martes, 17 de enero de 2012

G-2 marginales.com





En la peregrinación a la Virgen de la Caridad del Cobre, el 8 de septiembre, un grupo de marginales eran comandados por la Seguridad Cubana para agredir a los opositores al régimen. Tengo que confesar que no pude ocultar mi sorpresa al ver a esos delincuentes que, como mercenarios, responden a las órdenes de los militares.
En aquel grupo de pueblo divisé a las Damas de Blanco con sus gladiolos en las manos, señoras con su vestimenta blanca, marchando en silencio. Me acerqué solidario y emocionado y a la vez, sin dejar de reconocer que era un disparate o inocencia de mi parte, si estaba a mi alcance, protegerlas de alguna manera.
Un opositor sacó su teléfono celular e intentó tirar algunas fotos, y uno de los delincuentes que antes lo hacía por oficio y ahora de matón con licencia de la Seguridad del Estado (G-2), intentó robárselo con violencia. Durante unos segundos de forcejeo la masa compacta se convirtió en estampida. Los periodistas internacionales intentaron captar las imágenes y los tránsfugas, ahora de oficialistas, pusieron sus manos delante de los lentes para evitarlo. Con rapidez dos facinerosos toman por el cuello a otro opositor y lo halaron hacia una dulcería de la calle Galeano, en su interior habían otros hombres esperando y allí lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
Entonces las supuestas Damas Blancas que iban a mi lado comenzaron a gritar “Viva Fidel, viva Raúl”, “Viva la Revolución”. Me sorprendí tanto de aquella farsa que huí espantado de la claque oficialista. Me acerqué al joven disidente que intentaron quitarle el celular. Y me contó los detalles.
Sentí tanta ira que saqué mi celular para captar los rostros de aquellos que hacían el operativo y un día, cuando llegue la libertad, al menos recordarle lo injusto y abusadores que fueron. Para mi sorpresa, no supe en qué momento me tenían rodeado. Eran diez fornidos malandrines que hacían un círculo a mi alrededor. No podía acercármele, ni ellos a mí. Con el celular los filmé, sobre todo al Jefe del Operativo (tenía una cadena de oro en el cuello), que al ver mi intención giró el rostro para evitar ser captado por la cámara. Hubo dos cosas que me despertó curiosidad, y así lo muestran las imágenes: entre los bellacos había un solo blanco, y todos tenían el aspecto de baja catadura moral, poca educación y aires de presidio.
Aquella peregrinación se me convertía en un viaje al absurdo, a la total desfachatez. En todo momento me hacía dos preguntas: ¿Cómo es posible que un Estado recurra a tales maniobras para continuar en el Poder?, y la segunda: ¿Cómo es posible que alguien pueda defender un sistema que comete estos atropellos y abusos?
El recién pasado lunes 26, en la iglesia de Las Mercedes, hicieron otro operativo pero menos oculto. Agentes de la motorizada impedían el acceso de autos por los perímetros cercanos a la Iglesia. Un cordón de truhanes vestidos de civil y con el mismo aspecto de marginales, parapetados en las esquinas, impedían la llegada de los opositores, a los cuales se les incautaba el carné de identidad y eran montados en autos marca Lada con chapa amarilla, para evitar que lo asociaran al Gobierno, y eran llevados a los cuarteles de interrogatorios.
A la misma hora se les impedía a varias Damas de Blanco salir de sus casas. En las puertas de sus hogares, dos hombres con aspecto impresentables, cada vez que ellas intentaban salir les advertían que por su bien desistieran del paseo porque la pasarían muy mal si lo hacían. En la acera del frente, varias jovencitas, con la peor facha y gesticulando en demostración chusma, le decían a los dos delincuentes: “Déjenlas salir que le vamos a ir pa arriba y vamos a despingarlas aquí mismo pa que vean que no les va a quedar más ganas de hacerse las contrarevolucionarias”.
A pesar de todo, la reacción de los vecinos fue lo que más me llamó la atención. Miraban asombrados a dónde habían llegado los hermanos Castro para salvar su inútil sistema. Y, a pesar del miedo, se expresaban en contra del abuso sin bajar la voz, y a expensas de que los apresaran.
Después vinieron otros delincuentes a sustituirlos. Y yo los seguí para saber hacia dónde se dirigían. En el camino iban alardeando de las patadas y piñazos que les darían “a esas contrarevolucionarias”, si finalmente hubieran salido de sus casas.
Aquel grupo de indeseables fueron bajando por la calle Cuba hasta llegar al Sector de la Policía que está en San Ignacio. Un camión de la policía los aguardaba para llevarlos de vuelta a sus albergues cuando terminara el operativo, también aguardaba un auto con chapa del MININT. Cuando pasé por la puerta del Sector los vi adentro merendando, retomando fuerzas para volver a la represión.
Un amigo que vive por los contornos me dijo que la mayoría de los delincuentes que estaban en los operativos son sacados de la cárcel bajo palabra de que ayudarán a la Revolución. El chantaje clásico. La mayoría que escogen son negros porque los intimidan con que serán recriminados por otro sistema que sustituya el actual, y a la vez son los que menos familiares tienen en Miami que puedan criticarlos y persuadirlos de hacer semejante acción.
Pero es más simple y directo que eso: en caso de no cumplir con lo pactado y acatar las órdenes cuando les son dadas, los devuelven a las prisiones de donde fueron sacados a cumplir el resto de sus condenas y, con seguridad, les retiran las reducciones de sanción por buena conducta. Mi amigo me aseguró que ahora viene una nueva fuerza que forma parte de los 2 900 excarcelados que Raúl Castro anunció en su último discurso.
Entonces no pude evitar sentir lástima por esos seres cautivos en el tiempo y esclavos de un destino impuesto que también, como los opositores, se debaten por buscar lo mejor para sí; solo que en el caso de los disidentes, a pesar de las golpizas y detenciones que reciben en carne propia, cuando piensan en sí mismo, sustituyen su cuerpo por la Isla de Cuba.
Ángel Santiesteban-Prats.

REPUBLICA DE PANAMA CAPITULO V (Continuación)




Sobre fuertes lluvias de piedras avanzaban  los uniformados. Comenzaron a tirar bombas de gases lacrimógenos y tiros  de perdigones, tratando de amedrentar a los rebeldes. Estos por su parte devolvían las bombas de gases lacrimógenos en contra de los soldados. Paralelo a esto, un grupito de personas entró a la enfermería y se apoderaron de frascos de alcohol, ingiriendo esta bebida; muchos quedaron intoxicados.
Una voz se escuchaba por los altoparlantes,  llamando a la calma y la cordura, que todo se solucionaría. Nadie escuchaba. El clamor y las ansias de libertad eran mayores que todas las súplicas,
Los antimotines continuaron avanzando hasta lograr que todos estuvieran dentro del campo. Habían ganado la batalla.
Personas que se encontraban en los bloques 7 y 8, comenzaron a tirar cubos llenos de excrementos sobre los soldados que estaban por fuera y en ese mismo lado de la cerca  (Esta es una vieja práctica utilizadas por los presos comunes cubanos, dentro de las cárceles.). Los soldados decían ¡Piedras si, mierda no!
Al ver que eran infructuosos los intentos por salir al exterior fueron desistiendo poco a poco de su agresiva actitud.
Sobre las 6 de la tarde de ese día 8 de diciembre de 1994, todo estaba en calma, eso si mucho desorden en el orden interno.
Después de la cena, los militares orientaron que las mujeres, los niños y los ancianos fueran a dormir a un local que estaba cerca y donde se recepcionaban a personas que venían de otros campamentos. No se sabía cual era el propósito de esta medida
La noche trascurrió en relativa calma. Sobre las 3 de la mañana se escuchó por el audio una voz que decía:
-A todos los residentes del campo, queda terminantemente prohibido salir fuera de los dormitorios  (carpas), el  que lo haga será considerado un enemigo- Todos los bloques estaban tomados militarmente y nadie se podía mover. La mayoría de estos soldados traían los rostros pintorreteados, es decir camuflados. Comenzaron a entrar carpa por carapa en los bloques 7 y 8, y a dar golpes a diestra y siniestra, a  culpables e inocentes. Se llevaron a todos los residentes de estos dos bloques presas, al parecer pensaban que los que les tiraron los excrementos eran de estos bloques. Personas de otros bloques también fueron detenidas y golpeadas.
Amaneció y los bloques continuaban tomados militarmente. Las personas no habían podido hacer sus necesidades fisiológicas y las apariencias de las carpas eran deprimentes. Parecía que hubiera pasado un huracán de gran intensidad.
Al fin sobre las 11am, los soldados se retiraron hacia el área exterior del campamento y a las 12 del medio día las personas pudieron hacer sus necesidades y almorzar tranquilamente.
Alrededor de las 4pm, comenzaron a aparecer los primeros casos de intoxicación producto de la ingestión de alcohol.


Continuará


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Sara Marta Fonseca: El decoro de una mujer



 | Por CubaNet
LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -La diversidad de opiniones es uno de los sostenes de la democracia y los opositores cubanos, aunque coinciden en muchos temas cardinales, tienen opiniones variadas sobre el presente y el futuro del país. Con esta serie de pequeñas entrevistas que publicaremos durante la actual semana, CubaNet pone a la consideración de sus lectores los criterios de algunos opositores pacíficos cubanos acerca de lo acontecido en el país en 2011 y lo que esperan para 2012.
Sara Marta Fonseca: El decoro de una mujer
Sara Marta Fonseca, secretaria ejecutiva del Partido Pro Derechos Humanos y delegada en La Habana del Movimiento Femenino por los Derechos Civiles Rosa Parks, ha enfrentado en repetidas ocasiones la intolerancia del régimen cubano: prisión, maltratos físicos, acoso permanente no han quebrantado la voluntad de esta mujer, que simboliza la voluntad de cambio que reclama la oposición pacífica cubana. Sara Marta concedió a CubaNet la entrevista que reproducimos a renglón seguido.
CubaNet: ¿En qué consiste la actividad que realiza el Partido Pro Derechos Humanos cada miércoles en su vivienda?
Sara Marta: Sobre todo es una actividad pacífica que denominamos “Libertad sin destierro para todos los presos políticos”. Allí intercambiamos opiniones sobre la situación económica y política del país, y estudiamos el legado que nos dejó Martin Luther King. Se trata, repito, de una actividad pacífica, lo que no impide que el régimen muestre su agresividad y mantenga la vivienda constantemente vigilada para impedir la llegada a la misma de los opositores. A veces salimos a la calle y repartimos entre el vecindario la Declaración Universal de Derechos Humanos, cantamos el Himno Nacional, y es entonces cuando somos agredidos de hecho y de palabra por la policía y las brigadas de respuesta rápida.
CubaNet: ¿Qué proyecta su organización para el presente año?
Sara Marta: En primer lugar, luchar por la unidad de la oposición alrededor del Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata, entidad que agrupa a las principales organizaciones defensora de los derechos humanos. Ningún movimiento pierde su autonomía, sólo buscamos la unidad en un mismo frente en pro de un mismo objetivo: la libertad de los cubanos.
CubaNet: ¿Cómo enfrentarán la represión del régimen?
Sara Marta: Sin miedo, aunque la represión se ha recrudecido en los últimos tiempos. Sabemos a lo que nos exponemos. Incluso corremos el riesgo de perder la vida, porque el régimen se siente acorralado. Ya no existe aquel pueblo que ellos engañaban. Los cubanos saben que el sistema no sirve, y que hay que cambiarlo, aunque no sabe cómo hacerlo debido al miedo que le han inculcado durante tantos años. Pero está latente el convencimiento de que se necesitan en el país cambios verdaderos. Nosotros trataremos de incorporar al pueblo a nuestra lucha, porque estamos convencidos de que somos el motor impulsor para propiciar los cambios y un estallido social de carácter pacífico en el país, sin derramamiento de sangre.
CubaNet: Usted ha sido golpeada en varias ocasiones por la policía por defender sus principios.
Sara Marta: La golpiza más reciente ocurrió el 11 de diciembre. Fue terrible. Estaba en casa de nuestra líder fallecida Laura Pollán, en la calle Neptuno. En esa ocasión el oficial Camilo, estuvo amenazándome, a mí y a las mujeres que nos encontrábamos en la vivienda. Nos dirigimos a la iglesia Santa Rita, en Miramar, como es ya una tradición, y cuando salimos la cuadra estaba bloqueada por la policía motorizada. Todas fuimos golpeadas antes de introducirnos en los ómnibus. Nos llevaron para distintas unidades de policía. A mí me condujeron a la 4ta. unidad del municipio Cerro, y allí cuatro mujeres me arrastraron hasta el calabozo para golpearme. Estaban vestidas de civil, pero eran militares. Una de ella, que me tenía sujeta me amenazó con partirme el brazo. Luego entró un oficial de Seguridad del Estado y empezó a patearme en el piso. Cuando me sacaron del calabozo había varios oficiales de la policía política que me intimidaron para que cese mis actividades con la oposición, algo que no van a conseguir nunca.
CubaNet: Desde su punto de vista como opositora, ¿cree que existe descontento dentro de la población?
Sara Marta: La gente está cansada, y eso se palpa a simple vista, y más cuando se habla con los ciudadanos. El pueblo todavía tiene mucho temor, aunque se solidariza con la oposición, pero falta el impulso para unirse a nosotros. Todos saben que el gobierno miente. Pero el cubano, desgraciadamente, no logra romper la barrera del miedo. Cuando se rompa esa barrera el estallido social será inevitable, y hacia eso debemos enfocar nuestras actividades; que la población conozca por qué luchamos, qué queremos para el futuro, y qué se necesita para alcanzarlo, pero sin derramamiento de sangre. Cuando nos manifestamos en la escalinata del Capitolio, recibimos la solidaridad de los que se encontraban en el lugar, y eso fue muy estimulante para nosotras. Mi fe está puesta en que todo suceda de manera pacífica. Y que esos mismos cubanos que hoy nos golpean y maltratan no sean capaces de empuñar sus armas contra el pueblo.
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ENTREVISTAS:

Los opositores tienen la palabra: Guillermo Fariñas

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Los opositores tienen la palabra: Héctor Maseda

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Los opositores tienen la palabra: Elizardo Sánchez Santacruz

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Los opositores tienen la palabra: Jorge Olivera

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Los opositores tienen la palabra: Manuel Cuesta Morúa

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Los opositores tienen la palabra: Martha Beatriz Roque

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Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Poliíticos Cubanos"

lunes, 16 de enero de 2012

REPUBLICA DE PANAMA CAPITULO V (Continuación)



          (57)



Este es el testimonio narrado por el Sr. Luis M. Díaz  Ramírez, residente del Campamento # 2, los días  7 y  8 de diciembre de 1994:

Sobre las 6 de la tarde del día 7 de diciembre, varios helicópteros comenzaron a  dejar militares por los alrededores del campo. Se tenía noticias que se estaba produciendo una revuelta en el Campo # 1,  pero no se sabía la magnitud de la misma. No había comunicación entre los campos, pero el movimiento de tropas indicaba que algo estaba sucediendo.
Un numeroso grupo de personas comenzaron a concentrarse por los alrededores de la cerca y observaban el movimiento de los antimotines. Estas mismas personas acordaron reunirse a las 8 de la noche en la cancha de Baloncesto, con el objetivo de iniciar una protesta en reclamo de nuestros derechos y  tratar  de salir al exterior del campo.
A la hora indicada, cerca de 300 personas se encontraban reunidas y comenzaron a gritar visas y libertad, dirigiéndose, de forma amenazadora, hacia la puerta principal, donde se apoderaron de un “Yipy”, el cual lanzaron contra la cerca por diferentes puntos. Luego de agotar el combustible el vehículo fue volcado, a pesar de los intentos , por parte de los militares, para evitarlo. Al quedar  rota  la cerca los manifestantes comenzaron a salir hacia el exterior del campamento, otros brincaban la cerca, con el objetivo de dirigirse a la ciudad. Muchas de las personas llevaban el rostro cubierto.
Los soldados trataron de impedir la fuga, pero eran frenados por los furiosos balseros que desde dentro del campo lanzaban andanadas de piedras. Posteriormente todos los que lograron salir, fueron apresados y devueltos al campo.
Sobre las 11 de la noche las turbas se fueron calmando, vale decir agotando, y se retiraron a descansar o a dormir. La noche transcurrió en relativa calma.
A la mañana siguiente (12-8-1994), los soldados habían tapado los huecos de la cerca y  la situación seguía relativamente normal, con el campamento desordenado.
Sobre las 10 am comenzaron a verse densas columnas de humo, procedentes del Campamento # 1. La televisión local comenzó a proyectar imágenes y a trasmitir noticias de los disturbios de este campo. Las personas que vieron esto comenzaron a arengar a los demás, logrando reunir decenas de manifestante, los cuales se dirigieron a la puerta y se abalanzaron sobre la misma, logrando derribarla. Fueron inútiles los esfuerzos de los militares para impedir que esto sucediera.
Los que lograron salir se apoderaron de vehículos estacionados fuera del campo. Un monta Carga, tenía cadenas en el timón y al no poder manipularlo lo dejaron caminando sólo, para encima de lo militares.
Los sublevados se apoderaron de dos triciclos y al no poderlos poner en marcha los metieron dentro del campo y le prendieron fuego, otro, lo lanzaron contra la cerca.
Mientras tanto, los soldados habían formado un cordón compacto sobre todo alrededor del área exterior del campo, tratando de evitar que los amotinados se fugaran para la urbe.
Las fuerzas antimotines comenzaron a  avanzar al unísono sobre los revoltosos. Trataban de que éstos entraran al interior del campo.   

Continuará


Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"