miércoles, 23 de noviembre de 2011

De Estado benefactor a cobrador de impuestos



 | Por Lucas Garve
LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – “Ahora todo se lo dejan a uno, para que uno se defienda solo, cuando no hay dinero ni para comer. Después que acabaron con todo, nos dejan la tarea de arreglarlo” -expresó una anciana de 80 años, con la amargura de quien habla de una condena a muerte, mientras nos tomábamos dos refrescos en una cafetería privada.
La publicación en la Gaceta de Cuba de la resolución que anuncia el arrendamiento de las barberías y peluquerías estatales a los empleados que trabajan en ellas me hizo recordar las palabras de la anciana.
El paso de ‘empleado estatal’ a ‘trabajador por cuenta propia’, se podría traducir como “ahí te dejo esto y arréglatelas como puedas, siempre pagándome lo mío’. Lo mismo sucedió con las casas. Cuando había un déficit de más de millón y las existentes se estaban cayendo a pedazos por la falta de reparación, y la imposibilidad de que sus moradores pudieran arreglarlas por las prohibiciones y la falta de dinero u materiales, concedieron un título de propiedad a todos, que equivalió a pasar la responsabilidad de la situación desastrosa a los dueños.
Ahora los gobernantes se dieron cuenta de que el Estado es incapaz de ocuparse de producir, controlar, gestionar y comercializar todo en el país; desde exportar el níquel que se extrae en Moa, hasta los cucuruchos de coco de Baracoa. Verdad de perogrullo, dirán algunos, pero como no hay peor ciego que el que no quiere ver, aquí estamos –y están ellos- todavía al cabo de más de medio siglo.
Que nadie se llame a engaño: las ‘reformas’ no resolverán la situación del país, porque, además de ser muy tímidas, hay una burocracia que retarda todo lo que los ‘de arriba’  -que casualmente son los mismos que la crearon y corrompieron- intentan cambiar, para supuestamente hacer al país salir del hueco en que nos ellos nos metieron.
Durante cincuenta años los mismos que ahora inventaron ‘los cambios’ nos cortaron las alas, se empeñaron en eliminar cualquier cosa que se pareciera a la iniciativa privada, motor indispensable para el progreso económico, algo más que demostrado.
Hoy, enfrentados a la magnitud del desastre que crearon, con un país descapitalizado social y materialmente, siguen siendo tan tercos y arrogantes que insisten en no dar su brazo a torcer; se niegan admitir sus disparates y su responsabilidad en la fabricación de esta catástrofe nacional y en hacer los verdaderos cambios necesarios.
Por el contrario, le pasan la cuenta, y la culpa, a sus víctimas, a los propios cubanos a quienes obligaron a depender del Estado para poder controlar minuciosamente cada aspecto de sus vidas. Un Estado que, a cambio del control absoluto de nuestras vidas, supuestamente nos garantizaría bienestar y, después de medio siglo, no es capaz de darnos ni un vaso de leche para el desayuno.
Quienes sostuvimos, y sostenemos todavía, al Estado y su ineficiente burocracia, condenada ahora por aquellos que la crearon, somos nosotros: Liborio, Vicente y toda nuestra gente. Con nuestro trabajo y nuestra miseria, todos hemos contribuido a que esa burocracia comunista, devoradora de todos los recursos del país exista.
Quizás algunos se dejen engañar con el cuento de las reformas, porque piensan que ahora sí podrán vivir bien, o al menos decentemente. Ni modo, porque mientras los de ‘arriba’ sigan siendo los mismos y sigan dictando órdenes, el Estado y su burocracia siempre estarán observándonos y controlando los límites hasta donde podemos llegar en los nuevos espacios privados, que controlarán según su conveniencia. Como a los papalotes, nos darán y nos recogerán la cuerda.
La misión fundamental de los nuevos trabajadores privados que hoy son autorizados a existir por decreto, será sostener al Estado pagando impuestos leoninos. Así garantiza ahora su supervivencia la burocracia reciclada: cobrando impuestos y limitado la función ‘benefactora’ del Estado al cada vez más reducido círculo de ‘los de arriba’.

Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"

Línea de producción de androides cubanos.


22 DE NOVIEMBRE DE 2011




La Televisión Cubana posee, en su horrible horario estelar, otro programa de noticias manipuladas proveniente de Telesur, con un ideólogo-manipulador-agente-“periodista” venezolano, Walter Martínez, que ha olvidado la ética y la primera razón del reportero: respetar la noticia sin agregar su criterio personal que, en todas las ocasiones, va ligado a la ideología que representa y le paga y, por ende, al interés particular (como un pirata sin garfio aparece todas las noches en las pantallas cubanas oliendo los traseros de Chávez y Castro). Habría que preguntar a cuánto asciende su ganancia monetaria en este asunto, y el beneficio publicitario que recibe por parte del presidente de su país, por prestar su rostro y desvergüenza en defender un socialismo que, ya sea del siglo XX o XXI, porque es la misma estafa, como un virus, arruina la economía de nuestras naciones, y si los venezolanos quieren estar seguros, que se den una vuelta por la Isla, pero no por esos hospitales-hoteles que les facilitan para sus tratamientos, de los cuales no tengo nada en contra, ni mucho menos de sanar a un ser humano del país que sea, pero sí del uso mediático con que luego son usados, y, que salgan a las calles, visiten viviendas, hospitales prácticamente en ruinas, sin médicos, sin medicinas, ni utensilios quirúrgicos, etc.
Como si fuera poco para el pueblo cubano, en el intento de educarnos a través de varias generaciones como autómatas, recordemos que existen decenas de programas que a diario van acomodando la noticia oficialista escogida por la censura política, con idéntica redacción para todos los medios de información, y se va repitiendo como una tortura por el resto de nuestra existencia. Con dos horas diarias, el despliegue de la mejor tecnología que poseen y de los más altos gastos de producción, la inadvertida Mesa Redonda, que se ocupa de construir una anti-lógica militarizada, de atacar a todo lo que huela a capitalismo, su plato fuerte es los Estados Unidos, luego los Presidentes de derecha, antes fue Aznar, ahora Sarkosy, Berluscononi, entre tantos, y a la vez defender a los Presidentes Latinoamericanos que se han aliado a Chávez. A eso hay que agregarle los tres noticieros, los reyes de la desinformación mediática que también se ocupan de justificar los desastres internacionales de sus pares ideológicos. La ineptitud y desmanes de la pésima administración de los hermanos Castro ante la economía nacional enflaquecida por medio siglo. Los constantes noticieros radiales. El famoso Radio Reloj, que entre minuto y minuto cuelgan las noticias manipuladas más increíbles e injustificadas. La prensa escrita, con leerte una de ellas de seis hojas ya es como si se hubieran leído las demás. El Diario Juventud Rebelde, que no es más que el Diario de los Vejetes en Rebeldía que se encuentran en el poder. La publicación de Trabajadores, que no es otra cosa que la voz de la traición de la clase obrera cubana, al servicio de los amos tiranos. Agréguenle el órgano impreso del Partido Comunista de Cuba (y el único), que es la madre de las noticias, que escoge y decide qué debe conocer la población de Cuba. La Revista Bohemia, que ni en los peores momentos de dictaduras pasadas fue sumisa ni oficialista. Los periódicos provinciales regidos y vigilados por los comunistas de los Partidos territoriales. Los boletines digitales de noticias, también como papagayos copiando lo aceptado por las instancias políticas superiores.
Es como si nos pusieran altavoces en los oídos y nos gritaran una vez tras otra lo que debemos pensar, memorizar y ejecutar, y, como ejercicio del hastío, comiencen a contar del 1 al 53, los años de dictadura, para que corroboren lo vacío que luce ese espacio. Y como si fuera poco, aparece este Don Oficialista Walter Martínez, y a cada imagen, escogida también por su censura, nos da las noticias masticadas, subestimando la inteligencia de los espectadores y lo único que logra garantizar es tener el peor programa de noticias jamás visto ni siquiera en la República “Democrática” de Corea del Norte. Reportero que no hace silencio ni por un minuto, con aires de sabelotodo o dios omnipotente, se va ocupando de colgar carteles, apodos, con la ironía constante que siempre rema hacia el beneficio de su orilla chavista y castrista; que en el pasado viniera a Cuba a grabarle una entrevista a Fidel Castro, que no fue otra cosa que una Oda al anciano Comandante, un coro de críticas a sus enemigos políticos, una mamada al caudillo mayor. Lo único que ha logrado este señor, es que en Cuba se practique nuevamente el cine mudo. Los espectadores, con el volumen en el mínimo, garantizan eliminar la interrupción de su voz sumisa y así poder disfrutar de las imágenes que el Gobierno Cubano censura en los noticieros nacionales. Lo que no conoce, o quizá sí sabe y no le importa, es que también su programa es revisado y editado antes de salir al aire, que después de la censura, en Cuba hay otra más refinada donde él, por momentos, parece demasiado “periodista” y pregonero al servicio del enemigo. Ni siquiera él, un vocero oficial de ambos Estados, ha salido ileso de la arrogante y extremista ideología fidelista.
Y como acostumbra el vocero Walter Martínez, cuando finaliza su farsa periodística y dice “disponga usted de las cámaras, señor Director”, y se retira, ante la atmósfera oscura que va captando la cámara, y su imagen, con la marcialidad del frustrado oficial que le gustaría haber sido, recorre el pasillo para acercarse a la pantalla como símbolo de la pesadilla y el peligro que representa, y luego, con impudicia y cinismo mayor, hace el saludo militar ante la cámara que reafirma lo que ya sabemos, que está al servicio de las cúpulas castrenses de Venezuela y Cuba.
Un día, estoy seguro que muy cercano, usted señor Walter, perderá los beneficios con que ha sido comprado, y ojala que no se encuentre en las nóminas que reparte los cheques a los sabuesos.

Ángel Santiesteban-Prats

LA BASE NAVAL DE GUANTANAMO (Capítulo IV) Continuación


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Frontera entre Cuba y la Base.
habitantes. Cada cajita traía: 2 sobrecitos con judías, chícharos, frijoles negros o colorados, dependiendo del número de la cajita que le tocara. También Traian 3 dulcecitos de harina, un sobre de café, uno de azúcar, uno de leche, sal, pimienta, 2 galletitas de soda, un pomito de picante y una bolita de pan. Todo esto venía en un sobre amarillo, cerrado herméticamente, de ahí su nombre. El inconveniente de estas cajitas estaba en que los granos estaban duros como piedras y fríos como la pata de un muerto, además no traían arroz, elemento básico de nuestra dieta. Por suerte,  con el arroz que daban en las comidas, para mi era suficiente. Teníamos garantizado lo más elemental para nuestra subsistencia. ¡Veremos cuanto tiempo dura esta situación!
No daban cigarros, por lo que los fumadores se la estaban viendo negra. Un cigarro llegó a costar un dólar en la “bolsa negra”.
Acomodamos los cinco “catres” uno a continuación del otro, al costado del terraplén. Frente a éste quedaba una colina, no muy alta y con poca vegetación..
Cuando se subía la carpa podíamos observar lo que sucedía en la entrada principal y los vehículos que transitaban por el terraplén. Esta, casi siempre se mantenía levantada, pues el calor dentro de las mismas era insoportable.
A nuestra izquierda, nos quedaba un campamento de balseros llamado “Hunt” y  a nuestra derecha un campamento militar, donde se observaba movimiento de vehículos y tropas. De la parte trasera del campamento nos quedaba el mar.
No podíamos salir del perímetro de las alambradas (estaban puestas en forma de espiral, a un metro de altura) del  campamento, por lo que prácticamente estábamos presos . La puerta principal estaba custodiada por dos militares.
A las doce del medio día, no había ser humano que pudiera estar dentro de las carpas, pues éstas se convertían en un horno, pero tampoco podíamos estar fuera, debido al candente sol y la falta de árboles para guarecerse, y el polvo era intenso. El piso de la carpa era de tierra.
Resultaba paradójico, que personas que salieron en busca de libertad, se encontraban presos por el único delito de querer ser libres..
Dentro del campamento se observaban actitudes negativas de convivencia por parte de algunas personas. Se hacían “caca” en las afueras de las carpas, en vez de hacerlo en las letrinas, tiraban papeles y colillas de cigarros en el piso, se expresaban de forma grosera y con palabras obscenas, sin importarle que hubiera niños y mujeres delante.  Tenemos que tener en cuenta que el gobierno castrista había  dado permiso a presos que se encontraban cumpliendo condenas  por delitos comunes y estos aprovecharon  el éxodo, para marcharse del país. ¡Otra vez , Castro, volvía a  demostrar su odio visceral hacia este país!
A diferencia de los sucesos del Mariel, en 1980, donde sacó directamente de la prisión a criminales y locos del Hospital de  Mazorra, esta vez lo hacía de forma más solapada.
Un sacerdote católico y otro protestante oficiaban misa (Por separados) encaramados en una mesa. Esto lo hacían dos o tres veces a la semana. Asistían pocas personas para escuchar la palabra de Dios.
El trato de los soldados hacia nosotros era excelente. Se ocupaban de todo y por todo. Se habilitó una carpa que fungía como clínica, donde se atendían personas con distintas dolencias.

Continuará

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martes, 22 de noviembre de 2011

DETIENEN A OPOSITORES QUE INTENTABAN ENTRAR A LA CASA DE ANTUNEZ



Dayán Mayor
Por Roberto de Jesús Guerra Pérez.
Placetas, 22 de noviembre. El lunes al caer la noche varios opositores intentaban entrar a la casa de Jorge Luis García Pérez (Antúnez) y resultaron detenidos por agentes de la Seguridad del Estado y la policía nacional.
“Fueron detenidos y golpeados en Placetas, Villa Clara, Mauri Emilio Dupuy, Juan Luis Pérez, Verlay Vejerano, Guillermo Rodríguez y Yoan David González Milanés” (opositor discapacitado), denunció en una conversación por teléfono Diana Elisa Betancourt, esposa de Milanés.
El hijo de Betancourt, Dayán Mayor, fue el único del grupo que pudo entrar a la casa de Antúnez, sitiada por la policía política.
“Dice que la policía política usó la violencia para arrestarlos y que arrastraron a algunos”, comentó Betancourt y explicó que intentaban asistir a una reunión.
Los detenidos son todos miembros del Partido Democrático 30 de Noviembre Frank País, residentes en el municipio Santa Cruz del Suren Camagüey.
robersm2007@gmail.com


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LA BASE NAVAL DE GUANTANAMO (Capítulo IV) Continuación


(36)

 
Al salir del perímetro urbano, nos desviamos por un terraplén polvoriento. Después de recorrer 3 o 4 kms, comencé a ver cientos de casas de campañas  a la derecha del camino. A partir de aquí se verían miles de estas carpas de campañas en todo el trayecto. Muchas se veían habitadas y todas estaban rodeadas con alambradas de púas, parecidas a las de los campos de concentración Nazi o Rusos. Nos habíamos alejados de lo que pudiera llamarse la parte urbana de la Base, y nos adentrábamos en la parte rural, con la excepción que no habían ni  bohíos ni campesinos. Me llamó la atención lo ralo de la vegetación campestre. No había arboledas altas, ni palmas reales. Sólo árboles pequeños, como los que se dan a la orillas de los terrenos áridos que se encuentran cerca de playas.  Su vegetación era escasa y bajita.
Después de haber recorrido ½ hora, nos detuvimos frente a uno de estos campamentos llamado “La Lima”. Descendimos en fila india, uno tras  otro y en silencio. Justo a la  entrada, nos fueron entregando una bolsa con ropa de cama, aseo personal y una cajita amarilla para el almuerzo.
Antes de entrar al campamento los soldados iban clasificando a los hombres solos y a los que venían acompañados por sus familiares. A los primeros los enviaban para otro campamento de hombres solos. También a los que tenían tatuajes visibles en el cuerpo.
Cuando estuvimos frente al oficial que hacía esta clasificación nos preguntó:
-¿Cuantos son ustedes y que parentesco tienen?-
-Somos cinco- le dije-. El es mi hijastro- señale para Tony- ella es su esposa, este es primo de mi hijastro-señalando para Alexander, - y este es primo del primo de mi hijastro –señalando para Paquito- Esto parecía un trabalenguas. El soldado se quedó anonadado y algo incrédulo al ver a Paquito tan prieto. No obstante logramos pasar todos juntos  como familia. Lo hacíamos para mantenernos todos unidos y recordando siempre las palabras que me había dicho Marina, antes de irme de Cuba: ¡Cuídame a los muchachos!.
Entramos al campamento. Fuimos ubicados en el bloque “C”  y la carpa “C-1” Esta era la primera carpa del bloque y queda cerca de la puerta principal del campamento. Habían  6 bloques en total, cada uno con 14 carpas y cada carpa albergaban a 30 personas, lo que hacíamos un total de 2520 personas en un área relativamente pequeña y limitada por las alambradas.
No habían áreas de recreación o deportivas. Los servicios sanitarios constituían letrinas sanitarias portátiles, que a su vez nos servían de baños.
La situación más crítica era el agua. Esta era traída en camiones con “pipas”, las cuales dejaban frente  a los bloques. Sólo habían  cinco de estas pipas para todo el campamento. Cuando se agotaba la última “Pipa” demoraban  2  o 3 horas en traerlas llenas de nuevo. Un soldado se encargaba de repartir el preciado líquido a un cubo por persona. En la medida que el campamento se fue completando de personas, se fue entregando ½ cubo por personas. Permanecí, cerca de  10 días sin poder bañarme. Había “molotes” para poder ducharse.
Daban una cajita amarilla para el desayuno y el almuerzo y por la tarde daban arroz amarillo con butifarra. La comida la repartían cubanos, supervisados por los soldados. Esta la dejaban de la parte de afuera del campamento, la servían en platos plásticos, que a su vez se ponían en una caja, la cual era llevada 


Continuará


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lunes, 21 de noviembre de 2011

Vanidades y artificios



 | Por Jorge Olivera Castillo
LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, acaba de lanzar otra potente andanada de falsedades. Tiene plena autoridad para masacrar la inteligencia de los cubanos con las municiones harto conocidas.
En la apertura de la XXIX Feria Internacional de La Habana, celebrada en los primeros días de noviembre y a la que asistieron unos 1.500 empresarios de 57 países, dijo que el Producto Interno Bruto nacional crecerá hasta un 2,9 por ciento este año. Su discurso sigue el esquema de la fábula que amplifica mitos y ofrece el ticket para entrar gratis a un futuro sin los lastres de la escasez y la desesperanza.
Enumerar las veces que han anunciado, a través de las estadísticas, el mejoramiento del nivel de vida de los más de once millones de cubanos, sería tan agotador como una carrera de maratón bajo las inclemencias de un verano tropical. Si se hubiesen cumplido la mitad de los pronósticos de sobreabundantes cosechas, aumento del ganado vacuno, entre una fecunda secuencia de superproducciones de todo tipo, estaríamos en el selecto club de los países más desarrollados del mundo.
Es penoso que se continúe perdiendo el tiempo en adornar un fracaso con secuelas de difícil superación. Hay especialistas que estiman en no menos de un decenio el tiempo mínimo para salir del atraso industrial y científico-técnico. La realidad cubana nada tiene en común con las expectativas que el alto funcionario expuso en el evento comercial. El libertino uso de las matemáticas para calzar el desastre, es un acto huérfano de originalidad y decencia.
Una visita al agro mercado, a una fábrica o a cualquier centro educativo o de salud, basta para anular la credibilidad de quienes desde las tribunas predican el evangelio de la prosperidad material y la satisfacción espiritual, siempre postergadas por la fuerza de un conjunto de circunstancias que empujan hacia la involución.
Estas no son interpretaciones que buscan la crítica ligera o la difamación, es simplemente el diagnóstico de un ciudadano de a pie atento a la banda sonora de una tragedia que quieren ocultar con acrobacias verbales, inmunes a una efectiva regeneración y al decoro.
El ministro cubano de Comercio Exterior hace el ridículo delante de un pueblo que cada vez menos dispuesto a aplaudir. Poco a poco ceden los temores que facilitan los amoldamientos coyunturales, según la situación a enfrentar.
Los pánicos en ponerle palabras o letras al pensamiento, se reducen en la medida que se devela el cinismo de una nomenclatura que habla sin escrúpulos de quiméricos éxitos y se presenta ante el público con una  humildad caricaturesca.
De este interminable universo de mentiras, salta a la vista otro detalle importante para determinar la catadura moral de la plutocracia que se sirvió del marxismo-leninismo como escalón para alcanzar esa categoría. Si el señor Rodrigo Malmierca asevera que el intercambio  de mercancías del país con el mundo creció un 27 por ciento, al cierre del último trimestre de 2011, entonces, ¿cómo entender entonces que Cuba es –supuestamente-  un país férreamente bloqueado por los Estados Unidos?

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Cambios y compensaciones



 | Por Moises Leonardo Rodriguez
LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – La nueva ley sobre la vivienda devuelve los atributos de la propiedad a sus dueños: el uso, disfrute y disposición de ella, en tácito reconocimiento del carácter violatorio de las leyes y disposiciones anteriores; pero no contempla la justa compensación a las personas que al salir del país fueron despojadas -por el mismo gobierno que continúa en el poder – de sus viviendas, autos y otras propiedades legalmente adquiridas; algo que viene ocurriendo desde hace más de medio siglo.
Después de haber creado con sus absurdas políticas de excesivo control la gran crisis habitacional que enfrenta el país, el gobierno se desentiende parcialmente del problema de la vivienda, que hasta ahora había monopolizado y frecuentemente utilizado, entre otras cosas, para comprar lealtades y pagar servicios. De paso, reduce los gastos públicos, “elimina gratuidades”  y convierte el asunto de la reparación y construcción de viviendas en fuente de ingresos, al mantener el monopolio absoluto de la producción y comercialización de los materiales y equipos de construcción.
Al mismo tiempo, limpia su imagen exterior, en un mundo siempre listo a creer en historias de “aperturas” salidas de la Isla. Pero es que si vamos a hablar de resarcir y compensar, lo de la vivienda y las propiedades sería sólo el comienzo; no habría para cuando acabar.
¿Serán resarcidos algún día los familiares de los miles de cubanos muertos mientras intentaban huir de este país en el que tantas leyes violatorias del derecho internacional les impedían vivir dignamente?
¿Quién resarcirá a los miles y miles de personas que cumplieron condenas por las “actividades económicas ilícitas” que ahora el régimen permite y alienta como su posible tabla de salvación? ¿O a los que fueron a la cárcel durante años por tener un billete de un dólar en el bolsillo? ¿O a las UMAP, por ser homosexuales, religiosos o “raros”?¿Cómo compensar a los familiares de las víctimas del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, cuando se levanten algún día las restricciones al libre movimiento? ¿Continuará impune ese crimen?
¿Cómo compensar a los miles que sufrieron la hambruna de los noventa, cuando un trocito de caña de azúcar para matar el hambre se vendía a 20 centavos, sin que el gobierno –supremo latifundista- fuera capaz siquiera de entregar las tierras cubiertas de marabú, aunque fuera en usufructo, para que los campesinos produjeran alimentos para el hambriento pueblo? ¿Quién va a compensar a todos los que contrajeron entonces la polineuritis óptica y otras enfermedades por desnutrición?
¿Cómo resarcir a los miles de cubanos que pasaron años en la cárcel, sufrieron mítines de repudio, marginación social, expulsiones de sus  trabajos o escuelas y otros desmanes, por pensar diferente y atreverse a decir a tiempo que había que hacer lo que ahora los gobernantes hacen tarde y a medias?
La vuelta a la normalidad, aunque sea sólo en algunos aspectos, y a pasos tardíos y excesivamente lentos, es bienvenida. Que los culpables de la debacle de nuestra nación rectifiquen al menos algunos de sus errores que nos hundieron en la miseria y fracturaron nuestra sociedad, es bueno.
Pero no basta con rectificar, aun falta que tengan el valor de reconocer el daño que han hecho a nuestra patria, que pidan perdón a nuestro pueblo y compensen a las víctimas de sus caprichos. Eso sería lo ético y lo correcto, pero, conociéndolos como los conocemos, no creo que ocurra.
Los cambios que vemos hoy son puro oportunismo; frutos de la desesperación.

Posteado por: "Comité Pro Libertad de Presos Políticos Cubanos"