híper-realista de la trascendentalidad.
No sabía que mi cuerpo podía estar bien sin agua y sin comida durante tantas (y tan pocas) horas. De celda a celda le pedí por señas a Silvia que no insistiera. Por señas me dejó saber que su situación allí era mucho más insultante: una Licenciada en Estomatología sin ningún tipo de militancia ni activismo (excepto el docente) estaba presa por error, por amor, por horror. Silvia disimulaba sus lágrimas, pero no su desprecio contra los oficiales (mientras más intimidatorios, más indignantes). Yo no sentía sino infinita conmiseración. Con el tiempo empezamos a hablar en voz alta de celda a celda. Ganamos coraje. Recordamos un clip carcelario de la reguetonera Patry White La Dictadora, metamujer que nos gusta a los dos. Nos pusimos de acuerdo en qué hacer y qué callar si nos separaban. Le pregunté sus deseos para el día después de. Nos lamentamos por nuestros bebés de gato, trancado en casa en estado de inanición involuntaria. Ella me animó con sus retazos de la vida de Steve Jobs y me pidió que la llevara a vivir a un mundo Mac, una planeta de plata y libre creatividad. Yo le conté lo humillante de ver nuestros objetos digitales manoseados con esa curiosidad primitiva, de primate, de violador que no entiende la lógica íntima de la propiedad personal (expusieron sin recato también, por primera vez en décadas, las vísceras vegetales del resguardo de mi padrino de infancia). Asumo que duplicaron nuestras llaves de casa (o que las usaron para un registro sin papeles en ausencia, tal como la intimidaron a ella). Silvia me dijo que Cuba era un país enfermo porque no nacían (ni cabían) seres como Steve Jobs. Yo le conté de nuestro Ipod prendido hasta descargarse pues sus requisadores no encontraron una tecla de OFF (intentaron que fuera yo el que los instruyera, pero me callé el dato en venganza). Eran evidentemente represores con mentalidad analógica, anacrónica, en todo caso del Windows más comercial.
Para extrañeza de mis captores y compañeros, terminé cantando, con eco de tenor de las catacumbas (“de leñador mediastino”, se burlaría de mí Eduardo del Llano), poco a poco perdiendo mi timidez de reo complaciente, desafinando un tema católico de moda sobre esa muñequita a quien todos tus hijos / a ti clamamos / Virgen Mambisa / que seamos hermanos. Y también canciones en inglés de algunos largometrajes de animación, incluido el clásico Voltus V. Como diría Papá Lorenzo en “El Juego de la Viola” de Guillermo Rosales, en verdad a este pueblo le gustan los muñequitos… Nuestra tragedia será ingrávida, nuestro destino es de cartoon.
Nos dijeron que estábamos bajo “investigación” por un “escándalo público” en tiempo futuro o tal vez en modo subjuntivo (los tiempos verbales no son el fuerte de los uniformados). Nos pasaron por el rompecabezas de una “ocupación” de bienes que serían y, de hecho, fueron quisquillosamente devueltos hasta el último cable y el próximo billete (todo era de Silvia, nada mío, incluidos unos paquetes de leche en polvo con tufo a “receptación”). Intentaron un fichaje policial en masa al que nos resistimos en paz nosotros (y con candadazos contra la reja los tres ex-ocupas del Partido Republicano Cubano). Nunca firmamos nada, nunca quisimos reconocer que nos habían violentado a estar abducidos allí (desaparecidos, esa es la palabra, pues al poder no le preocupó nada la angustia familiar llamando a ciegas a los cuerpos médicos de guardia).
Sólo con el despegue del tren de aterrizaje recobramos otra vez de súbito nuestra libertad, ese don indecible.
Imploro al mundo que no usen más a Cuba para ningún magno evento. Ruego que no ocurra nada más significativo en este país, por favor. Un día nos matarán como quien no pudo evitarlo: la cadena de mando es así de indolente (e inocente). Les garantizo que la lista de víctimas ya está redactada, casi consigo leer una de sus páginas en las manos en movimiento de un oficial. Les juro por mi fe en el Hombre que el personal para ejecutarla también está garantizado: yo los vi a lo largo e insomne de esa madrugada de sombras, son casi niños (o ángeles).
No habrá Plaza de la Tahrirevolución en Cuba. El exilio queda ya más lejos que de costumbre. La telefonía digital es sólo eso: dígitos en una nube que sí conserva bien visible el interruptor de OFF. Ni el más incompetente de los contra-inteligentes cubanos podría no reparar en él. Un click y el holocausto tornará a ser a puertas cerradas, digamos como en los 70s pre-internet. Ese botón, reminiscencia no atrofiada del mortífero botón rojo de la Guerra Fría, esa teclita programada acaso desde la Era de Eliecer en la Universidad de Ciencias Informáticas, ese golpecito de bits desatará barbarie de sobra en Cuba, suficiente para borrar la genealogía de una sociedad civil al margen del idilio totalitario que aquí muta y mata sin síntomas de extinción.
Orlando Luis Pardo Lazo
La Habana


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

lunes, 12 de marzo de 2012

LOS HIJOS QUE NADIE QUISO (Blog de Angel Santiesteban)

11 de marzo de 2012

El Arte que desafía

Al Arte siempre le han temido las dictaduras por esa propiedad silenciosa y devastadora de desnudar lo oculto. Porque es la paloma mensajera que trasmite el sentimiento del pueblo, sus miedos y esperanzas. Además, tiene la virtud de mover la opinión popular y de ayudar a desplazar a los caudillos.
La respuesta de los gobiernos totalitarios, como en Cuba, es el constante asedio a los artistas desde múltiples variantes. El miedo es la mejor arma para sofocar las diversas maneras de creación. La crítica a través del Arte es un arma eficaz del proceso transformador, es la naturaleza de la creación. El Artista, a través de sus contradicciones y dudas, lucha internamente con lo que es mejor para el Arte, la sociedad, y, contra él mismo (este debería ser el orden lógico de la creación), puesto que a partir de que comience a molestar al Gobernante y a sus aduladores, será diana de ataques para devolverlo al redil, y que comience su proceso de autocensura.
Pero el Arte que no se manipula, supera los temores y las futuras represalias, porque es la necesidad misma que nace en la propia libertad de emitir una propuesta transparente y solo a favor de lo artístico, que incluso prospera y triunfa ante cualquier intento de asfixiarlo.
En el cosmos de las expresiones creativas, las Artes Plásticas arremeten contra la megalomanía de la familia Castro. Gran parte de las tristezas de una nación que se consume constantemente, se encuentra en los lienzos de los pintores cubanos contemporáneos. La música ocupa lugar destacado en la ofensiva contra el sistema totalitario, con letras de canciones que critican los desafíos de una sociedad que sobrevive deshecha y vigilada. Entre todas las artes la literatura es la desventajada, quizá porque es la más peligrosa, según la historia universal. Si los escritores se lo proponen pueden llegar a ser manipuladores, de un lado o del otro, de la realidad nacional, por eso merecen una atención permanente desde el Poder. Una crítica constante de nuestra generación es que asumimos el rol de la prensa. Ocupamos la acción de los acontecimientos reales (sin exagerar, recuerden al realismo socialista), y se suponía, según los críticos (oficiales), que el escritor es netamente un fabulador. Muchos escritores se dejan aupar. Lo que más se puede lograr de ellos es el silencio, que en apariencia “apoyen” al sistema aunque en lo profundo de su ser lo odien.
Por su parte el Cine apuesta por un arte sin compromiso político. De las Artes es el más convincente, pero el alto costo de producción disminuye su posibilidad de lucha en la escena social.
Entre las Artes Escénicas, el Teatro merece un aparte, es el medio más inmediato y tangible por su formato efímero palpable en el tiempo, pero a su vez es la impronta del pensamiento ciudadano que interactúa con los acontecimientos sociales que la prensa calla.
El “Teatro Bertolt Brecht”, desde hace dos meses ofrece la puesta "Nuestro pueblito, versión y dirección de Juan Carlos Cremata Malberti con su proyecto “El Ingenio”, basado en “Our Town” del norteamericano Thornton Wilder.
Cremata se las ingenia para contextualizar la obra y, trayéndola a nuestra realidad, consigue ofrecernos una actualidad alucinante que, a través del manejo hábil de las emociones, nos expone las necesidades más cotidianas, creando un espectáculo en el que fusiona con una excelente iluminación, música, arte circense y danza, hasta lograr que broten vibraciones y sentimientos, en ese acto de recibir y devolver al público que sólo el teatro es capaz de alcanzar plenamente, y que nos lleva a perseguir cada movimiento y guiño entre luces y sombras que a veces alegran, y otras dan esa aureola lúgubre de humo y oquedad a un mundo al que nos resistimos a entrar, pero que finalmente somos arrastrados a su interior, agradeciendo, desde el momento mismo de realización, las convincentes actuaciones de sus actrices y actores, la complicidad del equipo técnico quienes, en algún momento desde sus pasillos aéreos, se confabula con sus personajes.
El Director nos vuelve a llamar la atención sobre la convivencia generacional, la vejez, la muerte y la niñez, con todo ese presupuesto dramático sin abandonar la broma popular, el chiste, liberando a sus actores a no circunscribirse a un guión hermético, y brindándole la posibilidad de la improvisación.
La historia, en tres actos, transita la vida de Emily, que encuentra el amor de George, su vecino y compañero de escuela, con quien luego se casa, y que en su segundo parto muere; y es entonces que pide regresar, quiere existir entre los vivos aunque sea un día, porque extraña a su hijo, a su esposo, la casa, y a pesar de los consejos de familiares que habitan la muerte para que desista volver. Emily regresa después de escoger el día de sus doce cumpleaños, pero descubre que el dolor es aún mayor, llega a ser insoportable recordar, vivir un tiempo ajeno sabiendo que hay que retornar, que definitivamente su lugar ya no está entre los vivos. Por eso pide regresar sin que el día culmine, descubriendo que “los vivos no entienden la muerte”, ella, por su parte, también ha dejado de entender a los vivos, sus lenguajes y perspectiva ya no son los mismos.
Con la particularidad que en Cuba las dificultades se multiplican si se compara con el resto del mundo, reconociendo nuestra realidad convulsa y los tiempos donde se vive con tanta prisa, brindar una obra escénica de tres horas de duración parecería algo imposible de lograr, sin embargo, “Nuestro Pueblito” conquistó en la mayoría de sus funciones un auditorio ávido y emocionado, puesto de pie para aplaudir y agradecer el inmenso esfuerzo artístico del elenco y sus realizadores, sin dudas, una señal de preciosismo.
Por supuesto, tantas risas y lágrimas sobre la realidad que nos circunda, como todos los caminos que conducen a Roma, en Cuba nos llevan a la censura solapada, prueba de ello es la no asistencia de alguna representación oficial de la cultura cubana. A pesar de que sus sillas han quedado vacías esperando que sus oscuras sombras de funcionarios ocupen el espacio de la creación sin límites ni miedos, que en aras de alcanzar una factura transparente y creativa, brinda con ARTE, el lenguaje más profundo e internacional, hasta lograr sacar de sus espectadores, sus alegrías, angustias y tristezas.
Y nos marchamos del teatro con esa riqueza emocional que por siempre sabremos agradecer.
Ángel Santiesteba-Prats 
 
 
Popsteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

viernes, 9 de marzo de 2012

CUBA: SESENTA AñOS DE DICTADURA


| Por Alberto Méndez Castelló
PUERTO PADRE, Cuba, marzo, www.cubanet.org  – Inaudito, pero por increíble que parezca, no deja de ser cierto: este sábado los cubanos cumplimos 60 años de dictadura ininterrumpida. Seis años, 9 meses y 21 días en manos del dictador Fulgencio Batista y 53 años bajo la… “dictadura del proletariado”.
Sólo quienes hemos vivido esta experiencia conocemos la agresión que representa cualquier tiranía a la libertada individual, por lo que asombra que quienes siempre vivieron en democracia, o incluso bajo dictaduras de derecha, se empeñen en idealizar las dictaduras comunistas.
Según Fidel Castro en su discurso del 2 de enero de 1965, pronunciado en ocasión del sexto aniversario de la caída de la dictadura de Fulgencio Batista, el socialismo es una etapa de tránsito que políticamente se caracteriza por ser la dictadura del proletariado.
Con tantas detenciones por motivos políticos ocurridas por estos días y durante más de medio siglo, con los apedreamientos a opositores por turbas conducidas, incluso, con la negación a los disidentes de las ocupaciones más primarias del ser humano, porque quienes disienten en Cuba no pueden poseer ni una simple escopeta de caza, un bote para ir de pesca, ni mucho menos obtener una parcela para labrar la tierra, cabe preguntarse: ¿El tránsito de la dictadura del proletariado en Cuba es en retroceso al feudalismo?
En aquel discurso de 1965, Fidel Castro se preguntaba: “¿Acaso el concepto de dictadura del proletariado está en contradicción con el concepto de democracia?”, y respondió “No”.
Por los crímenes de Stalin, el pueblo cautivo de Cuba o los tanques en la Plaza Tiananmen  la pregunta debió ser: ¿Acaso la dictadura del proletariado actúa diferente a cualquier otra dictadura?
A propósito de la tiranía de Batista y lo que esta podría significar para Cuba y América, el 15 de mayo de 1958, el entonces presidente del Colegio de Abogados de Cuba, doctor José Miró Cardona expresó en una conferencia de juristas del estado de Florida:
“No vengo a esta reunión a plantear problemas políticos de mi país. Esas cuestiones deben quedar encerradas en las fronteras de la nación; pero los hechos que vienen sucediéndose en Cuba en violación reiterada de los derechos humanos, desbordan los cauces de lo estrictamente político para afectar las bases de la nacionalidad y poner en peligro la esencia de la democracia occidental en todo el continente americano. Existe en mi país una dictadura férrea que, como toda dictadura, es el caldo de cultivo para que germine y fructifique la simiente del comunismo, que niega a Dios, a la patria y a la familia”.
Sabemos cómo el primero de enero de 1959 fructificó en Cuba la semilla de la dictadura del 10 de marzo de 1952 y cómo desde ese mismo año se esparció por Latinoamérica, donde todavía hoy produce muertos, secuestros y querellas. No es fortuita la ausencia de Cuba en la Cumbre de las Américas ni la presencia en La Habana del presidente de Colombia esta semana.
También es conocido a dónde en la isla fueron a parar Dios, la patria y la familia mientras existió la Unión Soviética; raíz, tronco y follaje de esa simiente.
Con todo, es útil establecer algunas analogías por aquello de que no significa lo mismo dictadura del proletariado que dictadura de camarilla.
La dictadura de Fulgencio Batista, nacida el lunes 10 de marzo de 1952, empleó 24 días para derogar la Constitución de la República y establecer sus propios estatutos el viernes 4 de abril de 1952.
La dictadura del proletariado, que entonces no se dijo tal –se autoproclamaba movimiento revolucionario encargado de echar al dictador y restablecer el orden constitucional- empleó 37 días, no para reinstaurar la Constitución, sino para echarla abajo y promulgar una nueva Ley Fundamental el 7 de febrero de 1959, suprimiendo todo el articulado referente a los procesos electorales.
Y… ¡qué coincidencia!, la dictadura del proletariado reprodujo casi literalmente en el artículo 232 de su Ley Fundamental el artículo 257 de los Estatutos del Viernes de Dolores, rubricados por el dictador Fulgencio Batista.
De un plumazo suprimían, tanto una dictadura como la otra, el Inciso a del artículo 285 de la Constitución de 1940, con lo cual el gobernante de turno y su Consejo de Ministros podían modificar los comicios a conveniencia, y no como establecía la carta magna de 1940, sólo mediante referendo a propuesta de no menos de 100,000 electores.
Como en la década de los años 50 del pasado siglo, cuando la dictadura de Batista fue renuente al diálogo con la oposición en la sociedad civil, la llamada dictadura del proletariado hoy se mantiene reacia a escuchar opiniones discrepantes, sometiendo a sus oponentes a un estado de segregación sólo equivalente al apartheid sudafricano.
También como en aquella época, aunque todos los partidos políticos buscan el mismo fin, que es conseguir finalmente la tan añorada democracia, también hoy enfrentan el totalitarismo, como antes enfrentaron la dictadura de Batista, sin la imprescindible unión estratégica.
La prensa independiente crea estados de opinión y ejerce influencia positiva en el pueblo, pero como en ninguna otra dictadura, hoy está amordazada dentro de la isla como jamás en su historia.
Como tampoco nunca lo estuvieron, hoy la mayoría de los intelectuales cubanos, conciencia cívica de la nación, hartos de mecenazgos o muertos de miedo, permanecen callados, aunados al discurso oficial o, si acaso, recitando parábolas y verbos.
Solo un grupo de la sociedad civil, las Damas de Blanco, están a la vista dentro de la isla y dada su capacidad de crecer cualitativa y cuantitativamente, quizás logre la posibilidad de que el pueblo cubano despierte de su letargo, orientando así su capacidad cívica a destinos más elevados.
El papel de la Iglesia católica, en tanto el régimen no acepta contraparte, tiene más utilidad como plantadora de valores morales que como mediadora en una mesa donde solo  existe una silla.
En definitiva, Cuba continuará siendo o dejará de ser lo que su pueblo, tanto dentro como fuera de la isla, se lo proponga en el momento que decida ejercitar sus derechos, aunque parezca increíble que solo dos hombres –Fulgencio Batista y Fidel Castro- han sido los que han administrado sus sueños durante 60 años.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

jueves, 8 de marzo de 2012

¿Quiénes son los verdaderos anticubanos?

Carta abierta

Antonio G. Rodiles, líder del proyecto Estado de SATS, lanza una carta pública a Fidel Castro.
Una vez más la Seguridad del Estado usa la vieja táctica de intentar desprestigiar ante su incapacidad de ir a un debate público de argumentos e ideas. Debate que tendría un final muy esperado, pues absolutamente nadie puede esconder  la ruina a la que han llevado a la nación cubana. La han arrasado e intentan seguirla arrasando. En esta ocasión los ataques se han dirigido al proyecto Estado de SATS y directamente hacia mi persona.
Siento la necesidad de contextualizar esta réplica pues de lo contrario perderíamos la verdadera perspectiva de lo que está ocurriendo. No resulta casual que toda esta andanada de tergiversaciones y elucubraciones provenga de Cuba Debate la página de Fidel Castro y sus empleados.
Para comenzar aclaro que por mi historia familiar (ojo, no hablo del General de División Samuel Rodiles Planas, hablo exclusivamente de Manuel G. Rodiles Planas, mi padre) tengo una versión directa de nuestra historia reciente un tanto diferente de la oficial. Es por eso que puedo entender perfectamente cuál es la raíz de esa despreciable táctica de atacar en lo personal al que disiente, de donde nace el uso de la mentira, la manipulación, el desprecio por el otro, como herramientas indispensables y esenciales.
La raíz tiene un nombre Fidel Castro Ruz y compañía.
Hay varios cuestionamientos que deseo compartir públicamente y créanme que todavía quedan algunos más. Me pregunto:
¿Quiénes realmente han estafado al pueblo cubano?
¿Quiénes han despreciado nuestros derechos?
¿Quiénes son los verdaderos traidores?
 Es hora de recorrer un poco la historia y preguntarles directamente a Fidel Castro y compañía, aunque se nieguen a respondernos, como han hecho siempre.
¿Quién o quiénes engañaron a aquel grupo de pilotos y ofendió hasta la saciedad a una persona de la calidad de Félix Pena obligándolo al suicidio? ¿Quién aplastó la independencia del poder judicial  unos días después de enero del 59?
¿Quién mintió una y otra vez, frente a todo un pueblo, diciendo que no era comunista y que la revolución era verde como las palmas?
¿Quién o quiénes  condenaron a Huber Matos a 20 años de prisión, acusado de calumniar a la revolución por decir que se imponía el comunismo?
¿Quién o quiénes manipularon al pueblo cubano declarando, "Elecciones, ¿para qué?", con el objetivo de perpetuarse en el poder?
¿Quién o quiénes son los responsables del fusilamiento de decenas y decenas de cubanos?
¿Quién o quiénes han engañado a un pueblo haciéndoles creer que Fidel Castro participó del combate el día 19 de abril en Playa Girón, cuando realmente no estuvo ahí presente?
¿Quién o quiénes dejaron  morir en huelga de hambre al extraordinario joven Pedro Luis Boitel?
¿Quién o quiénes han sometido a miles de presos políticos y comunes a condiciones infrahumanas y tratos vejatorios?
¿Quién o quiénes despojaron del fruto de su trabajo a miles de familias cubanas prometiendo una prosperidad que nunca ha llegado?
¿Quién o quiénes enviaron, para satisfacer delirios de grandeza, a morir a miles de jóvenes cubanos en África?
¿Quién o quiénes autorizaron y fomentaron el ultraje a miles de cubanos que deseaban abandonar el país, apedreando sus casas y provocando la violencia y ahora se aprovecha de las remesas de ellos a sus familias para sostener su delirante e ineficiente sistema?
¿Quién o quiénes han impuesto a todo un pueblo a vivir en condiciones de penuria durante tantos años?
¿Quiénes son los principales responsables de la destrucción de toda la industria, infraestructura, agricultura, vivienda? ¿Quién o quiénes gobiernan el país a base de decisiones y caprichos que sólo muestran una gran ignorancia y prepotencia?
¿Quién o quiénes autorizaron el hundimiento del remolcador 13 de marzo donde murieron alrededor de cuarenta personas, principalmente niños y mujeres? Todavía recuerdo el  cinismo de Fidel Castro frente a las cámaras de televisión diciendo que había sido un accidente.
¿Quién ordenó pulverizar a dos avionetas desarmadas en pleno vuelo y acabar sin escrúpulos con la vida de cuatro seres humanos?
¿Quién o quiénes son los máximos responsables del fusilamiento, en un juicio sumarísimo, de tres jóvenes en el año 2003?
¿Quién o quiénes ordenaron las brutales penas a 75 disidentes políticos, por el sólo hecho de ser hombres libres?
¿Quién o quiénes ordenaron y ordenan humillar con violencia  a un grupo de mujeres indefensas que piden la libertad de sus esposos y  de todos los cubanos?
¿Quién o quiénes son los responsables de la muerte del joven Orlando Zapata Tamayo que sólo pedía que no se le ultrajara con más golpizas?
¿Quién o quiénes ordenaron la muerte de Wilman Villar Mendoza?  ¿Quién o quiénes ordenaron llevarlo al hospital sólo cuando ya no había posibilidades de salvarlo?
¿Quién o quienes han usado la violencia, el terror y la muerte como formas de escarmiento? Práctica que comenzó desde los tiempos de la Sierra Maestra y que siempre se ha maquillado en un teatro de legalidad.
¿Cuántos muertos pesan sobre ustedes, cuántos?
¿Quién responde por la estampida de cubanos que buscan a toda costa dejar atrás una situación que los agobia? ¿Quién responde por los muertos en el estrecho de la Florida? ¿Quién responde por tantas familias separadas?
Esos responsables sí son los verdaderos traidores, son los verdaderos anticubanos, son los que sienten pánico cuando se habla de una Cuba donde todos tengan voz. Todos sus argumentos son palabras huecas que intentan desviar el dedo que los acusa como los principales responsables de nuestra tragedia nacional.
A nosotros nos queda poco que perder, ustedes han logrado, durante 53 largos años, arruinar nuestra nación, han logrado que impere la miseria. Muestren al menos algo de vergüenza en sus finales.
Por más que se aferren se les acaba el tiempo, los cubanos estamos hartos de sus desmanes. El futuro,  donde no cabrán el odio y la desidia, está tocando nuestras puertas.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

lunes, 5 de marzo de 2012

SALTAR DEL CORRALON CASTRISTA A LA GLOBALIZACION

Escrito desde Cuba


     
1/3/2012
Por Darsi Ferrer Ramírez
El campo de concentración de Auschwitz tenía su propia lógica. En su diseño todo encajaba. Los cautivos que no morían a la llegada sólo duraban un promedio de seis meses. Se aprovechaban todas sus pertenencias, reciclándolas entre la población aria del Tercer Reich. Además, les extraían las piezas dentales de oro y se recuperaban las prótesis. Con la grasa humana se hacía jabón. Algunas pieles tatuadas terminaban en pantallas de lámparas y como petacas para tabaco. Los cabellos eran utilizados en la fabricación de zapatillas especiales para las tripulaciones de los submarinos. Las cenizas de los crematorios resultaban abundante abono… En fin, todo era productivo, racional… hasta que los tanques de guerra aliados abrieron aquella realidad al mundo exterior.
Una pertinaz visión esquemática, también con su propia “lógica” sobre el futuro próximo de Cuba, ha sentado sus reales tanto en ingenuos como defensores de la actual dictadura militar desgastada en el poder. Hasta lo que da la vista, toda valoración crítica a los asuntos nacionales marcha casi siempre a la saga y en la estela de las intentonas del régimen por hacer sobrevivir, y no cambiar, el sistema imperante en la isla.
Se concede demasiado crédito a un régimen totalitario que, de por si mismo, es un absurdo. De un sistema dictatorial como el que rige el destino de la nación cubana resulta disparatado esperar sensatez. Así se aceptan las premisas de lo irrazonable. Si la junta militar gobernante amaga en una u otra dirección se le ensalza o se le critica, mas ambos criterios aceptan la “lógica” de los acontecimientos. Denominadas “actualizaciones” por el oficialismo, “reformas” por los optimistas y "pasos insuficientes" por adversarios, se llega al extremo de valorar esas medidas como promovidas por una sincera y pragmática voluntad de transformación. Y hasta cuentan con un persistente optimismo alucinado y solidario de analistas y de diversa prensa que otorga virtudes de progreso a lo que no es otra cosa que un desmontaje totalitario de la responsabilidad, con el cínico objetivo de la brutal y más que aburrida perpetuación de los Castro en el poder.
Aceptar sus designios sobre cualquier asunto, el que sea, es un trastornado error de encantamiento político, si no se trata de medidas que impliquen cambios estructurales que modifiquen la esencia de su modelo totalitario, como podría ser el reconocimiento a la libertad de expresión, reunión y asociación, el derecho de huelga, la garantía del pleno ejercicio de la propiedad privada, y otros…
Sin embargo, para evaluar un panorama que continúa su tránsito a la ruina, amigotes, simpatizantes y cubanólogos de todas las vertientes, se aferran a lo gastado en el análisis. Por malas o buenas razones, se excluye aceptar como método de escrutinio de la sufrida realidad nacional las nuevas reglas de transformación política, social, económica, cultural y de cuanto hay que se están imponiendo a diario en el mundo. De un modo u otro, se evita proyectar la situación de la isla contra el telón de los recientes acontecimientos mundiales.
Es preocupante que el mensaje oficial de conceptuar la Globalización como algo peligroso para el futuro, maquinado como una conjura gigantesca desde los centros financieros mundiales, también parezca haber calado entre los que proponen un paulatino establecimiento del Estado de Derecho y la democracia en Cuba. La Globalización es una fase nueva de civilización y un aliado formidable para los pueblos oprimidos bajo la bota represiva de cualquier índole. Todo el que ahora de alguna manera acceda a un computador, un teléfono celular, reciba email, vea en DVD o transporte en una memoria accesible a puerto USB cualquier información liberada de la férrea censura del régimen, ya está navegando en la espuma de la modernidad.
Para los fundamentalismos, populismos, autoritarismos y regímenes totalitarios, así como las sociedades conservadoras y con desconfianza del caos incontrolable y creativo que trae el mundo, las tecnologías, sobre todo de comunicación, les están dando un inesperado vuelco a sus viejos esquemas sociopolíticos y económicos. Y para mayor estímulo de posibilidades, hace que todos los fenómenos contemporáneos se liguen de una manera increíble: la crisis financiera y económica de buena parte del Occidente industrializado, el triunfo electoral del Partido Popular en España, la situación de salud del gobernante Hugo Chávez, las limitaciones de la política del Estado de Bienestar, el desarrollo del programa nuclear iraní, la Primavera Árabe. Influyen directamente en la repentina transición hacia la democracia en Myanmar, la incipiente crisis geopolítica de potencias emergentes como China, con una estructura de hegemonía trasnochada, o de Brasil, con la futura gran zona de desarrollo mundial, la cuenca del Pacífico, colocada justo a sus espaldas… Todo lo conocido de repente se vuelve convulso, buscando un nuevo acomodo, una nueva fase de imparable desarrollo.
Son irrupciones tan sorprendentes que aún están por definir la amplitud que podrá alcanzar sus posibilidades, pero sin dudas en estos mismos momentos prosiguen transformando, cada vez más acelerada y totalmente, la realidad global y los patrones de análisis a futuro.
Permanecer encallado en el mismo arrecife de clichés históricos de hace una década conduce a conceptuaciones de un presente y futuro sin vínculo alguno con la realidad contemporánea. Todos los casos recientes son trascendidos y mutados por eventos asombrosos, revueltos por las fuerzas globalizadoras que se aceleran por día. Han sido y serán protagonizados por los que se identifiquen, entiendan y utilicen sus modernos instrumentos, sin la presencia predominante de élites profesionales, líderes carismáticos y personalidades políticas o morales que no se hayan actualizado como protagonistas de esta transformadora visión.
Pese al esquema consolidado del aislamiento geográfico, carente de libertades y en plena práctica de un empecinado apuntalamiento, Cuba está incluida en esa vorágine. El régimen, que tiene cada vez un espacio más reducido de maniobra, apuesta porque la población no se percate de su protagonismo. Pero más allá del arrollador movimiento invasivo de los medios de comunicación y las redes sociales, imposible de detener sin tener la certeza de quedar fuera de conexión con el mundo, el aumento de los intercambios interpersonales conforma profundos cambios sociológicos y culturales en la población.
Gracias a la concatenación con la ola liberadora que sacude al mundo los cubanos vuelven a redescubrir su maltrecha y secuestrada pertenencia a la cultura occidental, abandonando los gastados ropajes del pobretón y pusilánime Hombre Nuevo que aún se les intenta hacer portar.
¿Podría alguien explicar por qué en un país totalitario, donde se supone que todo está controlado al dedillo, funciona el juego prohibido de la lotería a todo lo largo y ancho del país? ¿Daría alguien una pista de cómo el mercado negro, esa paradójica área clandestina de libertad económica y corrupción desenfrenada, sigue coleteando ante las narices de un Estado prohibitivo y represor? ¿Cómo se conjugan estas circunstancias con la supuesta particularidad del caso cubano?
El argumento de que el pueblo cubano es cobarde, o que ha perdido el “órgano de la rebeldía” es de una manoseada simplicidad que evita analizar los hechos. Confirma el poco o ningún vínculo serio que se establece con las revueltas triunfantes en la antigua Checoslovaquia, Rumanía, Polonia, Alemania, la desintegrada URSS, y recientemente en Túnez, Egipto, Libia, Siria, y otros. Todos esos pueblos, ya se sabe hasta la saciedad, aguantaron atropellos e injusticias de todo tipo, sus regímenes no eran más “suaves” que el cubano y parecían condenados a un inmovilismo de por vida. Pero aceptar valorarlos diferentes al de la isla es una forma de pensar enfermiza, circunscrita a los términos y límites impuestos por un pensamiento retrógrado interesado en la auto-anulación. Es quedarse voluntario en el razonamiento del platanal castrista.
En la medida que los cubanos logren vincularse con la realidad global, con las nuevas corrientes libertarias de la modernidad, el régimen se volverá menos creíble y más frágil. Sus premisas de supervivencia como única solución se derrumbarán ante el fárrago cambiante de un mundo que llega impetuoso a las fronteras del país. No es algo que pueda ser detenido ni manipulado por estrechos intereses. Mucha razón tenía el papa Juan Pablo II cuando proclamó “¡Que el mundo se abra a Cuba y Cuba se abra al mundo!” Pues bien, esa premisa está llegando. Se debe aprovechar en favor de la libertad y el progreso.


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"